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ANÁLISIS EMPÍRICO DEL MERCADO VALENCIANO DE LOS ALIMENTOS MODIFICADOS GENÉTICAMENTE

1. INTRODUCCIÓN
2. METODOLOGÍA
3. RESULTADOS
3.1. Hábitos de compra
3.2. Actitudes hacia los alimentos OMG
3.3. Estilos de vida de los valencianos
4. SEGEMNTACIÓN DEL MERCADO VALENCIANO
5. CONCLUSIOINES
6. BIBLIOGRAFÍA
7. ANEXOS


 
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1. INTRODUCCIÓN

Aunque el uso de la genética en alimentación no es nada nuevo, pues desde hace miles de años se han mejorado las razas de animales de granja o las variedades vegetales comestibles utilizando el cruce sexual o aprovechando la variabilidad natural, es decir, la aparición de mutantes espontáneos, en los últimos años se puede aplicar la ingeniería genética, para evitar el proceso al azar y elegir el gen que interesa para introducirlo en el organismo deseado.

Cuando esta nueva tecnología se utiliza en el diseño de un alimento, se generan los llamados alimentos modificados genéticamente o alimentos transgénicos, en lo sucesivo alimentos MG.

La diferencia entre un alimento transgénico y otro convencional es mínima. En principio sólo la técnica genética utilizada en su diseño, ingeniería genética versus cruce sexual o mutagénesis. Pero las ventajas del primer proceder frente al segundo, son varias e importantes. En primer lugar, en el diseño de un alimento transgénico prima la direccionalidad frente al azar; en el cruce sexual se juntan genes al azar, mientras que en la ingeniería genética se toma el gen adecuado. En segundo lugar, en el diseño de un alimento transgénico es posible obtener la combinación genética adecuada de forma mucho más rápida. Finalmente, al construir un alimento transgénico es posible saltar la barrera de especie, gracias a lo cual es posible introducir características de un organismo en otro cercano en la escala filogenética o, como se está viendo, incluso entre especies no emparentadas.

En la actualidad existen centenares de alimentos transgénicos desarrollados por laboratorios tanto de compañías privadas como de organismos públicos de investigación que pueden ser de origen animal, vegetal o fermentos; es decir, animales transgénicos, plantas transgénicas y alimentos fermentados. Así, se han construido plantas transgénicas que resisten el ataque de viroides, virus, bacterias, hongos o insectos. El más conocido es el maíz transgénico que resiste el ataque del taladro al portar un gen proveniente de la bacteria Bacillus thuringiensis y que sintetiza una proteína tóxica. Hay aplicaciones de la ingeniería genética mucho más espectaculares.

Por ejemplo, patatas transgénicas que inmunizan contra el cólera o contra diarreas bacterianas, o una variedad de arroz transgénico capaz de producir provitamina A, con el se podrían evitar los problemas de ceguera asociados a dietas basadas exclusivamente en este cereal.

Otras plantas transgénicas pueden verse en el Anexo I.

También se han diseñado alimentos transgénicos animales. Así, se han construido carpas y salmones transgénicos que portan múltiples copias del gen de la hormona de crecimiento. El resultado son peces que ganan tamaño mucho más rápidamente. Sin embargo, las mejores perspectivas de futuro se centran en la utilización de genes que codifican proteínas de alto valor añadido en la glándula mamaria de diferentes mamíferos. Estos animales producen leches enriquecidas en fármacos como el activador del plasminógeno. Recientemente, se ha descrito la creación de un mamífero transgénico que tiene en su leche una lactasa y produce leche con un bajo contenido en lactosa. Su consumo puede resultar de interés para enfermos que no toleran este azúcar.


Por último, en el caso de los alimentos fermentados también se han aplicado técnicas de ingeniería genética. Las bacterias lácticas o las levaduras de uso en el sector agroalimentario han sido modificadas con genes exógenos, dando lugar por ejemplo a quesos en los que se acortan los tiempos de maduración o a vinos con un incremento de aroma afrutado, o a panes en cuya producción se obvia la adición de aditivos con capacidad alergénica.

