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El cultivo del Tulipán

icono foto el cultivo del tulipan
Este género comprende aproximadamente unas 150 especies originarias, principalmente de las regiones montañosas de Asia Menor, Persia, el Cáucaso, Turquía y Bukhara. El tulipán es una planta bulbosa de constitución herbácea y vivaz.
1. Taxonomía y origen
2. Morfología
2.1. Clasificación hortícola
3. Requerimientos edafoclimáticos
4. Propagación
5. Técnicas de cultivo
5.1. Manejo de los bulbos antes de la plantación
5.2. Cultivo para la producción de bulbos
5.3. Cultivo para flor cortada
5.4. Cultivo para la producción de flores y bulbos
5.5. Particularidades para la producción de flores y bulbos
6. Plagas y enfermedades
6.1. Plagas
6.2. Enfermedades
7. Fisiopatías
8. Cosecha
9. Postcosecha
9.1. Flores
9.2. Bulbos

1. TAXONOMÍA Y ORIGEN
Familia Liliaceae
Género Tulipa
Especie T. gesneriana
T. forsteriana
T. greigii
T. suaveolens
T. kaufmanniana
Nombre común Tulipán

El género Tulipa comprende aproximadamente unas 150 especies originarias, principalmente de las regiones montañosas de Asia Menor, Persia, el Cáucaso, Turquía y Bukhara. Este género fue introducido en Europa a finales del siglo XVI desde Turquía.

2. MORFOLOGÍA

El tulipán es una planta bulbosa de constitución herbácea y vivaz, con un corto periodo de floración, normalmente en primavera.
Tulipa. Fotografía: Marimbajla mesa
foto tulipa  fotografia  marimbajla mesa
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- Raíz: El sistema radicular del tulipán está provisto de un bulbo, desde el cual aparecen raicillas adventicias adheridas al plato basal (parte inferior del bulbo) y poco ramificadas.

- Bulbo: El bulbo es el órgano de reserva y multiplicación. Está formado por un tallo axial, corto y carnoso, cuya parte inferior se denomina plato basal. El tallo superior o ápice envuelve un meristemo recubierto por 2-6 escamas gruesas, situado en el eje del bulbo que originará el tallo aéreo. Una de las principales características del bulbo son las escamas exteriores secas llamadas "túnicas", cuya función es la defensa ante posibles lesiones mecánicas y desecación. Las escamas interiores son carnosas y se denominan "láminas". Están distribuidas en capas contiguas y concéntricas, cuya función es el almacenamiento de sustancias de reserva.

- Tallo: Presentan un tallo simple de 20 a 60cm de longitud, siendo subterráneo en su base.

- Hoja: El tulipán presenta pocas hojas, las cuales son de color entre verde y verde grisáceo. Son algo carnosas, con forma variable (desde lineal-lanceoladas a anchamente ovadas), carecen de peciolo y brotan de la base del tallo, decreciendo en tamaño hacia la parte superior del mismo. La lámina foliar es simple, entera y paralelinervia.

- Flor: Las flores son generalmente solitarias y se localizan en el extremo del tallo floral. Presentan un perigonio (cáliz y corola no diferenciados) de forma acampanada, compuesto generalmente, por dos niveles de tres tépalos de una amplia gama de colores. El androceo está compuesto por seis estambres de anteras oblongas y el gineceo por un ovario súpero con un estigma trilobado.
Tulipa. Fotografía: Manuel
foto tulipa  fotografia  manuel
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- Fruto: Es una cápsula esférica o elipsoide, con tres valvas erectas y provista de numerosas semillas planas.

2.1. Clasificación hortícola

Esta clasificación ha sido realizada a partir de la propuesta por la Asociación Real de cultivadores de bulbos holandeses.

- Tulipanes botánicos:
(especies aún cultivadas)

Especies Altura (cm) Floración Flores Hojas Variedad ejemplo
T. kaufmanniana 20 Semi-tardía Colores muy vivos Manchas oscuras en ocasiones ‘Shakespeare’
T. forsteriana 30 Temprana
Colores muy vivos
Grandes
Grandes ‘Mme Lefeber’
T. greigii 30 Muy temprana Grande Manchas oscuras ‘Petit chaperon rouge’

- Tulipanes hortícolas: (originados por hibridación)

