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BOHEMIA CENTRAL (1ª parte)

 

 

 
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CON PRAGA AL ALCANCE DE LA VISTA

Todos los que desean tener una idea de las ciudades más hermosas de Europa no pueden dejar de visitar Praga. Es imposible en absoluto imaginarse Europa, nuestro "Viejo Mundo", sin esta ciudad. Sin embargo, sólo una pequeña parte de los admiradores de la Praga antigua sabe qué monumentos y qué hermosura se encuentran más allá de los límites de la capital del país. Esta zona, en general, no es muy conocida a los visitantes de la República Checa. No obstante, basta uno o dos días y todo puede cambiar... 

La verdad es que Praga, esta joya del Estado checo, está engarzada como una auténtica perla en un metal precioso, en un ambiente cultural que es importante en el sentido artístico e histórico. La región alrededor de Praga que se llama Bohemia Central y se caracteriza por una historia digna de atención, ofrece al visitante interesantes monumentos culturales, históricos y, en especial, arquitectónicos de gran envergadura para el desarrollo del Estado checo. Esta zona constituye el marco o el fondo sobre el cual se ha desarrollado Praga para alcanzar su status actual. Al comienzo de nuestra era fue poblada primero por tribus celtas, fundamentalmente de los "boios" de cuyo nombre se deriva el nombre de esta tierra: Bohemia. A partir del siglo V migraban a esta zona tribus checas. Una parte importante de Bohemia Central era fértil cuenca del Elba y los ríos Vltava, Elba, Jizera y Berounka e los que abundaban peces. Esta región contribuía al desarrollo de todo el país. Al norte de Praga, alrededor del monte Rip (456m), encontró asentamientos para su estirpe el progenitor legendario que se llamaba "Cech" ("Checo"). Al sudeste de Bohemia Central se alza el monte Blaník (638m), escenario de leyendas sobre caballeros dormidos. Todo eso está descrito con mucho colorido en las relaciones, más o menos veraces, de los cronistas más viejos.

Los testigos del devenir histórico son los castros eslavos, por ejemplo el Hradsko en la región de Kolkorin, Libusin al noroeste de Kladno o Kourim al oeste de Kolín, así como los asentamientos permanentes que se iban edificando al amparo de castillos románicos de estructura cada vez más perfecta en cuyo lugar se construían, a partir de los siglos XIII y XIV, castillos góticos.

De igual importancia en este desarrollo era la arquitectura religiosa - rotondas y basílicas románicas, iglesias góticas y barrocas. Todo ello, en combinaciones de diversa índole, conforma la faceta de prósperas ciudades históricas que iban rodeando Praga al pasar de los siglos. Así, en las cercanías de Praga creció, por ejemplo, la preciosa ciudad de Kutná Hora, situada a unos 60 kilómetros al este de Praga. En la Edad Media, Kutná Hora fue la más importante y opulenta urbe checa. Su esplandor fue coadyuvado también por el hecho de que, a finales del siglo XIV y a comienzos del siglo XV, residiera allí el rey checo Venceslao IV. Ya en el siglo XIII se encontraron en esta área ricos yacimientos de la plata. Los beneficios de las minas locales impartían el brillo a la Corona real checa. Se fundó allí una casa de moneda que acuñaba los groses checos (llamados también praguenses) cuyas réplicas se venden a los visitantes de hoy.

Entre los monumentos arquitectónicos más importantes figura la iglesia gótica de San Jacobo (1330-1420) con una torre de 82 metros de altura y con el interior decorado con pinturas de autores del barroco checo: Petr Brandl y Karel Skréta; y la catedral un poco más reciente (1388-1565) de Santa Bárbara, protectora de los mineros, construida por los arquitectos más destacados de aquella época. Durante la edificación se turnaron allí los constructores del taller de Petr Parlér, seguidos de Matej Rejsek y Benedikt Ried, todos ellos conocidos por sus actividades en la capital.

Un lugar destacado entre los monumentos locales le corresponde a la antigua casa de moneda llamada Corte Italiana (Vlasský dvur) de finales del siglo XIII, así como algunas casas burguesas como por ejemplo la de la Piedra (Kamenný dum) o de los Príncipes (Knízecí dum) donde se hallaba un taller de alquimia. Para los visitantes de Kutná Hora tiene un gran atractivo su museo de minería con la mina medieval llamada "El asno" (Osel) que se encuentra en Hrádek, en una parte de la antigua fortificación municipal, y es accesible al público. En la ciudad hay una serie de edificios eclesiásticos: el del arcedianato (originalmente escuela latina) o el edificio grande de la iglesia monástica con un raro osario cercano en el que se puede ver, por ejemplo, un altar hecho de cráneos, arañas de huesos e incluso el escudo de la familia noble de Schwarzenberk compuesto del mismo material, etc. Además, vale la pena visitar el castillo de Kacina, situado al nordeste de Kutná Hora y rodeado de un parque inglés; o el castillo de Zehusice que se halla un poco más lejos, en medio de un coto de 250 hectáreas donde se cría el ciervo blanco.