Actualmente, existen 81 millones de hectáreas cultivadas en el mundo con plantas modificadas genéticamente, siendo mayoritariamente dedicadas a los cultivos de la soja y el maíz, y en menor medida al algodón y la colza (ISAA, 2004).

En la Unión Europea está autorizada la comercialización de dieciocho modificaciones genéticas, dos de ellas destinadas a ser utilizadas para alimentos y piensos: el maíz resistente al taladro y la soja tolerante al glifosato. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (AESA), con sede en la ciudad italiana de Parma, es la entidad oficial encargada de la concesión de las autorizaciones para la comercialización de estos productos en la Unión Europa. La legislación europea actual sobre estos alimentos está regida por los Reglamentos 1829/2003 y 1830/2003 de 22 de septiembre de 2003. El actual Reglamente incide básicamente en el etiquetado de los alimentos con OMG. De manera comparativa las principales características del actual Reglamento, frente al antiguo, pueden verse en el Anexo II. Con posterioridad han aparecido: el Reglamento 1946/2003 de 15 de julio sobre el movimiento transfronterizo de los OMG, el Reglamento 65/2004 de 14 de enero, sobre la creación y asignación de identificadores únicos a los Organismos Modificados Genéticamente (OMG) y el Reglamento 64/2004 de 6 de abril, desarrollando las normas del Reglamento 1829/2003, sobre la solicitud de autorizaciones de nuevos alimentos y piensos modificados genéticamente, sobre notificaciones de productos existentes y sobre la presencia accidental e inevitable de material modificado genéticamente. Sin duda este tema del etiquetado parece ser el centro de interés de diversos autores nacionales, tal como puede comprobarse en Prieto (2001), Manteca (2003) y MAPA (2004) y el de otros autores centrados en analizar los efectos de la comunicación en la aceptación de estos alimentos. Son representantes de esta línea de investigación los trabajos de Han y Harrison (2004), House et al. (2004) y Loureiro y Hine (2004). Otro grupo de estudios están centrados en conocer las actitudes de los consumidores de un país, hacia los alimentos transgénicos. Representantes de esta línea de investigación son, por ejemplo, Cherey y William (2004), Mucci, Houg y Ziliani (2004), Sánchez y Barrena (2004), y Noomene y Gil (2004), estos dos últimos trabajos tienen como ámbito geográfico España. En este último grupo, es donde puede clasificarse el presente trabajo, aportando información sobre el comportamiento del consumidor valenciano hacia los alimentos con OMG.

Después de esta breve introducción señalaremos que el objetivo de este trabajo, sobre la base de datos empíricos obtenidos a través de una encuesta, es analizar el comportamiento y las actitudes del consumidor valenciano hacia los alimentos transgénicos, evaluando los actuales frenos y las posibilidades de desarrollo. Finalmente, parte importante de este trabajo es realizar la segmentación de los consumidores valencianos, analizando los resultados obtenidos y proponiendo posibles actuaciones comerciales a las empresas interesadas en ofrecer estos productos al mercado valenciano.

2. METODOLOGÍA

La principal fuente de información empleada en el estudio ha sido de tipo primario, mediante encuestas personales realizadas en la ciudad de Valencia, dirigidas a muestras representativas de compradores habituales de alimentos para el hogar. El tamaño muestral ha sido de doscientas entrevistas personales, lo que significa un error máximo del 7 por 100, para un nivel de confianza del 95,5 por cien (k=2).Todos los valores anteriores son habituales en los estudios de este tipo. La selección de la muestra se realizó mediante muestreo aleatorio estratificado por distritos postales, durante los meses de enero, febrero y marzo de 2005.

El cuestionario utilizado diferenciaba tres bloques de contenidos. En el primero se interroga al encuestado sobre sus hábitos alimentarios generales: grado de consumo de las diferentes categorías de alimentos; valoración de distintos aspectos en la compra; interés por la información que incluyen los distintos tipos de productos; lugar de compra de alimentos y, finalmente, su actitud hacia la ciencia, la salud y la alimentación.