Floración Altura (cm) Morfología flor Variedad ejemplo
Tempranos Simples ½ abril – ½ mayo 20-40 ‘Ibis’
Dobles ‘Mr Van der Hoef’
Semitempranos Híbridos de Darwin ½ abril 50-70 Altas con perigonio cerrado ‘Apeldoorn’
‘Golden Apeldoorn’
Simples tardías
(Darwin y Cottage)
Mayo 50-80 ‘Cantor’
‘Renown’
‘Daycom’
‘Scheepers’
Flor de Lis Mayo 50 Puntiagudas y anchas ‘Aladin’
Tardíos Perroquet Mayo 50-60 Cortadas a franjas y anchas ‘Texas Gold’
Dobles 40-50 Muy voluminosa ‘Symphonie’

3. REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS

- Temperatura: La temperatura es uno de los factores principales, ya que afecta directamente a la floración del tulipán.

La temperatura óptima para el desarrollo del tulipán oscila entre 13 y 16ºC. Por encima de estas temperaturas, incrementa la posibilidad de enfermedades originadas por Fusarium oxysporum.

En cuanto a los bulbos, pueden tolerar temperaturas de -10ºC dispuestos sobre el terreno de cultivo. Sin embargo, durante el almacenamiento en seco suelen sufrir daños a temperaturas por debajo de los -2,5ºC.

Una vez emergido el brote, temperaturas de suelo inferiores a -5ºC pueden producir el aborto de la yema floral.

- Humedad: Requiere un nivel de humedad relativa en torno al 85%. Humedades superiores pueden favorecer la incidencia de enfermedades fúngicas, como la causada por Botrytis tulipae. Por el contrario, una baja humedad relativa puede provocar quemaduras en las hojas y pérdidas excesivas de agua en la planta. Consecuentemente los tallos quedan marchitos y poco rígidos disminuyendo por tanto la calidad de la flor.

Se recomienda la colocación de una cubierta vegetal (paja, acículas de pino, etc.) para mantener la humedad y disminuir las oscilaciones térmicas del suelo. También se puede incorporar una capa superficial de arena sobre las bancadas de cultivo para mantener la humedad del suelo.

- Luz: La intensidad lumínica tiene especial importancia en el desarrollo de nuevos bulbos. Para el desarrollo del cultivo, la luminosidad no se considera un factor restrictivo. No obstante, seguirá siendo un factor de calidad, ya que influye sobre el desarrollo foliar.

La mayoría de las especies de tulipán requieren baja luminosidad para su desarrollo, aunque existen ciertas variedades que son más sensibles a la falta de luz. Dicha falta de luz se manifiesta con el desarrollo de una gran masa foliar de tonos más pálidos y brotación tardía, así como con el crecimiento excesivo de la vara floral, dando lugar a flores de baja calidad.

A finales de primavera, se recomienda aplicar sistemas de sombreo, ya que un exceso de luz podría dar lugar a flores de mala calidad.

- Sustrato: Requiere sustratos sueltos, mullidos, con alto contenido en materia orgánica y buena capacidad de drenaje, ya que son sensibles al encharcamiento, pudiendo sufrir de asfixia radicular y podredumbre de bulbos. Suelen tolerar tanto suelos ácidos como alcalinos, pero se consigue mejor calidad en neutros o ligeramente alcalinos. Por tanto, el pH óptimo se encuentra alrededor de 6-7,5, con una profundidad efectiva de 20cm.

Los tulipanes son muy sensibles a grandes concentraciones de sales.

- Riego: Se recomienda riego por goteo. Por lo general se utilizan tres o cuatro líneas de portagoteros por mesa de plantación, con emisores de 2l/h, separados una distancia de 30-40cm entre sí.

El riego debe ser frecuente hasta la floración, siendo más moderado a partir de dicho momento. Durante el periodo de crecimiento de los bulbos, un déficit hídrico puede dar lugar a la formación de las hojas antes que las raíces, lo cual favorece al aborto de botones florales.

En general, el riego debe ser el adecuado, pues una deficiencia de agua en el cultivo puede provocar la disminución de la parte aérea, del periodo vegetativo y del rendimiento del bulbo. También afecta directamente sobre la calidad de la flor (reducción del número, altura y tamaño de la flor).

4. PROPAGACIÓN

- Propagación por semilla: Este método se realiza únicamente para la obtención de nuevos cultivares. Requiere ser cultivada a bajas temperaturas, entre 5-8ºC. Por lo general, debe transcurrir un periodo entre 5 y 6 años para florecer.

