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LA ECONOMÍA ESPAÑOLA FRENTE A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LA INGENIERÍA GENÉTICA APLICADAS A LA AGRICULTURA (1ª parte)

Resumen
1. Introducción
2. Desarrollo De Los Productos Genéticamente Modificados Y Perspectivas
3. Economía Y Biotecnología Agraria
3.1. Análisis De La Oferta
3.2. Análisis De La Demanda
4. La Economía Española Frente A La Biotecnología Agraria: Oportunidades Y Retos
4.1. Investigación Y Desarrollo De La Biotecnología Vegetal En España

4.2. Impactos Económicos De La Biotecnología Agraria En España
5. Bibliografía

 
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RESUMEN

En esta comunicación se analizan los efectos de los recientes avances de la biotecnología vegetal sobre la economía española. La mayor parte de las variedades genéticamente modificadas (GM) que se comercializan actualmente se caracterizan por presentar unas características para el consumidor (nutritivas, sabor, forma, etc.) equivalentes a las de los alimentos convencionales, si bien, su estructura genética ha sido modificada para que el productor pueda obtener tres tipos de ventajas durante su cultivo: un mayor rendimiento por hectárea, una menor utilización de pesticidas o herbicidas y/o un ahorro de tiempo y de la mano de obra necesaria. La generalización del empleo de semillas GM permitirá un incremento de la productividad del sector agrario, con efectos beneficiosos sobre el conjunto de la economía, al trasladarse las mejoras de productividad a los precios.

1. INTRODUCCIÓN

El objetivo de este trabajo es analizar los efectos de los recientes avances de la biotecnología vegetal sobre la economía española. Con esta finalidad se analizarán los efectos de la amplia adopción de los nuevos organismos genéticamente modificados (GM) que ya se encuentran en el mercado y cuya introducción resulta adecuada y viable en el marco natural español. La mayor parte de las variedades GM que se comercializan actualmente se caracterizan por presentar unas características para el consumidor (nutritivas, sabor, forma, etc.) equivalentes a las de los alimentos convencionales, si bien, su estructura genética ha sido modificada para que el productor pueda obtener tres tipos de ventajas durante su cultivo: un mayor rendimiento por hectárea, una menor utilización de pesticidas o herbicidas y/o un ahorro de tiempo y de la mano de obra necesaria.

Por ello, en este trabajo se repasan los estudios que existen en los que se analizan las ventajas de sembrar nuevas variedades transgénicas para el agricultor, comparando el mayor precio de las semillas GM con los ahorros de costes e incrementos de rendimientos. La generalización del empleo de semillas GM permitirá un incremento de la productividad del sector agrario, con efectos beneficiosos sobre otros sectores de la economía, al trasladarse las mejoras de productividad a los precios.

En la actualidad existen dudas en la opinión pública europea acerca de la conveniencia de aceptar y desarrollar en mayor medida los nuevos alimentos transgénicos. Efectivamente, el desarrollo de los nuevos productos GM ha coincidido con importantes crisis alimentarias en la Unión Europea, que han provocado una notable pérdida de confianza de los consumidores europeos en las autoridades responsables de la seguridad alimentaria, fomentándose un cierto sentimiento de que los productos GM pueden ser un caso más de riesgo elevado para la salud. No obstante, la biotecnología en nuestro país presenta un menor nivel de rechazo en comparación con el resto de Europa, al tiempo que España es el primer país de la Unión Europea por número de hectáreas de cultivos transgénicos, a lo que hay que unir una elevada actividad en materia de ensayos experimentales.

Nos encontramos, por tanto, ante una tecnología incipiente, y sobre la que existe una gran confusión en la población española sobre la naturaleza, seguridad y posibilidades que ofrecen los alimentos modificados genéticamente. Como se demostrará a lo largo del trabajo, las principales aplicaciones de la biotecnología vegetal presentan indudables ventajas económicas, por lo que es tarea de todos proporcionar una información veraz al respecto, para que la economía española afronte con éxito los nuevos retos que se plantean en los sistemas agrarios del siglo XXI, donde la tecnología jugará un papel cada vez más importante.