El segundo bloque de la encuesta se centraba en la valoración de los alimentos transgénicos: grado de conocimiento y aceptación; interés por la biotecnología; valoración de los posibles beneficios y riesgos; e interés por el etiquetado de los productos. El último bloque de preguntas recogía las clásicas características sociodemográficas y económicas de los entrevistados (sexo, edad, clase social y nivel de estudios), además de la evaluación del estilo de vida y su actitud hacia la alimentación, y finalmente el grado de credibilidad de distintas fuentes de información sobre alimentación y salud.

3. RESULTADOS

Los principales resultados obtenidos en esta encuesta se presentan a continuación. La información está agrupada en porcentajes y medias. Estas últimas se calculan como media de las puntuaciones de los encuestados a la escala de Likert utilizada, escala que utiliza cinco niveles jerarquizados, representando el cinco la mayor importancia.

3.1. Hábitos de compra

Los comportamientos de compra, en términos genéricos, manifestados por los consumidores valencianos se presentan en el Cuadro 1, respecto a la frecuencia de consumo de distintas categorías de alimentos. Puede observarse el carácter urbano de los consumidores valencianos, marcado por la alta frecuencia de consumo semanal de platos preparados (para el 15 por 100 habitual y para el 50 por 100 ocasional), a la vez que parece asentada la cultura de la dieta mediterránea en la que se consumen, entre otros alimentos, frutas y hortalizas frescas, habitual para el 90 y el 92 por 100 de los valencianos respectivamente.

En cuanto a la relevancia de los diferentes aspectos del alimento en la decisión de compra, pueden verse en el Cuadro 2 las medias de las puntuaciones para las diferentes opciones propuestas. Así, los valores medios más elevados se asignaron a los siguientes aspectos: variedad, frescura, calidad, sabor, y valor para la salud. Otros atributos del alimento más clásicos, como el precio o la marca, ocupan posiciones posteriores en esta jerarquía para los consumidores valencianos entrevistados.

En el Cuadro 3 aparece la información que leen los consumidores valencianos en la etiquetas de los alimentos. Habitualmente, casi todos los aspectos propuestos son leídos por los entrevistados. Cabe destacar, la atención que habitualmente recibe el origen geográfico del producto, así como los aspectos relacionados con la salud tales como el contenido en vitaminas y minerales así como la composición nutritiva .

En el Gráfico 1 se puede apreciar que los consumidores valencianos, realizan un alto porcentaje de sus compras —el 84 por 100 de las mismas— en supermercados, y en segundo lugar en tiendas especializadas —el 33,8 por 100—. Finalmente, se encontró que tan sólo un 15,3 por 100 de los encuestados realiza sus compras en el hipermercado.

Para finalizar, se analizó la actitud de los valencianos hacia la ciencia, la salud y la alimentación. Los resultados obtenidos se muestran en el Cuadro 4. Tal y como puede observarse, el deterioro medioambiental, la relación entre alimentación y salud y la seguridad alimentaria, son los aspectos a los que los consumidores valencianos han concedido mayor importancia, quedando en segundo plano de importancia otros elementos como el empleo de la biotecnología para producir alimentos, el precio del alimento o la regulación por parte de la Administración de los nuevos alimentos.

Una vez descritos los ejes genéricos sobre los que se sitúan los consumidores valencianos, tanto en el uso, como en la adquisición de alimentos como en las relaciones entre alimentación, salud y ciencia, se va a proceder a evaluar el potencial de los alimentos transgénicos, en base a las ventajas y desventajas manifestadas por los valencianos encuestados.

3.2. Actitudes hacia los alimentos OMG

En este apartado se analizará específicamente las actitudes hacia los alimentos OMG de los valencianos. En concreto, su grado de conocimiento, su nivel de aceptación y los beneficios y riesgos de estos alimentos.

En el Gráfico 2 se observa que el 88 por 100 de los consumidores valencianos encuestados conocía o había oído hablar de los alimentos transgénicos mientras que tan sólo un 12 por 100 no sabía lo que eran.