- Propagación vegetativa: Este método se basa en la producción de bulbillos (pequeños bulbos que se desarrollan en la base de los bulbos) por las yemas vegetativas de los bulbos madre.

Consiste en la separación de los bulbillos en el momento de la recolección. El promedio de la tasa de multiplicación se encuentra entre 2-3 yemas vegetativas visibles en el bulbo madre.

Una vez obtenidos los bulbillos, son replantados en otoño de forma normal. Cuando comienza el periodo de floración (por lo general, a comienzos de la primavera), se procede al corte de todas las flores, dejando únicamente el tallo floral (esta operación se puede realizar de forma manual o mecanizada). De esta manera, al dejar solamente las hojas, se consigue una producción máxima de fotoasimilados. Consecuentemente se engrosa el bulbo hasta alcanzar el tamaño comercial. Los bulbos que no hayan alcanzado dicho calibre, se deben replantar de nuevo en las mismas condiciones.

Un bulbo se considera floral cuando presenta perímetro, en su parte más ancha, de 6-8cm y un peso de 6-8 gramos.

La propagación comercial del tulipán está fundamentalmente en manos de los productores holandeses, debido al elevado grado de tecnificación y a la presencia de condiciones medioambientales adecuadas.

5. TÉCNICAS DE CULTIVO

Por lo general, el cultivo del tulipán está destinado a la producción de bulbos, a la producción de flor cortada o a la producción mixta (flor cortada y bulbo). En función del tipo de producción, el manejo de plantación será diferente.

5.1. Manejo de los bulbos antes de la plantación

En lugares donde las temperaturas son lo suficientemente bajas durante el invierno, el cultivo del tulipán recibe, de forma natural y al aire libre, el frío necesario para salir del reposo. No obstante, en lugares donde estas condiciones no existen, se deben someter a un tratamiento.

Para dicho cultivo, los bulbos deben ser sometidos a un tratamiento de frío o forzado (tratamiento a baja temperatura a los que se someten los bulbos “preparados” para la salida del reposo) una vez que hayan alcanzado el estado G (estado en el que la flor se ha formado completamente dentro del bulbo). Llevar a cabo este tratamiento antes de dicho estado puede ocasionar el aborto de las flores.

Normalmente la cosecha de bulbos se realiza en verano, periodo en el que aun no se ha formado el embrión floral, por lo que se deben someter a temperaturas intermedias (17ºC) para favorecer la formación del mismo. Los bulbos que no hayan alcanzado este estado deben seguir almacenados a 17ºC hasta alcanzarlo.

Una vez alcanzado dicho estado, se les realiza el forzado, aunque previamente se recomienda someterlos a temperaturas intermedias (17-20ºC) durante un periodo comprendido entre 1-6 semanas. Los requerimientos de frío dependen del cultivar, aunque de manera general, para obtener bulbos “preparados”, se distinguen dos técnicas de forzado:

- Bulbos “preparados” a 9ºC:

Esta técnica comprende dos fases: 1) preparatoria y 2) forzado.

1. Fase preparatoria: Esta operación se puede realizar en macetas, cajas o bandejas que puedan ser fácilmente apilables. El objetivo de esta fase es provocar la elongación de la yema floral y el enraizamiento del bulbo. Los bulbos se disponen sobre un sustrato con buena capacidad de drenaje, generalmente no fertilizado y se recubren 1cm aproximadamente. Seguidamente, los recipientes utilizados son colocados en cámaras de enraizamiento a una temperatura comprendida entre 5-12ºC.

Una vez que los brotes hayan crecido 5-6cm de longitud, se deben llevar a invernadero (generalmente dos meses después). En este caso son más apropiados los calibres superiores a 12.

2. Forzado en invernadero: Se realiza el forzado en la oscuridad durante un periodo de diez días, con el objetivo de favorecer el alargamiento de las hojas y pedúnculos florales. Los recipientes empleados se deben cubrir con polietileno negro o bien, colocarlos bajo las bandejas del invernadero. Las temperaturas deben oscilar en torno a los 18ºC y los riegos se han de realizar de forma regular.

Seguidamente, se debe aplicar luz para continuar con el forzado.

El tiempo de forzado depende del cultivar, calibre y fecha de plantación. En general, si tiene lugar en invierno, suele durar entre 3-4 semanas.

