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PERSPECTIVAS DE CONSUMO DE FRUTA DE HUESO Y DE PEPITA EN ESPAÑA Y EN LOS PRINCIPALES PAÍSES DE DESTINO

1.- Introducción
2.- Análisis Del Consumo En España
3.- Consumo De Frutas
4.- Preferencias De Los Consumidores
5. Conclusiones


 
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1. INTRODUCCIÓN

El consumo de frutas y hortalizas tiene una evolución conservadora en España, y aunque es uno de los países con mayor consumo en Europa, está por debajo de las recomendaciones de las guías alimentarias.

Además, cabe destacar un bajo consumo en la población infantil y juvenil de frutas y hortalizas, inferior al que presenta la población adulta. Sin embargo, estudios realizados en colectivos de personas mayores reflejan un patrón de consumo en este grupo de población más próximo al perfil tradicional de dieta mediterránea, destacando un mayor consumo de patatas y frutas que la población adulta.

Por otro lado, el análisis de la influencia de los factores socioeconómicos en las encuestas nutricionales, refleja que los grupos de población con menor nivel socioeconómico y de instrucción consumen menos frutas y hortalizas, que los grupos socialmente más favorecidos.

1. CONSUMO EN EUROPA

España se sitúa en una zona central en cuanto a consumo per cápita se refiere. Aunque desde el año 1987 hasta el 1997 se produjo un descenso acompasado, sin embargo a partir de 2000 tuvo su recuperación. El consumo medio por habitante en nuestro país es de 114 kg al año, valor que aún estando por encima de la media europea (108,6 kg), no llega a alcanzar las cantidades recomendadas que responden a unos hábitos de consumo saludables.

Grecia, Italia, Portugal y los Países Bajos son también importantes consumidores de frutas (colocándose por delante de España) aunque, en general se podría decir que este consumo es más o menos uniforme para todos los miembros, siendo los de más bajo consumo Irlanda y Finlandia.

La producción total de frutas se reparte principalmente entre Italia, España y Francia, que siendo estos países también importantes consumidores, no alcanzan a gastar toda su producción, por lo que están en condiciones de abastecer a países cuyo consumo total supera a las cantidades producidas, como es el caso de Alemania, Inglaterra, Dinamarca.

2. ANÁLISIS DEL CONSUMO EN ESPAÑA




El análisis del consumo alimentario se ha efectuado comparando los datos de 2004 respecto a 2003 el panel de Consumo del MAPA, y las principales conclusiones que se han derivado del mismo son las siguientes:

El consumo se ha incrementado en un 3,5% en cantidad y en un 7,7% en valor. El mayor aumento de consumo, en cantidad, se ha producido en Hostelería y Restauración (4%), seguido de Hogares (3%) y, por último, de las Instituciones (0,7%). El 72,5% del gasto en alimentación se ha realizado en los Hogares, y el 27,5% restante en el sector extradoméstico, siendo el mayor incremento de este gasto el registrado en Hostelería y Restauración.

No obstante, los datos de consumo más relevantes en 2004 son los que destacamos a continuación:

a) El producto que más ha incrementado su consumo ha sido el aceite de oliva virgen (14,7%); sin embargo, el aceite de oliva tan sólo subió un 0,7%. Se deduce que se ha registrado un desplazamiento en el consumo de aceite de oliva hacia el aceite de oliva virgen, debido a la proximidad de precios entre ambos. El aceite de oliva virgen gana 3 puntos de cuota de mercado respecto al total de aceites de oliva.

b) Otro de los productos que ha observado un aumento de consumo considerable ha sido el vino con denominación de origen (+13%), que ha compensado la bajada (-5%) observada en 2003. Por otro lado, se estabiliza el consumo de los vinos de mesa (-0,3%), mientras ha aumentado el peso de los vinos de calidad, respecto al total de caldos, alcanzando una cuota del 29%, que supone 2,5 puntos más que en el año anterior.

c) Los platos preparados han continuado la línea de crecimiento observada en años anteriores, con una evolución positiva en 2004 del 12,7%.

d) La misma tendencia presentan los derivados lácteos con un crecimiento del 11,5%, mientras que la leche líquida mantiene estable su consumo.

e) Las hortalizas y las frutas frescas han mantenido la evolución positiva observada en ejercicios precedentes, siendo sus crecimientos en 2004 del 5,4% y del 4,7%, respectivamente.

f) El gasto per cápita en alimentación de los Hogares fue de 1.292 euros (214.213 pesetas), un 5% más que en 2003 en moneda corriente y un 2% más en moneda constante.

g) Las Comunidades Autónomas, cuyo consumo ha sido mayor con respecto a la media nacional, han sido por orden decreciente: Cataluña, Asturias, Castilla y León y Aragón. Por el contrario, las de menor consumo fueron Murcia y Andalucía.

 

3. CONSUMO DE FRUTAS

CORRELACIONES ENTRE STATUS SOCIOEC. Y ÁREAS GEOGRÁFICAS

- CANTIDAD COMPRADA (KILOS)

- PRECIO PAGADO (Ptas/Kilo)

 

4. PREFERENCIAS DE LOS CONSUMIDORES.
INCORPORACIÓN DE NUEVAS VARIEDADES ADAPTADAS A LOS CAMBIOS DE LA DEMANDA.

Las nuevas tendencias de la demanda de frutas y hortalizas frescas, en el marco del renovado modelo de consumo, definen un perfil tipológico de producto basado en los elementos siguientes:

a) Características básicas e intrínsecas del producto.

