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CRECIMIENTO Y PRODUCTIVIDAD DE LA AGRICULTURA ESPAÑOLA (1ª parte)

Resumen
1.- Introducción.
2.- Metodología.
3.- Resultados.
4.- Conclusiones.
5.- Bibliografía.

 
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RESUMEN

En este trabajo se estudia la evolución de la producción agraria española en el período 1973-98. El enfoque metodológico utilizado -propuesto por Gopinath, Arnade, Shane y Roe (1997)- para analizar los determinantes del cambio productivo permite distinguir, además de los tradicionales componentes de variación en el uso de factores de producción y mejora en su uso conjunto -Productividad Total de los Factores (PTF)-, un elemento que mide el efecto de la evolución de los precios agrícolas respecto a los precios del conjunto de la economía sobre la producción real agraria. Como principal resultado se obtiene que la única contribución positiva al crecimiento de la producción real de la agricultura española ha sido la PTF, puesto que el cambio en el uso de factores productivos y la desfavorable evolución de los precios relativos han contribuido negativamente al cambio productivo.

1. INTRODUCCIÓN

En el estudio de las fuentes del crecimiento agrario ha sido habitual la descomposición de los cambios en la producción en dos grandes bloques de factores determinantes. El primero correspondería a la variación en las cantidades empleadas de los factores productivos clásicos, tanto primarios -superficie agrícola, capital y trabajo, entre ellos-, como intermedios -fertilizantes, semillas, plaguicidas, piensos y otros-. El segundo de los determinantes del crecimiento agrario integraría a un conjunto heterogéneo de elementos que influyen en el avance de la producción, pero que no pueden atribuirse directamente al mero aumento cuantitativo en el uso de factores productivos, y que deben relacionarse, en cambio, con circunstancias como el progreso técnico, la difusión de prácticas agrícolas más eficientes, las mejoras en la organización de la producción y, también, en la cualificación de los recursos humanos, así como otros aspectos difíciles de medir. Este segundo bloque representa por tanto una especie de cajón de sastre que recibe el nombre convencional de Productividad Total de los Factores (PTF en lo sucesivo) y presenta, como es sabido, notables ventajas con respecto a los índices parciales de productividad -la productividad parcial del trabajo, o de la tierra son quizá los más habituales- a la hora de medir la repercusión sobre la producción de las mejoras procedentes de un uso más eficiente de los recursos productivos o de la aplicación de innovaciones técnicas.

La literatura basada en la denominada contabilidad del crecimiento es abundante, y sus contribuciones al análisis de los cambios en la producción agraria son ya numerosas, de tal modo que en la actualidad es posible disponer de un número significativo de estimaciones de la PTF para distintos países y períodos de tiempo, e incluso para España con desglose regional. Sin embargo, la mayoría de estos cálculos no toma suficientemente en cuenta el hecho de que el desarrollo agrícola debe analizarse atendiendo también a las interrelaciones de la agricultura con el resto de la economía, tanto a través de los mercados de factores productivos, como en su papel de abastecimiento de los mercados de alimentos y materias primas. Un aspecto central de las contribuciones que el crecimiento de la producción agrícola realiza al desarrollo económico general, tanto en España como en otros países, es precisamente la transferencia de una parte sustancial de las ganancias de productividad que se obtienen en la agricultura a los consumidores y también a aquellos sectores que utilizan los productos agrícolas como inputs intermedios en sus procesos de producción. El mecanismo que sirve de vehículo a esta transferencia es el deterioro de la Relación Real de Intercambio de la agricultura, medido a través de la evolución de los precios agrarios respecto a los precios del conjunto de bienes y servicios producidos en la economía.

El objetivo de esta investigación es ilustrar empíricamente cómo es posible integrar la diferente evolución de los precios agrícolas y del nivel general de precios de la economía en el análisis convencional del crecimiento de la producción agrícola; para ello se emplea el enfoque metodológico propuesto inicialmente por Gopinath, Arnade, Shane y Roe (1997) y se analizan las fuentes del crecimiento de la producción agraria española entre los años 1973 y 1998. Esta aproximación permite una visión de los cambios en la productividad más acorde con la relación que se produce a lo largo del proceso de desarrollo económico entre el sector agrario y el resto del sistema económico.