- Bulbos “preparados” a 5ºC: La plantación se efectúa directamente en invernadero. La densidad de plantación debe ser aproximadamente de 200-300 bulbos/m2, enterrándolos a poca profundidad y cubriéndolos 1-2cm con tierra o turba.

Seguidamente, se deben someter a temperaturas de 12-14ºC durante tres semanas para evitar el desarrollo de hongos parásitos y favorecer el rápido crecimiento de las raíces. Posteriormente, la temperatura ambiental del invernadero deber ser de 18ºC y la del suelo de 15-16ºC.

Es conveniente evitar la exposición de los tulipanes a temperaturas superiores a 30ºC una vez alcanzado el estado G. También es recomendado realizar una desinfección preventiva de los bulbos con un fungicida autorizado.

5.2. Cultivo para la producción de bulbos

Normalmente, la plantación de bulbillos tiene lugar sobre suelo arenoso y se disponen en líneas a una distancia de 1-2cm entre bulbos y 30cm entre líneas. También puede hacerse sobre caballones con dos líneas paralelas separadas 1-2 cm y dispuestos a tresbolillo. También se suele realizar sobre mallas para facilitar la recolección. La profundidad de plantación debe ser de 10-15cm desde la base del bulbo a la superficie del suelo.

La época de plantación suele ser en otoño, cuando las temperaturas del suelo disminuyen. Al comenzar el periodo de floración, se deben cortar todas las flores con el fin de que todos los fotoasimilados sean destinados al engorde del bulbo.

La cosecha de bulbos tiene lugar a comienzos de verano. Aquellos que alcanzan un calibre de 11-12cm se consideran comerciales y los que no hayan alcanzado dicho calibre, se deben replantar de nuevo en las mismas condiciones.

5.3. Cultivo para flor cortada

La plantación puede tener lugar en caballones o mesas. Los caballones se suelen realizar de 20-25cm de ancho, dejando pasillos de 70cm y las camas suelen ser de 25cm de altura, 1m de ancho y dejando pasillos de 40-50cm.

La densidad de plantación depende del cultivar, calibre y época de plantación, pero en general se estima en 100 bulbos/m2.

Respecto a la época de plantación, debido a las técnicas de preparación y conservación de bulbos, se puede cultivar en diferentes épocas, dependiendo fundamentalmente de las condiciones climáticas. Para el cultivo de flor cortada al aire libre, la plantación tiene lugar en otoño, cuando las temperaturas disminuyen, y cuya recolección tendrá lugar en primavera.

Se recomienda la desinfección de bulbos antes de la plantación, para prevenir enfermedades originadas por Fusarium oxysporum, Rhizoctonia solani, Botrytis tulipae y Pythium sp., además de realizar la esterilización del suelo.

El cultivo se debe iniciar con la importación de los bulbos, normalmente con un calibre 10/12. La profundidad a la que se deben colocar los bulbos oscila en torno a los 7-15cm, desde la base del mismo hasta la superficie del terreno, siendo los de menor calibre colocados más superficialmente.

5.4. Cultivo para la producción de flores y bulbos

Este tipo de cultivo se inicia con la plantación de bulbos procedentes de Holanda, cuyo marco de plantación depende del calibre de éstos. Por lo general, se debe considerar una densidad de 70-100 bulbos/m2. Posteriormente, cuando la planta florece, se cosechan las flores, de tal manera que quede al menos una hoja en la planta para que el bulbo enterrado continúe su crecimiento/engorde. Finalmente, éstos se recolectan cuando la planta se encuentra totalmente senescente. Seguidamente se almacenan en cámaras a 5-9ºC para que adquieran las condiciones adecuadas para su posterior cultivo (es importante que los bulbos hayan alcanzado el estado G antes de ser sometidos a frío).

El segundo año, los bulbos de mayor calibre obtenidos el año anterior se vuelven a cultivar en las mismas condiciones y los de menor calibre (bulbos no florales) se cultivan de nuevo para que sigan engordando.

5.5. Particularidades de los cultivos

- Fertilización: El tulipán es sobre todo exigente en K2O debido a que el potasio mejora la síntesis y migración de los glúcidos hacia el bulbo y mejora la coloración de las flores. El P2O5 favorece el crecimiento y evita los inconvenientes derivados de un exceso de nitrógeno (mayor desarrollo foliar en detrimento de la rigidez del tallo).

El tulipán es poco exigente en cuanto a fertilización, ya que obtienen la mayoría de los nutrientes del bulbo. En general, se recomiendan aplicaciones en un equilibrio 40-40-40.

