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LA PRODUCCIÓN ORGÁNICA DE MANDARINAS COMO ESTRATEGIA DE COMPETITIVIDAD ANTE MERCADOS SATURADOS (1ª parte)

The organical mandarin production as strategy of competitiveness before saturated markets

1.- Introducción
2.- La Citricultura Orgánica Ante Un Nuevo Escenario Institucional Y De Mercado En La Ue
3. Metodología
4. Resultados Y Conclusiones
5.- Referencias Bibliográficas

 
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Mercados nacionales e internacionales de cítricos

1. INTRODUCCIÓN

Los mercados tradicionales de los cítricos españoles presentan claramente una situación de saturación en lo que a producción tradicional en fresco se refiere. Este es, sin duda, el caso de las mandarinas españolas en la Unión Europea. Por otro lado, informes recientes ponen de manifiesto el creciente y continuo interés por el consumo de los llamados productos orgánicos, que también se constata en los cítricos, por los precios más elevados y por el incremento del consumo de estos productos frente a los convencionales. En este contexto, se compara la viabilidad técnico-económica de las explotaciones en sistemas orgánicos frente a los convencionales, analizándose diferentes escenarios.

2. LA CITRICULTURA ORGÁNICA ANTE UN NUEVO ESCENARIO INSTITUCIONAL Y DE MERCADO EN LA UE

El término agricultura orgánica o ecológica (términos que se utilizan indistintamente aunque tanto en la legislación, como en los organismos internacionales es el orgánico el empleado fundamentalmente), tal y como recoge la International Federation of Organic Agriculture Movements (IFOAM), corresponde al establecimiento de un sistema de manejo ecológico con un período de transición/conversión que responde a un agroecosistema sostenible cuyas prácticas deben ser certificadas como ecológicas siempre que atiendan a los requerimientos que la normativa establece.

Esta forma de producción, que supone una apuesta decidida por la conservación del medio ambiente, no sólo representa el uso de prácticas culturales acordes con el citado planteamiento, sino que, simultáneamente, atiende mejor los requerimientos sobre salud alimentaria que cada vez preocupan más a los consumidores a nivel mundial.

Por otro lado, la nueva política agraria de la Unión Europea, derivada de la llamada Agenda 2000, como consecuencia de su especial atención en materia agroambiental y de desarrollo rural, insiste aún más en formas de agricultura respetuosas con el medio ambiente, como un elemento preferente a la hora de apoyar al sector agrario.

Todo ello ha contribuido a que los productores agrarios en general, y en particular en la Unión Europea, hayan manifestado un interés por estos sistemas de agricultura, conscientes de que responden mejor a las nuevas demandas sociales, y que van a contar con un apoyo institucional claro en el desarrollo de la nueva Política Agraria de la Unión Europea.

No obstante, los requisitos que necesita un sistema productivo orgánico frente a los convencionales, junto a la necesidad de establecer controles y certificaciones con garantías suficientes, hace que este proceso no sea sencillo, especialmente en aquellos países con escasos hábitos de control agroalimentario.

Esto puede significar un obstáculo para el acceso de las producciones orgánicas de ciertos países a los principales mercados internacionales, que en algún caso pueden derivar más en una barrera de protección a las importaciones que en la defensa de exigencias de salud alimentaria de los consumidores, y en una situación más favorable para los productores que puedan cumplir con las exigencias demandadas.

En este contexto, en la Unión Europea la agricultura orgánica constituye uno de los sectores que más crecimiento ha experimentado en los últimos años, con una superficie de cultivo que se ha duplicado en cinco años, pasando de 890.000 Ha, en 1993 a cerca de 2.210.000 Ha, en 1997, con un mercado de destacado carácter expansivo.

En el caso de España, si bien no es de los países de la Unión Europea con mayor superficie certificada, ya que tan sólo se sitúa en torno al 1 por 100, está teniendo un crecimiento muy importante, habiéndose multiplicado por algo más de 15 en los últimos seis años (véase Gráfico 1).

Otro dato importante, y que da una idea del crecimiento de este tipo de agricultura, es el hecho de que la superficie calificada en conversión a orgánico (período de conversión de 18 meses) es ya superior a la calificada (véase Cuadro 1), es decir, que se están transformando a orgánico más hectáreas de superficie de las que ya existen calificadas como tales.




