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COMPORTAMIENTO DEL VIÑEDO (Vitis vinifera L.) ANTE EXPERIENCIAS PLURIANUALES DE PODA MECÁNICA Y PODA MÍNIMA EN RIOJA

Resumen.
1. Introducción:
2. Materiales y métodos.
    2.1. Descripción de las parcelas y tratamientos.
    2.2. Diseño experimental.
    2.3. Análisis estadístico.
    2.4. Evaluación de la producción de uva.
    2.5. Evaluación de las características del mosto.
    2.6. Producción de azúcar.
3. Resultados y discusión.
    3.1. Respuesta de la planta ante la poda mecánica.
    3.2. Evolución de la experiencia de poda mecánica en el período 1986-99.
    3.3. Evolución de la experiencia de poda mínima en el período 1988-99.
    3.4. Evolución de las experiencias de poda mecánica y poda mínima sobre la variedad Tempranillo.
4. Conclusiones.
5. Notas sobre la posible aplicaión práctica.
6. Referencias bibliográficas.



 

 
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RESUMEN.

Se estudia la influencia de la poda mecánica, durante dieciséis años, y de la poda mínima, durante catorce años, sobre la producción de uva, grado de alcohol probable y producción de azúcar del viñedo en Rioja, en comparación con la poda tradicional.

Ambos tratamientos de poda  muestran, significativamente, mayor producción de uva y de azúcar que el tratamiento de poda manual. El grado de alcohol  probable es menor para ambos tratamientos aunque sin diferencias significativas para el tratamiento de poda mecánica.

Estos resultados son especialmente importantes, ahora, ante la profunda crisis que afecta a la viticultura mundial y que obliga a reducir los costes de producción de la uva; la poda manual tradicional supone una parte importante de dichos costes.

1. INTRODUCCIÓN.

La viticultura actual, en todo el mundo, se enfrenta a una crisis muy profunda que se refleja en los bajos precios de venta de la uva y que hace indispensable la reducción de los costes de producción, por lo menos para determinados mercados.

Entre las diferentes técnicas de cultivo del viñedo, destacan la poda y las operaciones en verde por sus grandes necesidades de mano de obra y por su incidencia en los costes de producción.

La operación de poda es la única técnica de cultivo vitícola que no ha evolucionado apenas desde su origen. No sólo su concepto y filosofía sino también la forma de ejecución es idéntica a la de hace dos o tres mil años; únicamente ha variado la herramienta utilizada y se ha sustituido la podadera de los romanos por la tijera, aunque pueda ir provista de dispositivos neumáticos o eléctricos para disminuir el esfuerzo físico. Se ha evolucionado algo en las técnicas preparatorias (prepoda) de la poda definitiva y en el tratamiento posterior de la madera de poda pero no en la operación específica de poda (Martínez de Toda, 1995).

A. Poda mecánica larga en espaldera.   
B. Poda mecánica corta en espaldera.
C. Poda mínima en vaso.
D. Poda mecánica en vaso

 Figura 1. Tipos de poda.

A excepción de la poda, todas las operaciones de cultivo generalizadas pueden considerarse totalmente mecanizadas, por lo menos para una amplia gama de sistemas de conducción.

La poda es la única operación que requiere una intervención manual, cuidadosa e individualizada para cada cepa. Siempre se ha considerado fundamental el seguir unas normas de ejecución muy estrictas de acuerdo con unos principios generales para obtener una cepa perfectamente podada según un sistema de poda determinado. Esta es la razón de que el tipo de poda aplicable en una determinada Denominación de Origen venda recogido en su reglamento (R.D. 157/1988) y esté publicado en el Boletín Oficial del Estado (lo que no es habitual para otras operaciones de cultivo agrícolas).

La importancia que se ha dado siempre a esta operación queda patente en el siguiente texto, reproducido literalmente de los autores García de los Salmones y Marcilla en 1922: "Podemos comparar al que poda con el que siembra pues de la poda, como de la sementera, depende la cosecha. El podador puede darnos y quitarnos la cosecha del año y puede ser causa que obre dando vida a la viña o quitándole duración y producción regular y normal".

Esta poda tradicional del viñedo está suficientemente documentada y se considera, en general, necesaria para el mantenimiento de la producción, de la calidad y de la forma de la cepa. Aunque los sistemas de poda varían con el país, la región y la variedad, la poda tradicional manual supone la eliminación de más del 85% del crecimiento anual de la cepa (Winkler et al., 1974).



Por otro lado, después de la operación de vendimia, la operación de poda es la que más tiempo de trabajo necesita estimándolo, en nuestras condiciones, en 40 h/ha frente a las 130 h/ha de tiempo total anual necesario para el cultivo del viñedo (Martínez de Toda, 1995).