En fertirrigación, se recomienda utilizar nitrato potásico (13-0-40) y fosfato monoamónico (12-61-0) a una dosis de 2g/m2 dos veces a la semana durante todo el ciclo de cultivo.

El exceso de abonado puede favorecer la aparición de pequeñas manchas bronceadas, reduciendo así la calidad de la flor.

- Eliminación de malas hierbas: Se recomienda la desinfección del suelo, mediante técnicas de vapor o mediante productos químicos autorizados, para reducir la población de malas hierbas, así como la de patógenos. También es aconsejable mantener el terreno limpio de malezas desde la plantación hasta la cosecha.

6. PLAGAS Y ENFERMEDADES

6.1. Plagas

- Pulgones (Dysaphis tulipae, Myzus persicae, Aphis fabae): Esta plaga aparece normalmente en primavera, tanto al aire libre como en invernadero. Afectan tanto a las plantas en estado de vegetación como a los bulbos durante su conservación. Normalmente se alimentan de brotes tiernos, causando deformaciones en éstos.

Esta plaga también puede ocasionar daños indirectos, ya que son transmisores de virus, siendo éstos los daños más importantes que pueden causar.

El control preventivo para esta plaga es importante, debido a la capacidad para transmitir virus que tienen. En condiciones de invernadero se deben tener en cuenta las siguientes medidas:
- Utilización de mallas antipulgones.
- Monitoreo constante de esta plaga.
- Eliminación de malas hierbas, tanto dentro como fuera del invernadero, ya que éstas son grandes reservorios de pulgones.
- Eliminación de plantas sintomáticas.

El control biológico para esta plaga se realiza con la suelta de depredadores como Coccinella septempunctata y Chrysopa o parásitos como Aphelimus mali.

El control químico se debe realizar, antes de que la planta sufra daños importantes, con productos autorizados y compatibles con la fauna auxiliar.

- Nematodos (Ditylenchus dipsaci): Se trata de un nematodo que afecta a bulbos y brotes tiernos. La temperatura óptima para su desarrollo es de 15-20ºC, teniendo poca actividad por debajo de 10ºC o por encima de 22ºC. Este nematodo sobrevive en el suelo y en las malas hierbas.

Los síntomas se manifiestan con la necrosis del tallo, acompañada de una serie de abultamientos típicos y de la disminución del crecimiento. Además, las plantas muestran manchas cloróticas y falta de vigor. Se origina también, una disminución del sistema radicular junto a un mal desarrollo de los bulbos.

Para el control, se deben realizar una serie de medidas preventivas como: 1) desinfección de bulbos (Se utiliza agua caliente (43,5ºC) durante 3,5h de 15-20 días después de la recolección. Aunque la pasteurización con vapor es el tratamiento más seguro y efectivo), 2) eliminación de plantas afectadas, 3) eliminación de malas hierbas que puedan actuar como reservorio, etc.

- Araña roja (Tetranychus urticae): Este ácaro se desarrolla en condiciones de baja humedad relativa (<50%) y de altas temperaturas (25ºC).

Los síntomas que aparecen son unos puntitos de color amarillo en el haz de las hojas. Posteriormente, estas punteaduras se tornan de color marrón y se abarquillan, obteniendo un aspecto polvoriento. Finalmente, dichas hojas se desecan y caen. Es frecuente encontrar finas telarañas en el envés de las hojas afectadas.

Cuando aparece dicha plaga, se debe recurrir al aumento de humedad para evitar la extensión de la misma. Si la infestación es severa, será necesaria la intervención química.

Otro método de control es la lucha biológica mediante la utilización del ácaro depredador Phytoseiulus persimilis.

- Trips (Frankliniella occidentalis): Los síntomas que se presentan son manchas blanquecinas en las hojas de un típico aspecto plateado-plomizo y rodeadas de motitas negras que se corresponden a sus excrementos.

Para el control de esta plaga en invernadero, es conveniente la realización de medidas preventivas. Entre ellas destacan la colocación de trampas adhesivas azules a la altura del cultivo, eliminación de malas hierbas, empleo de mallas antitrip, etc.

El empleo de lucha biológica con Amblyseius swirskii u Orius resulta efectivo en invernaderos.

Para el control químico se recomiendan realizar tratamientos dirigidos sobre plantaciones concentradas de trips.