El cultivo de cítricos, del que España es el primer productor de la cuenca mediterránea, con más de 5,6 millones de toneladas en la campaña 1999/2000 (véase Cuadro 2), concentrándose más del 80 por 100 de la producción en la Comunidad Valenciana, también ha experimentado el crecimiento de la llamada agricultura orgánica.
En este sentido, la superficie de cultivo orgánico de cítricos ha pasado de un total de 809,84 Ha, en el año 1999, a 900,78 Ha, en el año 2000, lo que supone un incremento de algo más de un 11 por 100.

No obstante, si bien todavía es muy poco significativa en términos relativos, pues ni siquiera alcanza el 1 por 100 referido a la superficie total de cultivo de cítricos (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, 2000), si nos referimos a la producción integrada —que supone también un avance en relación a la protección del medio ambiente, pues aplica prácticas en los temas de lucha fitosanitaria más racionales y menos agresivas, sin llegar a los requerimientos de la agricultura orgánica— supone ya cerca del 5 por 100 de la superficie de cultivo, habiendo desarrollado su propia normativa incluso a nivel regional.

Es razonable esperar que en los próximos años se incremente de forma significativa la superficie de cultivo orgánico y en producción integrada en cítricos, eso sí, en mayor medida si los resultados económicos de estas formas de agricultura vienen acompañados bien por precios, que hacen viable la conversión, o bien por un incremento de las ayudas públicas por prácticas medioambientales respetuosas con el entorno.

En este sentido, la agricultura orgánica ha venido disfrutando por parte de la Unión Europea de un marco normativo (Reglamento (CE) número 2.078/1992) por el que se creaba un régimen de ayudas cofinanciadas por la Sección de Garantía del Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agrícola (FEOGA) y los Estados miembros. En el caso de la Comunidad Valenciana ha significado una ayuda máxima de 360,61 7/Ha, con una superficie mínima de cultivo de 0,5 Ha. No obstante, esta ayuda se reducía, paulatinamente, durante los cinco años en que se concede la misma (véase Cuadro 3).
La ayuda mencionada queda bastante distante del importe máximo subvencionable que permite el Reglamento Comunitario, y que para el caso de los cítricos se sitúa como máximo en 1.000 7/Ha.

En la actualidad, el Reglamento (CE) número 1.257/1999, del Consejo de 17 de mayo de 1999, sobre la ayuda al desarrollo rural a cargo del FEOGA, que derogaba, entre otros, el Reglamento (CE) 2.078/1992 impidiendo su aplicación desde el 1 de enero de 2000, ha sido desarrollado por el Real Decreto 4/2001. De acuerdo con este último, la Conselleria de Agricultura de la Comunidad Valenciana ha publicado la Orden de 7 de marzo de 2001, que regula para esta Comunidad el paquete de ayudas referidas al sistema de producción ecológica para el ejercicio 2001.

 

En el caso de los cítricos, se mantiene la superficie mínima de cultivo en 0,5 Ha, necesarias para poder recibir la ayuda, y aumenta ligeramente la ayuda, que queda establecida en 364,21 7/Ha.
Estas primas serán financiadas en un 75 por ciento por el Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agraria. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación financiará el 50 por 100 de la parte de la ayuda no financiada con cargo al FEOGA, financiándose el resto por la Generalitat Valenciana.

Objetivos

El desarrollo de los sistemas de agricultura orgánica en cítricos, como en cualquier otro producto agrario, pasa inevitablemente por la consideración de su viabilidad en términos económicos.
En este sentido, debe señalarse la ausencia de estudios al respecto hasta la fecha.

La investigación se plantea como objetivo fundamental el conocimiento de la eficiencia de los sistemas de cultivo orgánico de mandarina frente al convencional, mediante el estudio de la viabilidad en términos económico-financieros, efectuando un análisis comparativo de ambos sistemas.
Estos objetivos se abordarán refiriéndonos al caso de España que, como se ha indicado, es el primer productor de Europa y de la región mediterránea, ante la necesidad de determinar las variables y parámetros a utilizar en la evaluación.

Para la consecución de los objetivos planteados es necesario usar una metodología que tenga presente el hecho de que se trata de cultivos de duración plurianual, que en su inmensa mayoría no son de nueva plantación, ya que de acuerdo con las especificaciones de la normativa orgánica europea, se trata de conversiones de cultivo convencional a orgánico que deben cumplir con el llamado período de conversión mínimo (dos años en este sistema de cultivo).