En el segundo apartado, tras esta introducción, se describen la metodología y los datos; en el tercero se presentan los resultados y se comparan con los obtenidos en otros estudios; finalmente, el apartado cuarto recoge las conclusiones.

2. METODOLOGÍA

Los aspectos básicos de la aproximación metodológica seguida en este trabajo -propuesta, como se ha apuntado en la introducción, por Gopinath, Arnade, Shane y Roe (1997)- pueden exponerse considerando a una economía donde se producen dos tipos de outputs, agrario (A) y no agrario (N) -representados genéricamente por el vector yj, siendo j = A,N-, a partir del uso de tres categorías diferentes de inputs, xA, xN y xE, donde xj son inputs específicos del sector j, mientras que xE es un vector de factores comunes al conjunto de la economía. La representación de la tecnología puede realizarse a partir de la siguiente función de producción agregada para el conjunto de la economía (Woodland, 1982):

, donde
(1)
siendo una función de producción con rendimientos constantes.

Los precios del output agrario y no agrario están representados por pj -nuevamente j = A,N-, mientras que el término gj es una variable externa a las decisiones de la empresa y, en un sentido amplio, representa el estado de la tecnología en el sector j.

El objetivo del programa de optimización matemática (1) es, como puede observarse, encontrar la combinación de factores productivos que, dadas las restricciones impuestas por el estado del conocimiento o tecnología en cada uno de los sectores considerados, y por la propia dotación de factores -específicos y comunes- con que cuenta la economía, representada por el vector, permite maximizar el output agregado, definido como la suma de la producción de los sectores agrario y no agrario. Una vez obtenidas las soluciones del programa (1), dadas por el vector , este puede redefinirse en los siguientes términos:

, donde
(2)

El programa (2) busca, por su parte, maximizar la producción agregada de la economía -agraria y no agraria-, considerando las restricciones impuestas por la tecnología y, también, por la dotación de factores específicos con que cuenta cada sector. Sin embargo, ahora se introduce la restricción de que cada sector puede, como máximo, hacer uso de la cantidad de inputs comunes al conjunto de la economía que le corresponde de acuerdo con la solución al programa (1), que expresa la asignación óptima de estos factores entre los sectores agrario y no agrario.

La solución al programa (2) viene dada en este caso por:

(3)

donde gj -j = A,N- es la función de producción del sector j, la cual, bajo ciertas condiciones de regularidad, representa una completa caracterización de la tecnología (Diewer, 1974).

La función de producción de la agricultura es, en consecuencia, gA -por comodidad expositiva, a partir de este momento nos referiremos a ella como simplemente g-, y puede ser utilizada para definir el siguiente índice de productividad en el momento del tiempo t (Diewert y Morrison, 1986):

, (4)

El término Rt mide el incremento porcentual en la producción agraria que puede ser obtenido con la tecnología disponible en t -representada por gt- respecto al alcanzado con el nivel tecnológico disponible en el período anterior t-1 -variable gt-1-, dados un vector de inputs específicos de la agricultura y un vector de inputs comunes al conjunto de la economía, así como unos precios reales p. Los precios reales de la agricultura miden la evolución relativa de los precios agrarios en relación a los precios del conjunto de la economía y una manera directa de calcularlos consiste en deflactar un índice de precios agrarios por el deflactor general del PIB.