2. DESARROLLO DE LOS PRODUCTOS GENÉTICAMENTE MODIFICADOS Y PERSPECTIVAS

Los primeros cultivos transgénicos comerciales a gran escala aparecieron en 1996, la mayor parte en Estados Unidos. A partir de ese año, en el que se plantaron 2,8 millones de hectáreas de cultivos GM, su crecimiento fue espectacular, al contabilizarse tan sólo cuatro años después 44,2 millones de hectáreas. Del total de hectáreas con cultivos GM destacan las dedicadas a la soja (58% del total), seguido de maíz (23%), algodón (12%) y colza (6%). En la tabla 1 se recoge la evolución de las superficies dedicadas al cultivo de OGM según tipo de productos.




Tabla 1:
Evolución de la superficie dedicada a cultivos con modificación genética según productos. 1996-2000.

Mill. Ha

1996

1997

1998

1999

2000

% en 2000

Soja

0,5

5,1

14,5

21,5

25,8

58,3

Maíz

0,3

3,2

8,3

11,2

10,3

23,3

Algodón

0,8

1,4

2,5

3,6

5,3

12,0

Colza

0,1

1,2

2,4

3,6

2,8

6,3

Patatas

0,01

0,01

0,03

0,04

0,04

0,1

Tabaco (a)

1

1,6

1

nd

nd

nd

Tomate

0,1

0,1

nd

nd

nd

nd

Total

2,8

12,8

28,7

39,9

44,2

100,0

nd: no disponible.

Se excluyen los cultivos de tabaco genéticamente modificado de China iniciados a finales de los años ochenta con tecnología propia. Fuente: International Service for the Adquisition of Agri-Biotech Applications ISAA (2000), Comisión Europea (2000) y elaboración propia.

El 74% de las hectáreas de cultivos GM son semillas en las que la modificación introducida provoca una resistencia de la planta a herbicidas, lo que permite al agricultor emplear productos de amplio espectro y de menor efecto residual, esto es, con menor riesgo de contaminación de aguas y suelos, y por tanto más seguros que los herbicidas tradicionales. Además, las variedades GM resistentes a herbicidas toleran su aplicación después de la germinación de la semilla y a lo largo del desarrollo de la planta, lo que permite realizar aplicaciones según cada año y lugar, y no de forma rutinaria y preventiva, por lo que se reduce la cantidad total aplicada. Las plantas transgénicas resistentes a insectos se sitúan a continuación al suponer el 19% del total. Mediante la expresión de una toxina de origen bacteriano, Bacillus thuriengensis (Bt), la planta queda protegida frente a determinados grupos de insectos, ya que cuando éstos comiencen a alimentarse, su digestión se verá interrumpida y morirán posteriormente. Por su parte, el 7% de las plantas GM combinan las dos modificaciones anteriores, esto es, tanto la resistencia al herbicida como a los insectos. A continuación se sitúan los cultivos con resistencia a virus, que suponen aproximadamente el 0,1% de la superficie total. Mediante la resitencia a virus, los cultivos de patatas y tabaco, permiten ahorrar cantidades importantes de insecticidas. Por último, y de forma marginal, existen aproximadamente 50.000 hectáreas en Estados Unidos y Canadá con cultivos en los que se han introducido ciertas mejoras en la calidad del producto.

Hasta la fecha, los cultivos transgénicos presentan una alta concentración en tres países, Estados Unidos, Canadá y Argentina, de tal forma que en 2000 sus producciones superaron conjuntamente el 98% del total mundial (véase tabla 2).

Tabla 2: Desarrollo de la superficie dedicada a cultivos con modificación genética por países 1996-2000

Mill. Ha

1996

1997

1998

1999

2000

% en 2000

Estados Unidos

1,5

8,1

20,5

28,7

30,3

68,6

Argentina

0,1

1,4

4,3

5,6

10

22,7

Canadá

0,1

1,3

2,8

4

3

6,8

China

1,1

1,8

1,0

0,3

0,5

1,1

Brasil (a)

     

0,9

nd

nd

Australia

<0,1

0,1

0,1

0,2

0,15

0,3

Sudáfrica

   

<0,1

0,2

0,2

0,5

México

<0,1

<0,1

<0,1

<0,1

<0,1

0,0

Europa

   

