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METODOLOGÍA PARA LA EVALUACIÓN DE PROGRAMAS DE DESARROLLO RURAL (1ª parte)

Resumen
1.- Introducción
2.- Bases De La Evaluación: Cultura Y Lógica De La Evaluación.
3.- Tipos De Evaluación.

4.- Necesidad Y Obligación De La Evaluación.
5.- Metodología De Evaluación
6. Fases De La Evaluación Final
7.- Reflexiones Sobre La Evaluación Final De Los Programas De Desarrollo Rural.
8.- Bibliografía

 
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RESUMEN

El diseño de la Metodología de Evaluación Final de la Iniciativa Comunitaria LEADER II, ha sido resultado de un trabajo continuo de investigación iniciado en 1998 con la realización de la Evaluación Intermedia de dicha Iniciativa. Como aspecto más novedoso incorpora la evaluación de los elementos cualitativos del programa y la forma como éstos han contribuido a los objetivos específicos del mismo. Dos instrumentos básicos lo han permitido: en primer lugar, el análisis de la opinión de la población a través de reuniones grupales con informantes cualificados que representen la estructura social del territorio; y por otro, la realización de entrevistas semiabiertas a los responsables de la gestión del programa junto con el análisis de los indicadores físicos y de resultados definidos para el mismo. En los casos en los que han existido autoevaluaciones de los propios Grupos de Desarrollo Rural, han sido tenidas en cuenta, haciendo posible la triangulación de la información cualitativa Con este diseño queda asegurado la incorporación del enfoque ascendente al proceso de evaluación externa de la Iniciativa Comunitaria LEADER II.

1. INTRODUCCIÓN

Desde que la intervención de los Estados, y sobre todo los organismos supranacionales, se hizo patente en la economía (fundamentalmente a partir de la II Guerra Mundial), creció la necesidad de poner en marcha procesos analíticos y sistemáticos que permitieran garantizar la correcta aplicación de los fondos públicos. Así nacen todas las metodologías de evaluación que se aplican actualmente, ligadas al uso de fondos públicos. Sin embargo, el concepto de evaluación es más amplio e intuitivo, y forma parte de nuestros propios procesos mentales a la hora de tomar decisiones.

Estos aspectos de intuición lógica que son consustanciales al ser humano, no dan los resultados adecuados cuando las variables y las interrelaciones a tener en cuenta son muchas y los problemas son complejos. Cuando la realidad se hace compleja es imprescindible que el proceso de toma de decisiones esté fundamentado en la valoración rigurosa, objetiva y sistemática de todas las variables que intervienen. La medición de los aspectos positivos y negativos, y su comparación, de cualquier planificación, es lo que se llama evaluación.

Tradicionalmente, la evaluación y sobre todo, aquella que trata de medir aspectos intangibles o cualitativos, ha sido tachada de subjetiva y poco rigurosa. Pero, ante estas críticas, habría que responder cual es el coste de oportunidad o la alternativa que existe a la evaluación, incluso de aspectos difícilmente cuantificables. Si no se sistematiza y objetiviza la realidad, lo único que nos queda es guiarnos por nuestro propio sentido común, o por el del grupo gestor. No cabe duda, se mire desde donde se mire, de que es necesario establecer mecanismos que permitan la medición objetiva de los aspectos negativos y positivos que intervienen en un programa de desarrollo.
La evaluación debe ser entendida como un apoyo imprescindible a la toma de decisiones, como un aprendizaje continuo de los errores y aciertos que servirá para modificar actuaciones y conductas futuras. En este sentido, todo proceso de evaluación debe ser asumido por los propios gestores del programa como algo fundamental de su trabajo diario, no como una obligación que viene impuesta e inevitable. Tampoco deberá ser abordada desde un punto de vista de control o fiscalizador, sino como una etapa más del proceso de planificación, que de garantías de que lo que se va a hacer, lo que se está haciendo, o lo que ya se ha terminado, ha cumplido los objetivos que se habían marcado.
La evaluación considerada en el marco de los actuales programas de desarrollo rural, se convertiría así en un elemento estratégico de diferenciación, en la medida en que se consiga demostrar externamente y, principalmente a sus propios beneficiarios, que la aplicación de los recursos públicos o privados, es la más adecuada posible.

