México tendrá que fortalecer la calidad en su producción agrícola para competir en la UE

Dr. Luis Alberto Lightbourn PhD, director de la empresa de Biotecnología Bioteksa de México, participa en la Cumbre Internacional de Biotecnología y Revolución Industrial, en París, Francia, el 12 de junio de 2018.

México necesita fortalecer la producción y calidad de sus productos agrícolas para competir en la Unión Europea y, al mismo tiempo, diversificar sus exportaciones con el objetivo de depender menos del mercado estadounidense.

Aumentar las exportaciones es uno de los mayores desafíos para México, ya que renegocia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y siente la presión de los comentarios desdeñosos del presidente estadounidense Donald Trump, señaló el doctor Luis Alberto Lightbourn, director de la firma de biotecnología Bioteksa, durnate la Cumbre Internacional de Biotecnología Industrial y Revolución, en París, Francia.

“En el Instituto Lightbourn, hemos descubierto un grupo de genes específicos que dan calidad, productividad, seguridad y, sobre todo, sustentabilidad a los cultivos”, mencionó.

Agregó que México es un pionero en el descubrimiento de proteínas G heterotriméricas, que son la base de la señalización celular.

“Hemos realizado estudios sobre “capsicum annuum” (pimientos) y hemos descubierto una serie de vías biogenéticas que nos ayudan a optimizar el cultivo”, mencionó.

Lightbourn señaló el ejemplo de los avances biogenéticos en el cultivo de pimientos como prueba del potencial del sector agrícola de México y su capacidad como el mayor productor y exportador de este producto.

En su discurso de París, explicó las características de las proteínas y las propiedades de los productos biogenéticos.

“Soy un enemigo de los organismos genéticamente modificados. Es decir, soy un epigenético natural y todos nuestros proyectos de investigación en el Instituto Lightbourn y nuestra línea de producción en Bioteksa se centran en la epigenética, en la modificación genética de organismos y sobre la seguridad de los alimentos mediante una medición de sustentabilidad”, mencionó.

“Tenemos dos principios bioéticos que debemos respetar: primero, no dañar y, en segundo lugar, no interrumpir. No dañar el suelo o el medio ambiente, las plantas, el agua y la atmósfera, y no alterar el proceso que la planta misma se desarrolla para defenderse de todos los cambios agresivos de estos elementos”.

También dijo que en cada proceso agrícola cada kilogramo de producto o alimento debe medirse contra la cantidad de agua que requiere y que “la producción de toneladas por hectárea ya está obsoleta y ahora tenemos que medir en toneladas por metro cúbico de agua utilizada”.

Para mayor información:
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