Con el ánimo de reducir los costes de cultivo del viñedo y de lograr su mecanización integral se desarrollan, en diversos países, una serie de experiencias para cultivar el viñedo prescindiendo de la poda tradicional, es decir, sustituyéndola por otro tipo de intervención o poda totalmente mecanizada.

Las primeras experiencias en el mundo sobre poda mecánica del viñedo datan de los años sesenta en Argentina (Casares et al., 1967) y en Estados Unidos (Shaulis et al., 1972) pero el comienzo de ensayos más significativos es posterior: 1974 en Australia (May y Clingeleffer, 1977); 1975 en Italia (Baldini et al., 1976); 1979 en Francia (Carbonneau et al., 1979) y 1989 en España (Martínez de Toda, 1989). Así, hoy, se conoce bastante bien la respuesta del viñedo ante tratamientos plurianuales de poda mecánica en situaciones vitícolas muy concretas; además de reducir los costes de cultivo, la poda mecánica incrementa la producción (Morris y Cawthon, 1981; Cargnello y Lisa, 1982; Reynolds, 1988; Intrieri y Poni, 1995; Martínez de Toda y Sancha, 1999) pero reduce el vigor y los pesos del racimo y de la baya (Freeman y Cullis, 1981; Reynolds, 1988) y los sólidos solubles (Freeman y Cullis, 1981; Intrieri y Marangoni, 1982; Intrieri y Silvestroni, 1983).

La no poda ha demostrado, hace tiempo, que incrementa el crecimiento y la producción de la cepa (Winkler, 1958) pero no ha sido considerada práctica debido a los efectos atribuídos a la superproducción (Winkler, 1954). En los últimos años se está demostrando que esos efectos se deben a limitaciones impuestas por las prácticas de cultivo; la adopción de otras técnicas de cultivo en muchas zonas vitícolas del mundo ha demostrado que, con una poda mínima o no poda, se pueden mantener viñedos capaces de dar mayores producciones y de calidad a lo largo de los años (Clingeleffer, 1983;1984).

Se habla indistintamente de poda mínima (minimal pruning) y de no poda (zero pruning) porque la técnica consiste en cortar los extremos de la vegetación cuando se aproximan al suelo, abriéndose hacia la calle, para facilitar las operaciones de cultivo; es una intervención tan mínima que se puede calificar de "no poda" ya que no afecta más que a una pequeña proporción de la vegetación (Martínez de Toda y Sancha, 1998).

La práctica totalidad de las experiencias citadas corresponden a países o zonas caracterizados por una viticultura "moderna" frente a la viticultura "tradicional" europea. Es una viticultura totalmente distinta en la que prima el rendimiento y la rentabilidad pasando a segundo plano la calidad del producto, según el criterio europeo clásico. Son experiencias realizadas en viñedos vigorosos, con suelos fértiles y en los que las técnicas de cultivo se dirigen hacia la obtención de grandes producciones (riego, fertilización, poda, etc.).

En situaciones de viticultura "tradicional" se consideraba, en general, que estos tipos de poda no son posibles y transcribimos textualmente lo que escribe Hidalgo (1999a y 1999b) como representativo del concepto tradicional de la poda: "La mecanización integral de la poda por los medios actuales es difícil de realizar en una viticultura cuidadosa, en la que se debe ser preciso en la carga de yemas a dejar en cada cepa, por tratarse de viñedos poco vigorosos, impuesto por la pobreza del suelo, la sequía del verano o por la calidad de los productos a obtener".

Figura 2. Realización de la poda mecánica en vaso.
Figura 3. Realización de la poda mecánica en espaldera.

Por último, y como curiosidad, también ha existido otra línea de trabajo muy concreta que consistía en la "poda robotizada" en la que se trataba de sustituir al podador manual por un robot. Aunque técnicamente el problema se resolvió y hubo un prototipo desarrollado en Francia, no tiene aplicación en el viñedo debido al coste de la máquina y al rendimiento de la operación (Champagnol, 1984).

De esta exposición se desprende el interés de estudiar el comportamiento de la poda mecánica y de la poda mínima en nuestras condiciones de cultivo y, para ello, comenzamos en 1984, y por primera vez en España, unas experiencias en Rioja con los siguientes objetivos:

- Estudiar la respuesta de la planta a estos nuevos tipos de intervención.
- Analizar su evolución a lo largo del tiempo y determinar el período de aplicación o supervivencia.

En este trabajo se presentan algunas de las experiencias citadas, realizadas sobre las variedades Garnacha Tinta y Tempranillo.