<0,1

<0,1

<0,1

0,0

España

   

<0,1

<0,1

<0,1

0,0

Francia

     

<0,1

 

0,0

Portugal

     

<0,1

<0,1

0,0

Rumania

     

<0,1

<0,1

0,0

Ucrania

     

<0,1

 

0,0

Bulgaria

       

<0,1

0,0

Uruguay

       

<0,1

0,0

Total

2,8

12,8

28,7

39,9

44,2

100,0

<0,1: Superficie inferior a las 100.000 Ha.

a) La legislación brasileña no permite la siembra de semillas GM, si bien, se calcula que en 1999 cerca de 1 millón de hectáreas estaban dedicadas a estos productos, mediante importaciones de semillas procedentes de Argentina.

Fuente: ISAA (2000), Comisión Europea (2000) y elaboración propia.

Las variedades de semillas GM que actualmente están en el mercado son sólo un pequeño avance frente a las posibilidades que ofrece la biotecnología. En este sentido, se prevé que en el corto plazo surja un mayor número de semillas que incorporen dos modificaciones genéticas, como es el caso de la resistencia tanto a insectos como a herbicidas. A medio plazo, se estima que se introducirán este tipo de mejoras (resistencia a virus, insectos y herbicidas) a nuevos productos como las frutas y verduras, el trigo, el arroz, la patata y la remolacha. Por su parte, en el largo plazo, cabe esperar que aparezcan nuevos productos con cambios en su composición, aumentando la calidad (sabor, olor, textura, forma) o su valor nutritivo, mediante un mayor contenido de proteínas y vitaminas, y la modificación de la composición de la grasa.

3. ECONOMÍA Y BIOTECNOLOGÍA AGRARIA

3.1. Análisis de la oferta

El desarrollo comercial de la biotecnología agraria requiere disponer de una elevada capacidad financiera así como dominar dos tipos de activos. En primer lugar, es preciso desarrollar una plataforma líder de conocimientos e investigación en materia de biotecnología a nivel global. En este sentido, las recientes fusiones entre empresas dedicadas a la biotecnología molecular agraria, venta de semillas y productos fitosanitarios se explican por la complementariedad de las tecnologías de cada sector. Pero además, la explotación comercial de la biotecnología exige contar con una potente estructura de comercialización, con capacidad para el desarrollo de los nuevos sistemas de producción y que permita crear y capturar el valor generado desde el nivel agrario hasta el consumidor final.

De esta forma, en los últimos años han surgido toda una serie de grupos empresariales, con capacidad para desarrollar las economías de escala que se presentan en las actividades de I+D y distribución, y con presencia directa o alianzas en toda una serie de sectores muy variados, que incluyen las actividades de investigación, producción de semillas, piensos y productos fitosanitarios, así como en los sectores de la alimentación y el farmacéutico. Estas empresas, que llegan a alcanzar cifras de facturación anual cercanas al billón de pesetas, cuentan con presupuestos de investigación cercanos a los 100.000 millones de pesetas, lo que les permite liderar el avance del conocimiento en estas áreas.

Más recientemente, los principales operadores del sector han practicado una estrategia de segregación de los negocios de biotecnología agraria de los de productos farmacéuticos. De esta forma, AstraZéneca PLC y Novartis AG acordaron separar sus unidades de negocio agrarias para crear Syngenta, lo mismo que Monsanto y Pharmacia & Upjohn decidieron fusionar sus unidades de negocio farmacéutico para crear una compañía común, dejando de forma independiente el negocio agrario. Más recientemente, durante el año 2000 el grupo franco-alemán Aventis anunció su intención de vender su división agroquímica. Esta tendencia hacia la segregación de los negocios de carácter agrario de los farmacéuticos es consecuencia de la progresiva diferenciación de las características de ambos negocios.

Además, el avance de la biotecnología agraria potenciará a medio plazo nuevas adquisiciones y alianzas de las grandes empresas del sector con otras dedicadas a la transformación de materias primas y la alimentación. Esta integración permitirá a las empresas de biotecnología adueñarse de mayor parte del valor añadido de los nuevos productos, participando en la cadena de transformación y distribución, así como proveer a los transformadores de un acceso preferencial a los nuevos productos de valor añadido que irán surgiendo.