6.2. Enfermedades

- Fuego del tulipán (Botrytis tulipae): Se trata de una enfermedad muy frecuente y de gravedad. El desarrollo de B. tulipae se ve favorecido por la presencia de temperaturas y humedades relativas altas. Se puede diseminar fácilmente a través de bulbos infectados, acolchados, viento y lluvia. Los síntomas se manifiestan con deformaciones de las hojas, detención de la emergencia de los brotes y manchas circulares grisáceas en hojas y flores.

Para su control se recomienda no reutilizar acolchados, desinfectar los bulbos y pulverizar preventivamente desde que se produce la brotación hasta la floración.

- Fusariosis (Fusarium oxysporum f. sp. tulipae): Se trata de otra enfermedad bastante frecuente y grave.

Los síntomas se manifiestan en los bulbos y raíces como una podredumbre seca de una tonalidad rojizo-parda. Consecuentemente, los síntomas aéreos se manifiestan con la clorosis de las hojas, disminución de vigor y, finalmente la marchitez de la planta.

El control de esta enfermedad se basa fundamentalmente en la realización de medidas preventivas, tales como la rotación del cultivo, desinfección de bulbos, buen drenaje del suelo, minimización de daños en la planta y del exceso de nitrógeno durante la fertilización, desinfección del material de corte, etc.

- Rhizoctonia solani: Aparece normalmente en primavera-verano. Los síntomas se manifiestan en la base del tallo que queda enterrado, apareciendo chancros de color rojizo que pueden llegar a originar el estrangulamiento del mismo. Además, aparece micelio de color pardo alrededor del bulbo.

El control de esta enfermedad se basa fundamentalmente en la realización de medidas preventivas, tales como la rotación del cultivo, desinfección de bulbos, buen drenaje del suelo, minimización de daños en la planta y del exceso de nitrógeno durante la fertilización, desinfección del material de corte, etc.

Como control biológico, resulta efectiva la aplicación de Trichoderma en el momento de la plantación.

- Mal del esclerocio (Sclerotium tulipae): Se trata de un hongo que se propaga fundamentalmente a través del material vegetal y de la tierra de cultivo. Principalmente este hongo penetra por medio del ápice del bulbo o por el brote recién emergido, aunque si éste aun no ha emergido, se instala en el cuello del bulbo.

Los síntomas se manifiestan en el interior del bulbo, con una pudrición en seco de color grisáceo-rojiza y las raíces permanecen sanas.

Como control de esta enfermedad se recomienda la desinfección, tanto del suelo como de los bulbos.

- Podredumbre verde (Penicillium sp.): El hongo Penicillium suele afectar a bulbos durante su almacenamiento después de la cosecha. Los síntomas se manifiestan con la aparición de una pudrición seca sobre la superficie del bulbo, acompañado de un micelio de color verdoso.

Para el control se deben realizar medidas preventivas como la eliminación de malas hierbas y tejidos senescentes, deshecho de bulbos sintomáticos, desinfección de bulbos en el momento previo a la plantación, etc.

- Pudrición blanca (Erwinia carotovora): Esta enfermedad se origina principalmente durante el almacenaje. Los síntomas se manifiestan en el bulbo por medio de lesiones acuosas de formas irregulares, que posteriormente se extienden, provocando la pudrición completa del mismo.

Para evitar esta enfermedad se debe desinfectar todo tipo de material de almacenaje (cajas, bandejas, etc.) y material vegetal (bulbos). Temperaturas en torno a 0-1ºC previenen la proliferación de bacterias.

- Potyvirus: Este virus es el causante del variegado del tulipán. La sintomatología de este variegado es la siguiente:

* En las flores, los síntomas son perceptibles desde el inicio de la floración. Las yemas florales se decoloran y el escapo floral puede manifestar estrías anormalmente pigmentadas. Las alteraciones relacionadas con la pigmentación modifican el color específico de la variedad y los lotes contaminados pierden su valor comercial.

* En las hojas, los síntomas son generalmente moderados. Las plantas infectadas presentan jaspeados más o menos discretos o estrías longitudinales decoloradas. Estas manifestaciones varían en función del cultivar, de las condiciones culturales y del estadío de desarrollo de la planta.

* Las plantas virosadas, son de un tamaño más reducido y los tallos y flores son más cortos. Esta disminución de vigor se traduce también sobre el engrosamiento de los bulbos por una reducción del peso que puede alcanzar el 50%.

* La vida útil de las flores cosechadas es menor.