2. MATERIAL Y MÉTODOS.

2.1. Descripción de las parcelas y tratamientos.

La experiencia de poda mecánica está planteada en un viñedo de la variedad Garnacha Tinta injertada sobre 3309-C., con marco de plantación 2,10x1,50 m y con una edad de 40 años al comienzo de la experiencia.

Se tomaron noventa cepas para la aplicación de dos tratamientos distintos desde 1984: poda mecánica y poda manual tradicional (testigo). La intervención de poda mecánica simulada consiste en podar con tijera simulando una poda masal y mecánica, a la misma altura, dejando una longitud media de la estructura de poda equivalente a pulgares o varas de dos a cuatro yemas.

La experiencia de poda mínima se sitúa en un viñedo de Garnacha Tinta injertada sobre Rupestris de Lot, con una densidad de plantación de 2400 cepas/ha (como resultado de haber eliminado una línea de cada tres hace 25 años) y una edad de 40 años al comienzo de la experiencia.

Noventa cepas fueron sometidas a dos tratamientos distintos desde 1987: poda mínima y poda manual tradicional (testigo). En el tratamiento de poda mínima, las cepas se dejan sin podar y únicamente se recorta la vegetación, cuando es necesario, a una altura de 0,5 m del suelo para evitar que los pámpanos y los frutos entren en contacto con él, facilitando las operaciones de cultivo. Este recorte se hizo en 1990, 1993 y 1997 (una vez cada tres o cuatro años) de forma manual, con tijera de una mano y en el mes de junio.

El tratamiento de poda manual tradicional (testigo), para ambas parcelas, consiste en dejar una carga de catorce yemas por cepa repartidas en siete pulgares, como es tradicional en Rioja para esta variedad.

Ambos viñedos están situados en el Término Municipal de Badarán (Rioja Alta), en condiciones de secano y con una precipitación media, en los últimos diez años, de 490 mm. El Índice de Winkler es de 1.380 ºC. Los suelos son de fertilidad media, con una profundidad superior a 70 cm y sin ninguna limitación física ni química para el desarrollo del viñedo (la fertilidad global del suelo puede estimarse a través de los datos de madera de poda, superficie foliar y/o materia seca que se muestran en el apartado de resultados). Las técnicas de cultivo son las habituales de Rioja excepto el mantenimiento del suelo que se hace mediante la técnica de no laboreo con aplicación de herbicidas y la ausencia de fertilización en los quince últimos años, por lo menos. El tipo de conducción es en forma libre, en vaso típico de la viticultura riojana.

Posteriormente se abordan otras dos experiencias en el mismo Término Municipal y en las mismas condiciones de medio sobre la variedad Tempranillo injertada sobre 41-B, con marco de plantación 2,60x1,10 m. El testigo está constituido por el vaso tradicional con una carga de 12 yemas por cepa. Para los tratamientos de poda mecánica y de poda mínima se utiliza un tipo de conducción en cordón horizontal libre a una altura de 80 cm para la poda mecánica simulada y de 150 cm para la poda mínima. El tratamiento de poda mecánica comienza en 1992 y el de poda mínima en 1998.

2.2. Diseño experimental.

El diseño experimental es igual para todas las experiencias; se hizo un diseño en bloques al azar.  La parcela elemental consta de nueve cepas (tres lineas x tres cepas) y existen cinco repeticiones por tratamiento. En cada parcela de nueve cepas, la toma de datos se realizó sobre la cepa central.

2.3. Análisis estadístico.

El análisis estadístico de los resultados se hizo para cada año por separado y para el conjunto de todos los años. En los datos anuales, la comparación de medias se hizo mediante la prueba "t" , al nivel p=0,05. Para el conjunto de todos los años se hizo un análisis de varianza factorial, de modelo mixto, considerando el tratamiento como factor fijo y el año como factor al azar.  La significación se hizo mediante la prueba “F” y la separación de medias mediante L.S.D. al nivel p=0,05.

2.4. Evaluación de la producción de uva.

La toma de datos se comenzó al tercer año desde el inicio de las experiencias de poda mecánica por considerar que los dos primeros años son menos representativos hasta que la cepa alcanza una cierta autorregulación. En las experiencias de poda mínima se tomaron los datos desde el segundo año.

- Producción de uva: Mediante pesada con tensiómetro en el propio viñedo, una vez vendimiada la cepa.
- Número de racimos: Mediante conteo directo en la operación de vendimia.
- Peso de la baya: Mediante muestreo de cien bayas y pesada en balanza de precisión, en laboratorio.
- Peso del racimo: Obtenido del cociente entre producción de uva y número de racimos.
- Número de bayas por racimo: Obtenido del cociente entre el peso del racimo y el peso de la baya.