3.2. Análisis de la demanda

Las nuevas semillas GM han gozado de una gran aceptación y creciente demanda por parte de los agricultores en los países en los que han comenzado a utilizarse. Según los distintos estudios realizados, los agricultores esperan obtener beneficios económicos directos mediante la compra de semillas GM, al alcanzar, en general, mayores producciones o una menor utilización de productos fitosanitarios. Junto a ello, los productores se benefician de un ahorro mano de obra y de la mayor simplicidad que ofrecen los cultivos GM, al no tener que estar pendientes de la posible aparición de las plagas para las que son resistentes.

La aceptación por parte del consumidor de los nuevos alimentos GM presenta importantes diferencias entre Norteamérica y Europa. Así, mientras que en Norteamérica los nuevos productos fueron aceptados de forma generalizada, en la mayor parte de los países de la Unión Europea existe una cierta desconfianza de los consumidores hacia ellos.

Las actitudes de rechazo hacia los productos GM por parte del consumidor europeo pueden explicarse por tres tipos de razones: económicas, políticas y sociales o educativas, y todas ellas se han amplificado como consecuencia de las acciones llevadas a cabo en su contra en los países occidentales desde mediados de los años noventa. En este sentido, el núcleo del movimiento opositor está formado por algunas de las más importantes organizaciones ecologistas (Greenpeace y Amigos de la Tierra), a las que se han unido asociaciones de distinto tipo: feministas, consumidores, sindicatos y juveniles. No obstante, en gran parte de las ocasiones las críticas en contra la biotecnología se centran en cuestiones ideológicas, como el control que ejercen las multinacionales sobre el sector, los efectos negativos de la globalización económica, los supuestos perjuicios económicos de las patentes para el Tercer Mundo, etc.

Desde el punto de vista económico, es lógico que exista un cierto rechazo por parte del consumidor frente a la primera generación de productos transgénicos, ya que los cambios introducidos por la biotecnología suponen ventajas directas para el productor e indirectas para el medio ambiente, pero, contrariamente a lo que ocurrirá a medio plazo, hasta ahora los nuevos productos no implican un menor precio o una mayor calidad para el consumidor final. Efectivamente, los estudios realizados sobre los impactos de los alimentos GM muestran que las principales ventajas han recaído en su mayor parte sobre los agricultores, mientras que más limitadas han sido las ganancias para las empresas de semillas y el inventor de la tecnología, al tiempo que para los consumidores los efectos han sido prácticamente inapreciables (véase tabla 3).

Tabla 3: Reparto del valor añadido por las nuevas variedades genéticamente modificadas en Estados Unidos. Mill. dólares.

 

Soja RR
1997

%

Algodón Bt
1996-1997

%

Agricultor

796

75,0

220,8

51,3

Inventor

74

7,0

116,9

27,2

Empresa semillas

32

3,0

30,8

7,2

Consumidor

42

4,0

35,6

8,3

Resto mundo

117

11,0

26,2

6,1

Total

1.061

100,0

430,3

100,0

Fuente: Traxler, G. y Falck-Zepeda, J. (1999).

Ante esta situación, y a igualdad de precio, un mínimo nivel de duda sobre la seguridad de los nuevos alimentos provocará que el consumidor opte siempre por el producto convencional. Este es el razonamiento de algunas de las principales cadenas de distribución alimentaria en Europa, al anunciar que, con el objetivo de defender los intereses de sus consumidores, rechazarían los productos GM.

En el caso europeo, una de las causas fundamentales de la desconfianza fue la coincidencia de la aparición de los nuevos alimentos GM con importantes crisis en los sistemas de salud de diversos países europeos: vacas locas, sangre contaminada en Francia, dioxinas en Bélgica. La negligencia de las autoridades sanitarias europeas provocó una importante desconfianza de los ciudadanos frente a los sistemas de seguridad alimentaria y de salud pública. Además, es preciso considerar ciertos factores culturales que también influyen en la distinta percepción que los consumidores europeos tienen de los OGM, especialmente si se compara con el caso norteamericano. Así, mientras que en Estados Unidos existe una valoración muy positiva de los productos nuevos, en Europa, por el contrario, existe una mayor propensión a valorar a las técnicas tradicionales y a los “alimentos de siempre”. En este sentido, en Europa está de moda la “agricultura tradicional”, mientras que la agricultura moderna, con la que identifica la biotecnología agraria, es percibida de forma negativa.