En los siguientes páginas se va a tratar, precisamente, de abundar en los diferentes aspectos de la evaluación desde este punto de vista, aunque no se puede olvidar que las normativas comunitarias obligan a realizar evaluaciones en cada una de las etapas de la planificación y puesta en marcha de programas de desarrollo.
En primer lugar se hace una reflexión sobre el papel de la evaluación en el ciclo lógico de la planificación, y los distintos tipos de evaluaciones en función de los objetivos que se persigan. A continuación se revisa la necesidad y obligación de realizar la evaluación en el marco de la aplicación de los Fondos Estructurales comunitarios y, en particular, en los programas de desarrollo rural.
A continuación se describe la metodología desarrollada por D·a·p para la evaluación de los programas de desarrollo, de acuerdo con la experiencia acumulada Se intentará profundizar en los aspectos metodológicos que permiten conseguir la valoración objetiva incluso de elementos difícilmente cuantitativizables, y en concreto su aplicación a la Evaluación de los programas de desarrollo rural puestos en marcha por la Iniciativa Comunitaria LEADER II y el Programa Operativo de Desarrollo y Diversificación Económica (PRODER)

2. BASES DE LA EVALUACIÓN: CULTURA Y LÓGICA DE LA EVALUACIÓN.

Es necesario desarrollar una cultura de la evaluación que nos conduzca a sistematizar y ordenar la información para mejorar los procesos de toma de decisiones. Esto exige, en primer lugar, entender qué es la evaluación, como parte del proceso cíclico de planificación, distinguiéndola de otros significados que tradicionalmente se le han asociado (fiscalización, control, auditoría).

PROCESO DE PLANIFICACIÓN: CICLO DE UN PROGRAMA DE DESARROLLO

Fuente: Elaboración propia

En la planificación se analizan, definen y diseñan explícitamente las distintas fases del proceso que nos conducirán a modificar de forma más o menos amplia la realidad. Estas fases, que son concebidas como pasos progresivos y necesarios, forman parte de un proceso cíclico que se retroalimenta de la información obtenida de la evaluación sistemática.

La evaluación, como parte del proceso de planificación, responde a la necesidad de poner en valor los resultados alcanzados y la identificación de los factores que han dificultado la consecución de los objetivos propuestos inicialmente, con el fin de mejorar futuras planificaciones. No deberá ser confundida con el control de la gestión (fiscalización) o la auditoría (externa o interna), mecanismos centrados en el análisis del uso de los recursos financieros disponibles y de los procedimientos legales o administrativos, respectivamente.

La evaluación supone tener en cuenta una serie de aspectos:

La evaluación tiene por tanto un enfoque eminentemente práctico, y su verdadera utilidad reside en la información generada para mejorar la toma de decisiones sobre actuaciones en marcha o futuras. No cabe la menor duda de que, en la evaluación de los programas de desarrollo rural, la sistematización y articulación de instrumentos de análisis y seguimiento, son un elemento indispensable para la puesta en valor de los logros conseguidos, tanto desde un punto de vista cuantitativo, como cualitativo. En la medida que se sea capaz de transferir la experiencia vivida, y las claves que han permitido el éxito de la misma, se identificarán nuevos objetivos más amplios y los medios necesarios para conseguirlos

3. TIPOS DE EVALUACIÓN.

Para llevar a cabo cualquier evaluación es imprescindible la definición de los objetivos que se pretenden alcanzar, así como diseñar una metodología que responda a las necesidades existentes, al momento en el que se aplique, a sus destinatarios, y a los propios evaluadores.

A continuación se citan las cinco cuestiones básicas que determinan el tipo de evaluación a realizar: ¿Quién evalúa?, ¿Qué se evalúa?, ¿Para quién se evalúa?, ¿Cómo se evalúa?, ¿Cuándo se evalúa?.

3.1. Quién la realiza

Según la pertenencia o independencia del evaluador a la organización responsable de la puesta en marcha y ejecución del programa, se hablará de autoevaluación o evaluación externa. Cuando el equipo técnico que realiza la evaluación forma parte del proceso evaluado, se consigue como valor añadido de la misma la participación real de los actores involucrados en el proyecto, que se traduce en una mayor eficacia a la hora de corregir los errores detectados y reconducir los procesos. En otras circunstancias, cuando lo que se pretende asegurar es la independencia del evaluador al proceso evaluado, es recomendable recurrir a la evaluación externa.