Por otro lado, según los resultados obtenidos en la encuesta, el nivel de aceptación declarado para estos productos es de un 8 por 100 que afirma que su aceptación es alta, frente al 60 por 100 que declara esta aceptación como nula o muy baja, siendo del 32 por 100 el porcentaje de los que declaran una aceptación de tipo medio para estos productos.

Por otro lado, según los resultados obtenidos en la encuesta, que pueden verse en el Cuadro 5, casi un 70 por 100 de los valencianos se declara un bajo conocedor de las aplicaciones de la biotecnología a la alimentación. Un 26 por 100 se declara un conocedor de tipo medio y un 4,67 por 100 se declara un gran conocedor de las aplicaciones de la biotecnología a la alimentación.

Adicionalmente a estos resultados, los datos obtenidos en la encuesta muestran que el 98 por 100 de los encuestados cree que no tiene suficiente información sobre los alimentos genéticamente modificados, que un 88 por 100 de los valencianos cree que es muy importante que las empresas que ofrecen alimentos OMG lo indiquen en las etiquetas de sus productos y más de un 70 por 100 no sabe si el valor de 0,9 por 100, fijado por la ley, es un valor adecuado para obligar a las empresas a etiquetar el producto alimentario anunciando la presencia de OMG.

Finalmente, según se desprende del análisis de los resultados mostrados en el Cuadro 6, los beneficios de los transgénicos considerados más interesantes por los consumidores valencianos son los relacionados con el medio ambiente y sobretodo con la reducción de enfermedades en las plantas y con la necesidad de utilizar menos herbicidas y pesticidas. Mientras que los riesgos más preocupantes están relacionados con la salud, en cuanto a los posibles efectos a largo plazo sobre la misma, y con el medioambiente por la posible eliminación de los cultivos convencionales.

3.3. Estilos de vida de los valencianos

En el Cuadro 7, se muestran los resultados obtenidos en la encuesta respecto a los estilos de vida de los consumidores valencianos. Así, más de dos tercios de los encuestados dicen practicar una alimentación sana, consumir regularmente frutas y verduras, y disfrutar de la buena mesa; este mismo porcentaje declara que les gusta viajar y les interesa la información relacionada con la salud.

Finalmente, respecto a la credibilidad de las diferentes fuentes de información en temas relacionados con la alimentación, los resultados mostrados en el Cuadro 8, permiten destacar la alta valoración otorgada tanto a los profesionales de la salud como a los científicos o expertos, siendo bastante menor para las otras fuentes de información analizadas.

4. SEGEMNTACIÓN DEL MERCADO VALENCIANO

Dado que todos los resultados anteriores tienen un carácter global, es conveniente recurrir a la delimitación de grupos o segmentos, que permitan explicar detalladamente las razones de consumo de este tipo de alimentos. La segmentación de un mercado global, permite por tanto evaluar para cada segmento los factores más importantes y, por tanto, idear estrategias empresariales diferenciadas.

El Gráfico 3 recoge los grupos obtenidos como resultado de emplear la técnica de segmentación AID, donde se ha seleccionado como variable dependiente el nivel de conocimiento de estos alimentos OMG, y como variables explicativas todas las demás que se han ido mostrando al analizar anteriormente los diferentes resultados obtenidos en la encuesta. La justificación del empleo de esta técnica se basa en que proporciona mayor información en cuanto a las variables que influyen en la discriminación entre grupos y que ofrece una jerarquía de importancia para las mismas.