El índice de productividad de la expresión (4) puede formularse de diferentes formas, entre ellas las siguientes:

, o bien (5)
(6)

El primero de los índices de productividad -expresión (5)- es un índice de tipo Laspeyres, que utiliza como referencia los precios reales y las cantidades de inputs del período t-1, mientras que la expresión (6) representa un índice de productividad de tipo Paasche, que toma como base los precios y los factores productivos del momento t. Estos dos índices no son directamente observables; sin embargo, suponiendo que la función de producción agraria adopta una forma funcional translogarítmica, puede construirse un nuevo índice de productividad como la media geométrica de ambos. Bajo este supuesto y asumiendo que las empresas tienen como objetivo maximizar sus beneficios se cumple que (Gopinath y Roe, 1995):

, (7)

donde el término y es una medida física de la producción en cada una de las K categorías de output consideradas, y l representa el precio de los H y H’ factores de producción específicos de la agricultura y comunes al conjunto de la economía, respectivamente.

La media geométrica de las expresiones (5) y (6) puede expresarse como (Diewert y Morrison, 1986):

, (8)
donde:(9)
, (10)
, (11)
(12)

La expresión (9) recoge el crecimiento de la producción real de la agricultura, entendiendo por tal el valor de la producción nominal deflactado por el deflactor general del PIB. El término b es, por su parte, un índice translog de precios del output y, finalmente, c y d son dos índices translog de cantidades de inputs específicos y comunes, respectivamente. En consecuencia, la expresión (8) es un índice de productividad; además, esta misma expresión permite descomponer el crecimiento del producto real de la agricultura en tres efectos, a saber: (i) un efecto precio, recogido por el término b, (ii) el efecto del cambio en el uso de los inputs, recogido conjuntamente por los términos c y d, y, por último, (iii) un residuo que es la Productividad Total de los Factores.

Los efectos precio individuales de cada output k pueden medirse a partir de cada ln bk, del mismo modo que el efecto sobre el crecimiento de la producción real del cambio en el uso de cada uno de los h inputs específicos de la agricultura viene recogido por ln ch, mientras que la contribución de los h’ inputs comunes estará dada por ln dh’.

Variables y fuentes estadísticas.

La fuente principal de los datos utilizados en el análisis está constituida por la base Spel de Eurostat (1973-1998). Esta fuente estadística ha sido utilizada para obtener la información sobre precios y cantidades de los distintos outputs del sector agrario, así como las cantidades y valores unitarios de la mayoría de los inputs.

Las diferentes producciones agrícolas consideradas han sido 58, incluyendo las producciones agrícolas y ganaderas, tanto finales como intermedias. En una primera etapa, para desagregar el efecto precio, estas producciones han sido agrupadas en 12 categorías y, en segundo término, en dos grandes grupos que se corresponden con los productos agrícolas y los productos ganaderos, respectivamente. Las cantidades producidas de los diferentes outputs proceden directamente de la base de datos Spel, mientras que sus precios reales han sido obtenidos dividiendo los respectivos valores unitarios corrientes, proporcionados asimismo por la citada base de datos, por el deflactor del PIB.

En relación a los factores productivos, se han considerado un total de 24 inputs intermedios y 3 inputs primarios. Los factores de producción intermedios han sido agrupados en seis categorías que a, a su vez, se han agregado posteriormente en inputs agrícolas -fertilizantes, semillas y productos fitosanitarios- y ganaderos -piensos, animales de engorde y, por último, productos farmacéuticos-. La información necesaria para realizar el análisis procede asimismo de la base Spel de Eurostat (1973-1998). Los inputs primarios incluidos en el análisis son trabajo -asalariado y familiar- y capital; las series sobre el uso del factor trabajo -medido en Unidades de Trabajo Año (UTAs)- proceden de New Cronos -base COSA- de Eurostat. La participación de los costes del trabajo en el valor de la producción se ha obtenido a partir de las cifras de remuneración a asalariados de la fuente citada; dado que éstas se refieren únicamente al trabajo asalariado, se ha supuesto el mismo coste por UTA para el trabajo familiar. Finalmente, las series de capital tienen su origen en las estimaciones sobre el stock de capital en España de la Fundación BBV (2000); la participación de los costes de uso del capital en el valor de la producción se ha obtenido de forma residual.


 

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