Ello va a suponer la necesidad de la utilización de los métodos de evaluación financiera de inversiones dinámicos que consideran el valor del dinero en el tiempo, al tratarse de actividades económicas de horizonte temporal superior al año y que, ante una situación de mercados tradicionales saturados, obliga a establecer simultáneamente diferentes escenarios de precios.

3. METODOLOGÍA

En primer lugar se tratará de estimar los costes del cultivo orgánico frente al convencional. En segundo lugar, se intentará establecer un escenario de previsibles rendimientos y precios, para lo que se tomarán como referencia los datos aportados por las explotaciones analizadas, contrastando, además, para el caso de los precios otras fuentes de mercado (Michelsen et al., 1999).

Se calcularán los indicadores de viabilidad una vez establecidos los diferentes supuestos de carácter general y específico que son necesarios para la obtención de los mismos. Los indicadores utilizados serán valor actual neto (VAN), tasa interna de rendimiento (TIR) y plazo de recuperación.

Finalmente, se someterán los resultados a un análisis de sensibilidad con el fin de estimar la evolución de los indicadores ante diferentes escenarios de precios.

Elementos técnico-económicos de las explotaciones de referencia

Las explotaciones tomadas como muestra para la obtención de los datos de partida corresponden a fincas situadas en la Comunidad Valenciana (comarcas de la Marina Alta, Ribera Baja y Vall d’Albaida) que tanto por su estructura, como por sus características agroclimáticas pueden considerarse en este sentido representativas del cultivo de mandarinas en España y, en particular, en la Comunidad Valenciana (que supone más del 80 por 100 del total nacional), como se desprende de los parámetros que definen sus características técnico-productivas (Arnalte y Estruch, 2001), y que significan, en términos de superficie, un 4,8 por 100 del cultivo orgánico y algo más del 1 por 100 del cultivo convencional en la Comunidad Valenciana (véase Cuadro 4).

Así, se trata de explotaciones menores de 1 Ha (según el Censo Agrario de 1989, el 57 por 100 de las explotaciones de mandarina de la Comunidad Valenciana son menores de 1 Ha), con sistemas de riego tradicional o localizado, cuyas características agronómicas no presentan diferenciaciones dignas de mención especial en relación con las de la mayor parte de explotaciones citrícolas de la región, y cuya caracterización productiva en cuanto a estructura se corresponde con la propia del cultivo de cítricos en esta región, con la diferenciación única de las prácticas propias del cultivo orgánico frente al convencional (Labrador et al., 1999).
Son, por tanto, explotaciones cuyas hojas de cultivo, de las que se derivará su estructura de coste, pueden considerarse representativas, situándose además próximas, en el caso del cultivo convencional del que se disponen datos, a los resultados de otros estudios.

La no existencia de un censo completo oficial que contenga, además del número de explotaciones y superficie, otros parámetros técnicos, ha obligado a la realización de un muestreo no probabilístico «de conveniencia» (Aaker et al., 2001), basado en la accesibilidad y calidad de la información a obtener, contando con el criterio de expertos como aconsejan otros autores en estos casos (Grande y Abascal, 1996).

En relación a los precios, debe señalarse que difícilmente puede pretenderse una alta significación dadas las fuertes oscilaciones que se producen en el caso de la agricultura orgánica, y que han sido recogidas en algún trabajo (Michelsen et al., 1999). Por ello, necesariamente la metodología evaluatoria debe contemplar un análisis de sensibilidad que nos sitúe en un escenario de precios muy amplio, y es sin duda el punto más crítico de este estudio.

La previsible evolución de los precios de mandarinas orgánicas, que se supone será en todo caso al alza en opinión de los expertos consultados (Anecoop, Coopego, Valfruit), dependerá de la sincronización del crecimiento de la demanda con el de la oferta, así como del establecimiento de canales de distribución adecuados. En el estudio antes referido se pone de manifiesto que frente a diferencias de precio en ocasiones muy significativas de los productos orgánicos, paradójicamente un porcentaje muy elevado de los mismos se comercializa como convencional.

Supuestos del estudio

Para efectuar el análisis se han introducido los supuestos tradicionalmente utilizados en esta metodología evaluatoria (Romero, 1998), y los supuestos específicos para modelizar las explotaciones tomadas como referencia con el fin de que éstas constituyan una base suficientemente representativa de las explotaciones y sistemas de cultivo citrícolas en España.