Como puede apreciarse, se han obtenido cuatro segmentos, siendo la variable más discriminante el grado de acuerdo con la proposición «no es posible conocer los efectos a largo plazo de los alimentos OMG». El primer y segundo segmento están formados por consumidores que piensan que no es posible conocer los efectos a largo plazo del consumo de alimentos transgénicos sobre las personas, pero mientras el primero suele comer en casa, el segundo segmento realiza habitualmente sus comidas fuera de casa. El primer segmento representa el 40 por 100 de la muestra, mientras que el segundo representa el 16,67 por 100 de la misma. El tercer y cuarto segmentos están caracterizados por estar en desacuerdo o ser indiferentes con la proposición «no es posible conocer el efecto a largo plazo de los alimentos transgénicos ». Ahora la diferencia entre uno y otro segmento es que los consumidores del tercer segmento (con un tamaño del 22 por 100 de la muestra) suelen chequear su salud, mientras que los consumidores del cuarto segmento (con un tamaño del 21,23 por 100 de la muestra) no lo hacen. Es relevante en este análisis las tres variables utilizadas por el método AID para realizar la segmentación, de tal manera que las otras posibles variables, quizás muy intuitivas a priori, no hayan tenido el suficiente valor discriminante para salir elegidas como causantes de esta segmentación, nos estamos refiriendo por ejemplo a variables como el nivel de estudios, la edad, o el precio. Así pues, han resultado ser variables de tipo no descriptivas las más explicativas para segmentar actualmente el mercado valenciano de los alimentos transgénicos.

Las consecuencias comerciales de los resultados de esta segmentación son múltiples. En primer lugar hay que destacar el notable desacuerdo existente actualmente entre los consumidores valencianos, respecto a los posibles efectos a largo plazo del consumo de alimentos MG; así hay un porcentaje casi igual de consumidores que están a favor y en contra de la proposición analizada. Por otro lado, los consumidores que están de acuerdo con la afirmación de que «no es posible conocer los efectos a largo plazo del consumo de alimentos transgénicos», pueden ser entendidos como preocupados por el tema de estos efectos a largo plazo, y son mayoritariamente personas que podrían considerarse de tipo no dinámico, deducción basada en la característica de que mayoritariamente no comen frecuentemente fuera del hogar. Constituyen el primer segmento. Es evidente que este primer segmento es el de mayor tamaño de los cuatro encontrados, pues engloba al 40 por 100 de los consumidores valencianos. El segundo segmento encontrado es, justamente, el de menor tamaño de los cuatro encontrados y engloba a los consumidores preocupados por los efectos a largo plazo de los alimentos MG y de tipo dinámico, deducido de que comen frecuentemente fuera del hogar.

En cuanto a los segmentos tres y cuatro, la interpretación que puede hacerse, siempre discutible, es que están formados por consumidores despreocupados, pues o son indiferentes o están en desacuerdo con que «no pueden conocerse los efectos a largo plazo del consumo de alimentos MG», y de ahí se deduce que al opinar que estos efectos son conocidos, no debe haber problemas con el consumo de alimentos MG. Estos dos segmentos además, tienen tamaños similares, lo que muestra nuevamente el desigual interés de los consumidores valencianos respecto a la preocupación por la salud.

Luego estas tres variables de segmentación: consumidor prudente, consumidor activo, y consumidor preocupado por la salud, son las que deberían analizarse cuidadosamente por las empresas para encontrar en sus actuaciones las claves que permitan potenciar el consumo de alimentos MG.Por ejemplo, algunas de estas indagaciones podrían ser, las siguientes. ¿Qué hace que un consumidor sea de tipo prudente?, la falta de información, la credibilidad de la misma, su renta, sus estudios, todas ellas, otras razones diferentes. Ser un consumidor de tipo dinámico ¿está unido al desempeño de ciertas profesiones?, o es un estilo de vida genérico. ¿Qué otras características podrían definir a este consumidor dinámico? Finalmente, respecto a la tercera variable, la preocupación por la salud ¿tiene relación la edad, con los estudios, la renta?, esta preocupación por la salud ¿está relacionada con las otras dos características anteriores? Finalmente y a nadie se le escapa el que mientras la primera variable de segmentación, puede influirse, en mayor o menor grado, mediante actuaciones de la administración y de las propias empresas del sector, las otras dos restantes variables son más personales y subjetivas y por tanto, menos influibles desde las actuaciones de las administraciones públicas o de las empresas del sector.