Recientes estudios realizados en los Países Bajos han permitido identificar y caracterizar a los diferentes Potyvirus responsables de los variegados del tulipán:
1. Tulip Breaking Potyvirus (TBV)
2. Tulip Top Breaking Potyvirus (TTBV)
3. Tulip Band Breaking Potyvirus (TBBV)
4. Rembrandt Tulip Breaking Potyvirus (ReTBV)
5. Lily Mottle Potyvirus (LiMV)

- Virus del "rattle" del tabaco o Tobbaco Rattle Tobravirus (TRV): Este virus es transmitido en el suelo a través de nematodos pertenecientes a los géneros Trichodorus. Muestra una sintomatología de tipo variegado sobre las flores de tulipán, dando lugar a manchas cortas frecuentemente rectilíneas o placas decoloradas vítreas dispersas sobre los pétalos. Si la infección es severa, las flores pueden llegar a deformarse sobre las hojas, apareciendo manchas de color gris verdoso, oblongas o ligeramente estrelladas que se desarrollan preferentemente en la base del limbo. Esta enfermedad no afecta al vigor de la planta ni al engrosamiento del bulbo.

- Virus latente de la azucena o Lily Symptomless Carlavirus (LSV): Este virus es el responsable de las alteraciones en la pigmentación de las flores de algunas variedades de tulipán de color rojo o rosa. Estos síntomas solo aparecen si las plantas han sido infectadas al menos 6 semanas antes de la floración. No aparecen síntomas sobre las hojas.

- Virus del mosaico del pepino o Cucumber Mosaic Cucumovirus (CMV): Este virus infecta ocasionalmente al tulipán, provocando un variegado floral limitado a los bordes de los pétalos y la aparición de manchas necróticas o cloróticas en las hojas. También pueden aparecer manchas necróticas en las escamas de los bulbos al final de la conservación.

- Virus de la necrosis del tabaco o Tobacco Necrosis Necrovirus (TNV): La enfermedad causada por este virus, se conoce como enfermedad de Augusta. Los síntomas pueden ser visibles desde el comienzo de la vegetación. Por lo general, los brotes no llegan a emerger o, si emergen, estas plantas permanecen enanas y mueren prematuramente. Las hojas infectadas presentan manchas y estrías necróticas de forma redondeada u oval, dando lugar a un enrollamiento del limbo característico. También aparecen largas estrías de color pardo en la base de las hojas y a lo largo de los tallos. En las flores deformadas aparecen pequeñas manchas necróticas en estrías. En los bulbos las manchas se vuelven necróticas, dando lugar a la completa desecación de las escamas.

Las contaminaciones por el TNV tienen lugar en el suelo, siendo el hongo Olpidium brassicae el causante de su diseminación.

Control de virosis
-
Se recomienda realizar controles visuales y test de ELISA después de la puesta en cultivo.
- Desinfección del suelo para eliminar organismos vectores.
- Eliminación de material vegetal infectado.
- Se recomienda no cultivar en suelos donde hubo un cultivo hospedante de estos virus.

7. FISIOPATÍAS

- Vuelco de la flor: Consiste en la curvatura del pedúnculo al formarse la flor. Esta fisiopatía puede deberse a un déficit de calcio, bajada de temperaturas durante al almacenamiento, oscilaciones térmicas durante el cultivo o a una elevada humedad ambiental.

- Aborto de la flor: El botón floral se atrofia, decolora y adquiere una textura coriácea. Esta fisiopatía se debe principalmente a la falta de maduración de los bulbos, bajas temperaturas durante el almacenamiento, recalentamiento de los bulbos durante la conservación y a un posible déficit hídrico.

- Petrificación de los bulbos: Las escamas externas de los bulbos almacenados adquieren una tonalidad blanquecina, de aspecto endurecido, que se va extendiendo hasta alcanzar todo el bulbo. Esta fisiopatía se manifiesta, especialmente en bulbos dañados o cosechados tardíamente.

- Pétalos con extremos blancos: Esta fisiopatía se manifiesta durante la brotación como consecuencia de una falta de humedad en el suelo y un exceso de calor.

- Rotura de la epidermis: Se origina la rotura de la epidermis del envés de las hojas, de forma transversal y por diferentes puntos. Seguidamente, la epidermis se enrolla hacia afuera. Normalmente, en estas heridas se establecen microorganismos que provocan pudriciones.