En la historia de Kutná Hora se refleja, de manera ejemplar, el desarrollo de toda Bohemia Central cuya pauta era marcada por una serie de otras ciudades históricas, cada una de las cuales dio su aporte a la historia artística común.

De las ciudades situadas a la orilla del Elba hace falta mencionar, ante todo, Melník, situada en un promontorio que se alza encima del punto de confluencia de los ríos Vltava y Elba. El renovado castillo local ha sido devuelto a la familia Lobkowicz. El castillo alberga una importante pinacoteca y una bodega conocida por su excelente vino local.

El visitante no debería dejar de ver el castillo barroco de Libechov, situado al norte de Melník, en cuyo interior hay pinturas murales del pintor checo Josef Navrátil y una exposición de culturas asiáticas. La visita a este lugar se puede combinar con una excursión al castillo de Kokorín y un paseo por el valle de Kokorín, una hondonada con rocas erosionadas de piedra arenisca donde se pueden ver interesantes "tapaderas", una especie de hongos de piedra que se formaron en minerales de diferente resistencia.

En el variopinto abanico de las ciudades de la cuenca del Elba figura tambíen la ciudad de Podebrady, cuna del rey checo Jorge de Podebrady, conocida por su castillo con una torre cilíndrica, y un famoso balneario; así como la ciudad de Kolín donde el célebre festival anual de charangas recuerda que allí nació el clásico de la típica música checa Frantisek Kmoch (1484-1912), autor de música bailable y marchas que gozan de popularidad hasta nuestros días.

Entre las ciudades de Bohemia Central que deben su existencia y riqueza a la extracción de plata hace falta citar Pribram donde hubo minas de plata ya a mediados del siglo XIII y este metal dejó de extraerse allí hace tan sólo cien años. En el área de una mina agotada está situado en la actualidad un interesante museo de minería. Encima de la ciudad se alza el Monte Sagrado (Svatá hora, 586m) con una iglesia famosa como dentro de peregrinación, reconstruída en el estilo del barroco primitivo en la segunda mitad del siglo XVII. Todo el recinto, incluída una escalinata cubierta formada por 365 peldaños que sube allí desde la ciudad, fue restaurado y se reanudaron las peregrinaciones. Un blanco frecuente de excursiones al este de Pribram es el castillo de Breznice. El local más interesante de su interior es la biblioteca llamada de Loksany (Loksanská Knihovna, fundada en 1558) cuya decoración y amueblado originales datan de la época renacentista. En la ciudad de Dobrís al noroeste de Príbram hay un castillo rococó de mediados del siglo XVIII y en la cercana Strz una casa del mismo nombre donde entre 1935 y 1938 escribiera sus obras el escritor y dramaturgo checo Karel Capek (La enfermedad blanca, R.U.R., La guerra de los salamandras, La madre, etc.).

En Bohemia Central se ha conservado una serie de monumentos religiosos, testigos de los comienzos de la liturgia eslava en el territorio del Estado actual. El primer centro de este tipo es una villa que recibió el nombre del pintoresco río Sázava donde se cultivó la liturgia eslava en el monasterio benedictino local ya en la primer tercio del siglo XI. De los edificios originales se ha preservado hasta hoy día la sala capitular de mediados del siglo XIV. Los vínculos estrechos entre esta región y Praga están documentados en la historia de uno de los castillos checos más conocidos: el castillo de Karlstejn. Su fundador fue el monarca que se inscribiera de manera tal vez más significativa en la historia de la arquitectura praguense: Carlos IV. Fue él quien entre 1348 y 1357 fundó y dejó construir encima del río Berounka, a unos 25 kilómetros al sudoeste de Praga, un castillo con el propósito de proteger, de modo seguro, las joyas de coronación de los reyes checos y reliquias de santos.

Los visitantes de Karstejn pueden jugar en un campo de golf que ha sido abierto hace poco y que, según los expertos, es excelente. Sin embargo, los visitantes pueden descansar también en el cercano valle del Berounka o en la zona articulada del Carso Checo donde pueden dar un paseo por las Cuevas de Koneprusy. Estas cuevas de 70 metros de profundidad que se hallan en tres niveles y cuyo recorrido mide dos kilómetros en total, son visitadas con frecuencia por turistas. En su interior se puede ver, entre otras cosas, un antiguo taller de monederos falsos.


 

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