5. CONCLUSIOINES

La alimentación en los países desarrollados está actualmente sometida a cambios importantes debido fundamentalmente a las actuaciones de los consumidores agroalimentarios y de la agroindustria. Así, se constata la aparición de un consumidor cada vez más exigente en cuanto a la seguridad alimentaria, y que demanda productos alimenticios que sean a la vez: saludables, seguros y respetuosos con el medioambiente.

Por otro lado, la agroindustria está desarrollando nuevas tecnologías relacionadas con la ingeniería genética, lo que seguramente conllevará una influencia relevante en la alimentación del futuro. Esta posibilidad tecnológica está siendo aprovechada por algunas empresas, para recuperar la confianza del consumidor e incrementar las posibilidades de expansión de sus negocios, ofreciendo un mayor valor en el producto alimentario.

En este contexto, se afianza y extiende la teoría de los efectos de la alimentación en la salud, lo que está llevando al aumento de la preocupación por la nutrición, con las oportunidades de negocio que estas nuevas actitudes pueden generar centradas, en lo que determinados autores pueden identificar como la «medicalización » de los alimentos. Los alimentos transgénicos constituyen una nueva gama de alimentos, fruto de las nuevas tecnologías, que pretenden satisfacer las nuevas necesidades del mercado en cuanto a seguridad, medioambiente y aporte de valor.

Con relación a la importancia económica de los mercados de alimentos transgénicos, el desarrollo por países es desigual. Así, la actitud de los países europeos hacia los mismos, difiere de forma importante de unos países a otros y, por ello, el desarrollo está siendo, al menos por el momento, muy diferenciado. Además, la actitud mantenida hacia los alimentos transgénicos por Estados Unidos, Canadá o Australia, ha sido siempre muy diferente a las valoraciones iniciales realizadas por el Continente Europeo. Mientras que en Europa existen fuertes barreras de entrada y una estricta legislación alimentaria al respecto, además de un consumidor receloso, en Estados Unidos por ejemplo, se están comercializando libremente los productos transgénicos sin necesidad de mencionarlo en la etiqueta.

Por otro lado, según los resultados de este trabajo, es posible concluir que entre los consumidores valencianos hay un desconocimiento profundo sobre qué es un alimento transgénico, además existe un cierto rechazo a los alimentos transgénicos animales aunque una mayor aceptación de los vegetales o fermentados. Por último los consumidores están unánimemente a favor de un etiquetado claro de estos alimentos.

Por lo tanto y, ante el avance tecnológico, es importante que se respete el derecho general de los consumidores a ser informados acerca de cómo se producen estos nuevos productos alimentarios y a tener la garantía de unos controles eficaces y, en definitiva, a ejercer el derecho a la información y a la libertad de elección. Por ello, se ha previsto el desarrollo, mediante normativa reglamentaria, de las condiciones y requisitos del etiquetado de estos productos, materia que siendo siempre importante, en este caso es esencial.

En cuanto a los puntos de vista acerca de la conveniencia y oportunidad de los alimentos transgénicos, éstos continúan siendo muy enconados. Mientras que las organizaciones ecologistas mantienen su postura contraria y el consumidor europeo muestra recelos, gran parte de la comunidad científica y la industria biotecnológica se afanan por poner de relieve sus beneficios potenciales.

En este contexto, es difícil predecir qué ocurrirá dentro de algún tiempo, pero dependerá también de la respuesta de los poderes públicos europeos frente a la presión social de los grupos que se oponen y a la presión de las compañías productoras; también dependerá de la actuación de los medios de comunicación y del mundo científico, y de la posible aparición en el mercado de alimentos transgénicos de segunda generación que supongan al consumidor algún tipo de beneficio sanitario, por ejemplo un trigo con poco gluten. En cualquier caso, como algunos autores han planteado ¿podemos mantenernos al margen de estos desarrollos científicos?