8. COSECHA

El momento óptimo de corte es cuando el botón adquiere un tono un tanto coloreado y se encuentra firme y apretado. No obstante, depende fundamentalmente de la distancia al destino. Es decir, si la producción va destinada a un mercado local, el corte se debe efectuar cuando los tépalos presenten buena coloración. Por el contrario, si el destino del mercado es lejano, se deben recolectar cuando el botón floral comienza a virar de color.

Esta labor se efectúa convenientemente en las primeras horas de la mañana, ya que los tejidos de la planta se encuentran más turgentes, y normalmente de forma manual. Se cosechan las flores, incluido el bulbo, para obtener mayor longitud de tallo y mayor vida útil de la flor.

El periodo de recolección depende del cultivar y de la fecha de plantación, aunque normalmente durante los meses fríos, la recolección dura más tiempo que durante los meses cálidos.

El rendimiento esperado es de un tallo floral por bulbo. Sin embargo, el rendimiento real disminuye, considerándose adecuado si oscila entre 85-90% de la cosecha esperada.

9. POSTCOSECHA

9.1. Flores

Una vez recolectadas las flores y previo al embalaje, se debe realizar la clasificación de las varas florales según las normas de calidad.

Clasificación de las flores de corte
Parámetros Clasificación Longitud (cm)
Botón floral Pequeño <4,6
Mediano 4,6-5
Grande >5
Vara floral Muy corto 32-36
Normal 37-43
Muy largo 44-49
Largo >49

Seguidamente, las flores deben ser almacenadas en seco y en cámaras frigoríficas a 0-2ºC y 90-95% de humedad. Es importante no mantenerlas en agua, debido a que después del corte el tallo sigue creciendo.

Los tulipanes se suelen presentar en paquetes de 10 tallos, protegidos con papel, siendo las varas uniformes en grado de apertura, rigidez y longitud.

El transporte se debe realizar a 4-5ºC, manteniendo los tulipanes en posición horizontal para evitar que los tallos se doblen.

9.2. Bulbos

El momento óptimo de recolección se encuentra cuando los bulbos adquieren un color rojizo. Esto ocurre por lo general, cuando la planta se encuentra totalmente senescente, (aproximadamente dos o tres meses después de la recolección de las flores, en el caso de producción mixta).

Una vez recolectados, se procede a la limpieza, desinfección con fungicida, secado y clasificación según el calibre los bulbos.

La limpieza se basa en la eliminación de raíces y de la capa externa. El secado de los bulbos, se puede realizar en el terreno, pero normalmente se realiza en cámaras climatizadas a 20-25ºC con humedad relativa del 70-80%, durante una semana.

Posteriormente, se debe llevar a cabo la clasificación. Ésta puede realizarse de forma manual, por medio de calibradores especiales de alveolos o con calibradores mecánicos. Los bulbos con calibre inferior a 6/7 son utilizados para la producción de nuevos bulbos de mayor calibre.

Respecto al almacenamiento, por lo general se emplean temperaturas altas (25-39ºC) durante 4-6 semanas después de la cosecha, para posteriormente disminuir las temperaturas hasta el momento de la plantación.

Se ha establecido el tratamiento térmico que deben seguir los bulbos florales para el forzado antes y después de su plantación.

En forzado para floración temprana, los bulbos se deben tratar durante una semana a 34ºC. Seguidamente, se exponen a 17-20ºC hasta alcanzar el estado G y se someten a frío (temperaturas de 7-9ºC durante 6 semanas en seco). Finalmente se da paso a la plantación. Durante la fase de enraizamiento se debe proporcionar una temperatura de 9ºC. Posteriormente, para completar los requerimientos de horas-frío, las temperaturas han de ser de 5ºC (De Hertogh, 1992. En Larson, 1992).

Para floración semitardía, los bulbos se tratan después de ser cosechados a temperaturas de 17 a 20ºC hasta alcanzar el estado G. Seguidamente se someten a frío y por último se lleva a cabo la plantación a 17ºC (De Hertogh, 1992. En Larson, 1992).

Para forzado tardío, después de la cosecha de bulbos, se deben almacenar a 23ºC durante varias semanas. Seguidamente se deben bajar las temperaturas progresivamente (desde 20 hasta 17ºC) hasta alcanzar el estado G. Posteriormente, se someten a frío, para llevar la plantación a 17ºC (De Hertogh, 1992. En Larson, 1992).

Fuente: Redacción Infoagro



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