Calidad aparencial, dependiente de las características físicas del producto, en una doble dimensión. Por una parte, factores intrínsecos como tamaño o calibre, color, forma y frescura y, por otra, ausencia de daños físicos, incluyendo senescencia, decoloraciones, daños mecánicos, etc., con expresiones específicas en las diferentes especies hortofrutícolas. Es el elemento más destacado, tradicional y inmediato en la opción de compra y de consumo.

Calidad organoléptica, centrada especialmente en valores como sabor o aroma, con tendencia ascendente en la consideración de los consumidores, tras un periodo en que se valoraba, casi exclusivamente, la apariencia.

Seguridad, destacando la ausencia de residuos de agroquímicos y, en general, la producción por medio de prácticas respetuosas con el medio ambiente y los recursos naturales.

Salubridad y valor nutricional, características emergentes centradas en componentes intrínsecos del producto, destacando la presencia de fibra dietética, sustancias antioxidantes, etc., con efectos generales beneficiosos en términos de salud, y valorados como integrantes de pautas específicas de alimentación identificadas con una vida sana y natural.

Valores funcionales, que integran un conjunto de características bastante heterogéneo, determinadas por las demandas de conveniencia y oportunidad del consumidor. Entre ellas destacan las relativas a demandas segmentadas de grupos sociodemográficos específicos y las referentes a factores de comodidad en el consumo, especialmente en cuanto a la identificación de una unidad de producto con una unidad de consumo -por ejemplo: una pieza de fruta como una unidad de postre- o a la facilidad en el pelado y el lavado.

b) Características extrínsecas del producto, especialmente la calidad y valores añadidos en los procesos de producción y transformación -manipulación y confección- destacando aquellos que facilitan las acciones de compra y de consumo, especialmente las calidades normalizadas, los formatos y envases específicos, el etiquetado, etc. En este sentido, la calidad de producto y de proceso se convierte en un elemento de capital importancia.

En cuanto a los formatos se advierte una rápida evolución desde los más diferenciados y de mayor tamaño, especialmente cajas de madera o cartón a granel o con alvéolos con volúmenes importantes que oscilan entre los cinco y los diez kilos de contenido hacia otros con un importante grado de individualización, como las cestas con un contenido que oscila entre los 250 gr. y 1 kilos, en frutas de hueso principalmente.

Además, en esta línea, se insertan los nuevos productos de cuarta gama -productos singulares cortados y lavados o mezclas de ensaladas- embolsados o envasados en cestas o bowl y cerrados por flow-pack o termo sellado, cuya demande está experimentando un crecimiento reciente pero muy destacado. (Segura, 1996).

c) Características intangibles, como conservación, garantía, servicio, precio, etc., que concurren especialmente a potenciar las características intrínsecas y extrínsecas del producto. Entre ellos cabe destacar el debilitamiento de la sensibilidad al precio detectada en diferentes estudios empíricos (Albardiaz, 2000; Frias, Maraver e Ibañez, 1998). Esto se traduce en el principio de mejor calidad precio.

Tipología del Consumidor.

De acuerdo a ello, el potencial consumidor de productos diferenciados de calidad, se puede definir indicativamente, por medio de los rasgos siguientes:

1. Status socioeconómico medio y medio-alto. La escala creciente de nivel económico condiciona la adquisición de productos de calidad con elevada elasticidad renta, minimizando las fluctuaciones de la demanda y las opciones de sustitución por productos homólogos de menor precio.

2. Habitante de regiones desarrolladas con alto nivel de renta agrupadas en las zonas del Noreste, Norte, Centro-sur y Levante preferentemente.

3. Residente en municipios mayores de 10.000 habitantes y especialmente, en núcleos mayores con un alto grado de urbanización.

4. Miembro de una familia reducida -uno, dos o tres miembros- pues la reducción del número de miembros del hogar familiar es, en general, un factor potenciador del consumo de calidad.

5. Consume los productos hortofrutícolas de calidad en su propio hogar.

6. El precio -en términos de adecuada relación con la calidad-, para este tipo de consumidor, se convierte en una variable secundaría

En definitiva, un consumidor con un nivel económico, cultural y de vida relativamente elevado que adquiere el producto por sus valores organolépticos, nutricionales y de salubridad como expresión de nuevos modos de vida adoptados, con cierta independencia del precio.

5. CONCLUSIONES.

El consumo de frutas en los países de la Unión Europea en general y de España en particular, aunque es uno de los países con mayor consumo per cápita en Europa, es muy inferior a los niveles recomendados por las Organizaciones Internacionales más importantes en materia de sanitaria.

El consumo infantil y juvenil de frutas es más reducido que el de la población adulta, lo que pone en serio peligro el consumo futuro
A diferencia de otros productos de primera necesidad, el consumo de frutas tiene una elasticidad renta elevada. Los grupos con un menos poder adquisitivo tienen un menor nivel de consumo.

Los estudios elaborados por la Organización Mundial de la Salud y por todos los Organismos de Investigación han demostrado la estrecha relación entre el consumo de frutas y la reducción de la tasa de mortalidad y de muchas enfermedades crónicas

 

 

Miguel Ángel Gómez 
Director Gerente de AFRUEX 


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