Entre estas posibilidades, actualmente en pleno desarrollo, se encuentran los llamados «alimentos vacuna», es decir plantas a las que se les añade la capacidad de inmunizar al que las consume, de forma sencilla y barata, contra enfermedades que causan estragos en el tercer mundo. Se trataría de atacar problemas tan extendidos como la diarrea, cuya solución podría venir de la mano de cultivos vacuna que formen parte de la dieta básica, como la patata. Quizás, como anteriormente se ha insinuado, el futuro de los organismos modificados genéticamente pase por lograr esta segunda generación de los mismos, que les acerque a los funcionales, es decir que les permita ofrecer nuevos beneficios nutricionales a los consumidores, además de las ventajas actualmente argumentadas para los agricultores, como son una mayor cantidad de producto, un menor empleo de productos químicos de síntesis o una reducción de algunas enfermedades de las plantas.

Otro ejemplo de alimentos MG de segunda generación es el llamado «arroz dorado », una variedad mejorada de este cereal que contiene altas cantidades de provitamina A; este arroz ha sido definido por el secretario general de la FAO Jacques Diouf como «quizás el descubrimiento más significativo de la ingeniería genética que incida directamente sobre la malnutrición y la inseguridad alimentaria» (1). En efecto, un aporte abundante de vitamina A es esencial para evitar la aparición de ceguera y dificultades en la visión entre los niños de los países en vías de desarrollo, donde la dieta carece de éste y otros nutrientes. Finalmente, también se encuentran en estudio nuevas variedades de alimentos MG ricas en ácidos grasos omega-3, con efectos cardiosaludables. ¿Será suficiente esta segunda generación de alimentos MG para lograr su aceptación por parte del consumidor y, en consecuencia, poder desarrollar el mercado europeo para estos productos?

6. BIBLIOGRAFÍA

1. CHEREYL, J. y WILLIAM, C. (2004): «North Dakota shopper perceptions of genetically modified organisms and food: results of a winter 2003 survey». Agribusiness & Applied Economics Report, nº 540.
2. GUISASOLA, J. (2001): «Biotecnología en la agricultura y la alimentación». Distribución y Consumo, nº 60, pp. 83-95.
3. HAN, J. y HARRISON, R. (2004): «The effects of risk perceptions on consumer preferentes for biotech labelling» Southern Agricultural Economics. Tulsa, Oklahoma, 18 February.
4. HOUSE, L. et al (2004): «Objective and Subjective Knowledge: Impacts on consumer Demand for Genetically Modified Foods in the United States and the European Union». American Agricultural Economics Association. August 1-4. Denver, Colorado. USA.
5. ISAAA (2004): www.isaaa.org ( Internacional Service for the Acquisition of Agribiotech Applications).
6. LOUREIRO, M. y HINE, S. (2004): «Preferentes and willingness to pay for GM labelling policies». Food Policy, nº 29, pp. 467-483.
7. MAPA (2004): Principales disposiciones aplicables a organismos modificados genéticamente: actualizadas a 31 de diciembre de 2.003. Madrid.
8. MANTECA, V. (2003): «Nueva regulación de los transgénicos». Distribución y Consumo, nº 70, pp. 36-43.
9. MUCCI, A., HOUG, G. y ZILIANI C. (2004): «Percepctions of genetically modified foods by consumers in Argentina». Food Quality and Preferente. nº 15, pp. 43-51 10. NOOMENE, R. y GIL, J. (2004): Grado de Conocimiento y actitudes de los Consumidores españoles hacia los alimentos con OMG. V Congreso de Economía Agraria. 15-17 Septiembre. Santiago de Compostela.
11. PRIETO, M. (2001): «Alimentos modificados genéticamente: conceptos básicos y realidad normativa». Distribución y consumo, nº 60, pp. 83-95.
12. SANCHEZ, M. y BARRENA, R. (2004): «El consumidor ante los alimentos de nueva generación: alimentos funcionales y transgénicos». Estudios Agrosociales y Pesqueros, nº 204, pp. 95-128.

 

7. ANEXOS

 

 

 

Luis Miguel Rivera Vilas.
Catedrático. Universidad Politécnica de Valencia.


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