Debido a todo la anterior, los alimentos GM son una cuestión especialmente problemática y delicada para los gobiernos europeos, que en general, han mantenido una postura bastante ambigua y poco decidida al respecto.

4. LA ECONOMÍA ESPAÑOLA FRENTE A LA BIOTECNOLOGÍA AGRARIA: OPORTUNIDADES Y RETOS

4.1. Investigación y desarrollo de la biotecnología vegetal en España

Durante los próximos años, los inputs de carácter tecnológico continuarán adquiriendo un mayor peso en el reparto de rentas que se generen en la producción agrícola y ganadera. Sin duda, la tecnología de carácter biológico es la que presenta un mayor potencial innovador, y dentro de ésta, destaca la utilización de las múltiples aplicaciones de la ingeniería genética como herramienta eficaz para la mejora de las variedades. España presenta un déficit comercial importante en materia de semillas, lo que sin duda, supone una importante debilidad de la posición competitiva del sector agrario español (véase tabla 4).

Tabla 4: Comercio exterior de semillas. España.

Partida

Exportaciones (Toneladas) 1996

Importaciones (Toneladas) 1996

Saldo Comercial

Tasa cobertura %

Bulbos, cebollas, tubérculos

780

6.188

-5.408

12,6

Otras plantas y raíces vivas

26.516

22.691

3.825

116,9

Patatas

3.768

77.042

-73.274

4,9

Trigo

5.827

32.992

-27.165

17,7

Cebada

9.425

1.446

7.979

651,8

Maíz

4.535

67.728

-63.193

6,7

Arroz

673

2.102

-1.429

32,0

Algodón

251

220

31

114,1

Lino

165

2.356

-2.191

7,0

Nabo o colza

324

72

252

450,0

Otras semillas oleaginosas

10.683

105.781

-95.098

10,1

Forrajeras y pratenses

9.133

13.907

-4.774

65,7

Remolacha azucarera

102

649

-547

15,7

Total

72.182

333.174

-260.992

21,7

Fuente: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

De cara al futuro, la dependencia de las importaciones de semillas que padece España implicará mayores costes y desventajas adicionales, por cuanto los fabricantes de semillas incrementarán su participación en el valor añadido agrario, en detrimento de la remuneración del resto de factores: trabajo, tierra, etc.

Por ello, es preciso aumentar las inversiones públicas y privadas destinadas a la obtención de nuevas variedades más productivas. España posee ya una amplia experiencia investigadora en materia de biotecnología agraria, existiendo en la actualidad aproximadamente 70 equipos de investigación que son perfectamente competitivos en el contexto internacional.

Las inversiones públicas de la administración española para la investigación en esta área se iniciaron en 1986 y desde entonces se dedican anualmente aproximadamente 1.500 millones de pesetas a esta finalidad, de los que aproximadamente el 35-40% va dirigido al área de biotecnología aplicada al sector agroalimentario. El Plan Nacional de I+D+I de 1999, consciente de la importancia de las inversiones esta materia, ha mantenido la dotación financiera asignada a este área del conocimiento para los próximos años.

A su vez, la política de investigación de la Unión Europea también financia la I+D en materia de biotecnología, al considerar que ésta es una de las áreas con fuerte potencial de crecimiento, y que contribuirá tanto a corto como a largo plazo a la competitividad y a la generación de empleo en Europa. De esta forma, el 4º Programa Marco de Investigación destinó algo más de 580 millones de euros a esta área del conocimiento. Sin embargo, el 5º Programa Marco de I+D (1999-2002), ha disminuido de forma notable la financiación para la investigación en biotecnología vegetal, al reducirse la dotación hasta los 400 millones de euros, y ello a pesar de que el presupuesto global de I+D experimenta un notable crecimiento (véase tabla 5).