3.2. Cuándo se realiza

Las Evaluaciones a Priori (Ex_Ante) tienen por objeto analizar la coherencia y pertinencia del programa/proyecto en el momento de la planificación. Ayuda a preparar el plan de desarrollo y facilita su aplicación, precisando los objetivos y analizando la pertinencia del programa en relación con las necesidades y la repercusión prevista.
Sin embargo, cuando la evaluación se desarrolla en un punto intermedio de la ejecución del programa (Evaluación Intermedia), se analizan fundamentalmente los resultados de las primeras intervenciones, de acuerdo con los plazos y medios previstos, y los objetivos propuestos inicialmente. Contribuye, en caso de ser necesario, a tomar decisiones para la reformulación y reconducción del programa.

Por último, la valoración de la eficacia y eficiencia de las intervenciones y su impacto se consigue con la Evaluación Final (Ex_Post), así como la conclusión general sobre la forma como se ha contribuido a objetivos más amplios de cohesión económica y social. Se analizan los factores de éxito o fracaso de las actuaciones, así como en las realizaciones y resultados, incluida la sostenibilidad (durabilidad) de los mismos.
La Evaluación es Continua realizada a lo largo del ciclo del programa/proyecto, tiene carácter multidimensional y cuenta con la participación de las personas evaluadas. Se considera un elemento más de la programación, centrándose en el seguimiento de los procesos, y dotándose de medios sistemáticos para la recogida de información (informes periódicos, comisiones de seguimiento, dinámicas participativas, etc.).

3.3. Cómo se realiza

Cuando la evaluación está dirigida a la integración de diferentes sectores y niveles de información es denominada Evaluación Global. Su resultado es el establecimiento de relaciones de causalidad para la determinación de los factores de éxito o fracaso del programa, en el contexto socioeconómico más amplio. Por el contrario, es Sectorial cuando se centra en alguno de los aspectos sectoriales del programa, siendo por tanto, parcial.

3.4. Para quien se realiza

La orientación técnica, institucional, financiera u organizativa de los indicadores y métodos de evaluación, vienen determinados por la utilidad de la misma. Así por ejemplo en una evaluación técnica, se analizan los distintos aspectos de carácter técnico que tienen importancia en el diseño y ejecución del programa: tamaño físico de la zona a evaluar, disposición y localización de servicios, la tecnología a emplear, normas técnicas aplicadas a las condiciones locales, calendario de ejecución..., de forma diferente a una evaluación financiera, que tendría por finalidad el análisis de la racionalidad económica de las decisiones en materia de inversión, según los objetivos y la procedencia de los fondos.

3.5. El triple enfoque de los Programas de Desarrollo Rural (Qué se evalúa)

La Evaluación de un Programa de Desarrollo Rural debe contemplar un triple enfoque dirigido al análisis del territorio (como entramado de relaciones personales e institucionales), el Grupo de Desarrollo Rural (como órgano de gestión y movilización de los recursos) y el propio Programa de Desarrollo (en cuanto a la eficacia y eficiencia del uso de fondos públicos).

Para la Evaluación del Territorio, se deben analizar sus características y su evolución a lo largo del programa, haciendo un especial hincapié en los criterios que definen el área de actuación, su identidad cultural y la disponibilidad de recursos para propiciar un proceso de desarrollo. El funcionamiento del Grupo de Desarrollo Rural, como entidad responsable de la gestión y consecución de los objetivos del programa, y la representación pública-privada de la población, deberá ser una estructura representativa del entramado socioeconómico y de la actividad y estructura territorial. Por último la Evaluación del Programa se realizará desde un doble punto de vista, por un lado, si se utiliza adecuadamente la metodología específica de LEADER (analizando la medida en la que se ha contribuido a los objetivos específicos del programa), y por otro, el análisis sectorial de las medidas y la intervención de los distintos niveles administrativos.

Los tres aspectos están íntimamente relacionados. El principal activo para el desarrollo es el territorio, articulado a través de su entramado institucional, en cuyas relaciones sociales, se apoyan las relaciones socioeconómicas puestas en marcha a través del programa de desarrollo rural.


 

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