Entre los supuestos específicos se incluyen:

• Para el caso de los cultivos ya establecidos, la conversión en cultivo orgánico se establece en el décimo año, como viene siendo habitual en las explotaciones que se orientan a este sistema de cultivo en la zona objeto de estudio, con dos años de período de conversión que viene fijado por la normativa vigente.
En el caso de una nueva plantación, conviene indicar que otra opción que podría plantearse es la de utilizar el cultivo convencional durante el período de formación y efectuar la conversión en los dos primeros ejercicios del período productivo. Este no es el caso estudiado, dado que en la mayor parte de las explotaciones de cultivo orgánico actuales se ha efectuado la conversión según se ha indicado en el párrafo anterior.
• El horizonte temporal, o vida útil de la inversión, equivalente al tiempo estimado de rendimientos positivos de la explotación, se ha considerado tanto en sistema orgánico, como en convencional de 25 años, que si bien es un tiempo muy prudente, es recomendable ya que el ritmo actual de reconversión varietal es acelerado, y lo que desde el punto de vista productivo permitiría establecer horizontes superiores, la realidad de mercado así lo aconseja.
• La maquinaria de cultivo se arrienda, ya que se trata de pequeñas explotaciones en parcelas de reducida dimensión, que hace que sea la práctica habitual.
• El sistema de riego es el localizado, que es el mayoritario en las nuevas explotaciones y que se está implantando de forma creciente en todas ellas.
• El marco de plantación es de 6x4 m, pues es el que viene siendo más utilizado en el cultivo de los cítricos en la zona objeto de estudio.
• Se plantean dos períodos productivos a lo largo de la vida de la explotación: el llamado período en formación, y el período de plena producción, en el que se estima una producción comercializada media anual constante (rendimiento productivo).
• El primer período tiene una duración de cinco años, y el segundo período de 20 años, lo que da como horizonte temporal de la inversión los 25 años ya indicados.

Formulación y adaptación de criterios

El Valor Actual Neto (VAN) se obtendrá por diferencia del pago de la inversión, que se compone tanto del valor de la plantación propiamente dicha, como de los pagos actualizados del llamado período de formación, y los flujos de caja actualizados, diferencia entre cobros y pagos, cuya formulación corresponde a:

• Para el caso del cultivo convencional:

donde:

K0 = pago de la inversión.
Pj = pagos que se realizan durante toda la vida de la inversión.
qj = producción obtenida.
pj = precio.
i = tasa de actualización.
g = tasa de inflación general de la economía.
μ = tasa de crecimiento de los cobros.
v = tasa de crecimiento de los pagos.

• Para el caso del cultivo orgánico:

donde:

K0 = pago de la inversión.
Pj = pagos que se realizan cuando el sistema de cultivo es el convencional.
qj = producción obtenida mientras el sistema de cultivo es el convencional.
pj = precio del producto obtenido comercializado como convencional.
Poj = pagos que se realizan cuando el sistema de cultivo es el orgánico.
qoj = producción obtenida cuando el sistema de cultivo es el orgánico.
poi = precio del producto obtenido comercializado como orgánico.
i = tasa de actualización.
g = tasa de inflación general de la economía.
μ = tasa de crecimiento de los cobros.
v = tasa de crecimiento de los pagos.

Tasa interna de rendimiento (TIR), que se define como el tipo de interés, que como índice de actualización daría un VAN igual a cero.

• Para el caso del cultivo convencional:

donde:

K0 = pago de la inversión.
Pj = pagos que se realizan durante toda la vida de la inversión.
qj = producción obtenida.
pj = precio.
TIR = tasa interna de rendimiento.
g = tasa de inflación general de la economía.
μ = tasa de crecimiento de los cobros.
v = tasa de crecimiento de los pagos.

• Para el caso del cultivo orgánico:

donde:

K0 = pago de la inversión.
Pj = pagos que se realizan cuando el sistema de cultivo es el convencional.
qj = producción obtenida mientras el sistema de cultivo es el convencional.
pj = precio del producto obtenido comercializado como convencional.
Poj = pagos que se realizan cuando el sistema de cultivo es el orgánico.
qoj = producción obtenida cuando el sistema de cultivo es el orgánico.
poj = precio del producto obtenido comercializado como orgánico.
TIR = tasa interna de rendimiento.
g = tasa de inflación general de la economía.
μ = tasa de crecimiento de los cobros.
v = tasa de crecimiento de los pagos.
Plazo de recuperación (PR), que se define como el tiempo necesario para recuperar el valor de la inversión.

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