Tabla 5: Recursos destinados a la investigación en biotecnología vegetal. España y Unión Europea

  4 Programa Marco 5 Programa Marco Var. en % Plan Nacional I+D+I
  (Mill. euros) (Mill. euros)   (Mill ptas/año)
Recursos Biotecnología 580,46 400 -31,1 1.500 (a)
Total presupuesto I+D 11.224,98 14.960 33,3  
En porcentaje del total gastos I+D 5,2% 2,7%    

(a) Aproximadamente el 40% corresponde a biotecnología vegetal. Fuente: Elaboración propia a partir de Comisión Europea (1999), p.76 y ss.

Por todo ello, el descenso en la dotación de recursos de la Unión Europea para la investigación en el área de biotecnología merece una valoración muy negativa, no sólo por el importante papel que debe desarrollar la investigación pública, complementando a la privada, sino también por el importante retraso que acumula Europa con respecto a Estados Unidos en esta área del conocimiento. El gráfico 1 permite apreciar la posición de absoluto dominio que ostenta Estados Unidos en investigación en biotecnología agraria, al absorber el 71% de los ensayos de campo mundiales. A su vez, también resulta significativo el bajo porcentaje correspondiente a España (1,4%), ya que resulta inferior al de otros países europeos con un menor potencial y especialización agraria, como Alemania o Bélgica.

gráfico 1: Ensayos de campo llevados a cabo por los países de la OCDE con organismos genéticamente modificados. En % sobre el total.

OCDE (2001), BioTrack Field Trial Database.

No obstante, desde la perspectiva española, el principal problema no es tanto la ausencia de una producción científica en esta materia o la carencia de personal cualificado, sino la falta de una participación por parte de las empresas nacionales de semillas, de vital importancia para que los avances científicos puedan traducirse en innovaciones con un uso comercial. Los factores que explican la ausencia de participación empresarial son, por un lado, el carácter conservador de la mayor parte de las empresas de semillas nacionales, junto a su escaso tamaño, y por tanto, la dificultad para ejecutar las elevadas inversiones necesarias para el lanzamiento de los nuevos productos GM.

Sin embargo, estos problemas serían subsanables de no ser por el actual ambiente de rechazo y el ataque frontal de las organizaciones ecologistas y otros grupos de presión a los nuevos productos transgénicos. Ya que, en las condiciones actuales, una empresa española que pretenda lanzar un producto GM deberá asumir el elevado coste que implica el que sus productos puedan ser objeto de algún tipo de boicot, considerados peligrosos, etc. En este contexto, las condiciones actuales del mercado español impiden la entrada del sector empresarial en el negocio de la biotecnología, lo que genera tres tipos de consecuencias: por una parte, se produce un aprovechamiento muy bajo de la producción científica española en este área; además, se impide que lleguen al mercado español productos GM especialmente diseñados para atender necesidades particulares de nuestra agricultura, por lo que la mejora de las variedades queda limitada a las posibilidades que ofrezcan las técnicas convencionales; y por último, se consolida y perpetúa la posición dominante de las multinacionales del sector.

Por todo ello, resulta necesario una actuación decidida de las autoridades españolas en materia de información al consumidor, al tiempo que sería oportuno reforzar el diálogo con las organizaciones ecologistas nacionales, con el objetivo de racionalizar en mayor medida sus planteamientos. En este sentido, y a modo de ejemplo, resulta totalmente incoherente el rechazo por parte de las asociaciones ecologistas de las nuevas variedades de algodón transgénico resistente a las orugas, ya que su sustitución por el convencional permitiría ahorrar el vertido de miles de litros de pesticidas, lo que reduciría de forma importante el nivel de contaminación en las zonas algodoneras.

Como conclusión, podemos establecer que la actual dependencia de la Unión Europea y de España en materia de biotecnología agraria va a suponer importantes pérdidas de rentas en los próximos años, no sólo por la necesidad de realizar pagos por el “canon tecnológico” que incorporan las nuevas semillas, sino lo más importante, porque los nuevos productos que saldrán al mercado cubrirán de forma mayoritaria las necesidades de los sistemas agrarios de otros países, quedando desatendidas importantes mejoras potenciales para el sector agroalimentario español.


 

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