2.5. Evaluación de las características del mosto.

Se tomaron al azar doscientas bayas por cepa y, en el mosto obtenido después de prensado y filtrado, se analizó el grado Brix y grado de alcohol probable mediante refractometría, la acidez total mediante valoración con NaOH 0,1N hasta pH=7 y el pH directamente con pH-metro.

2.6. Producción de azúcar.

La producción de azúcar por cepa (g) se obtuvo como producto de los sólidos solubles (g/l) x producción de uva por cepa (kg) x 0,72 (l/kg).

3. RESULTADOS Y DISCUSIÓN.

3.1. Respuesta de la planta ante la poda mecánica.

En las tablas I y II aparecen los resultados del comportamiento vegetativo y productivo, respectivamente, para los tratamientos testigo y poda mecánica en el trienio 1986-88. La respuesta es la esperada en el período inicial para este tipo de intervención (Martínez de Toda, 1989a y 1989b; Martínez de Toda y Sancha, 1992).

Tabla I. Comportamiento vegetativo de los tratamientos testigo y poda mecánica. Trienio 1986-88.

TRATAMIENTO

YEMAS POR CEPA

YEMAS BROTADAS POR CEPA

% DE YEMAS BROTADAS

PESO MADERA DE PODA (G)

PESO DEL SARMIENTO

INDICE DE RAVAZ (F/V)

TESTIGO
PODA MECÁNICA

15,5a
52,5b

17,8a
38,3b

115a
73b

595a
533a

36,2a
15,0b

3,09a
6,28b

Valores con diferente letra difieren significativamente al nivel p=0,05.

Tabla II. Comportamiento productivo de los tratamientos testigo y poda mecánica. Trienio 1986-88.

TRATAMIENTO

PRODUCCION POR CEPA
(g)

NÚMERO DE RACIMOS
POR CEPA

PESO
DEL RACIMO (g)

BAYAS POR RACIMO

PESO DE LA BAYA (g)

AZÚCAR (%)

ACIDEZ TOTAL (g/l)

pH

TESTIGO
PODA MECÁNICA

1,68a
2,39a

23,8a
45,1b

71,8a
54,6b

42,2a
32,2b

1,76a
1,76a

19,7a
20,1a

6,60a
6,92a

3,13a
3,13a

Valores con diferente letra difieren significativamente al nivel p=0,05.

En cuanto al comportamiento vegetativo, las cepas sometidas a poda mecánica tienen 3,4 veces más yemas que el testigo, pero el número de pámpanos es sólamente el doble, debido al menor porcentaje de brotación (73% frente al 115% del testigo). El peso de madera de poda es un 10% inferior, pero sin diferencias significativas. El peso del sarmiento es del orden del 40% que en el caso del testigo. El Indice de Ravaz (F/V: producción de uva/producción de madera) representa el doble que en el testigo (6,28 frente a 3,09) pero se mantiene en un nivel muy adecuado (Champagnol, 1984).

Respecto al comportamiento productivo, la poda mecánica presenta una producción de uva 1,4 veces superior, aunque sin diferencias significativas. El número de racimos es el doble que en el testigo, pero con un peso y número de bayas del 76% respecto al testigo. No aparecen diferencias en el peso de la baya, concentración de azúcar, acidez total y pH.

Destaca la gran capacidad de autorregulación de la cepa que tiende a disminuir la fertilidad de sus yemas y el porcentaje de brotación para adaptarse a la nueva situación en la que se deja mayor carga. Nuestros resultados coinciden con los de otros investigadores (Intrieri et al., 1983 y Clingeleffer, 1984) y se demuestra, también en nuestras condiciones, que, mientras en la poda manual clásica el número de yemas constituye siempre un factor crítico, este número de yemas no es tan decisivo cuando se realiza una poda mecánica "estandarizada" durante una serie de años.

3.2. Evolución de la experiencia de poda mecánica en el período 1986-99.

En el apartado anterior se ha estudiado la respuesta de la planta en un período corto (cinco años) ante el tratamiento de poda mecánica, y aunque el Indice de Ravaz señala un buen equilibrio entre vegetación y producción (Champagnol, 1984), lo que parece indicar una buena evolución en el tiempo, conviene estudiar el comportamiento de la planta a más largo plazo porque pueden aparecer problemas de debilitamiento progresivo que no sean patentes en los primeros años. Para ello, analizamos el comportamiento de la experiencia a lo largo de dieciséis años.

En la tabla III aparecen los resultados anuales comparativos entre los tratamientos testigo y poda mecánica en el período 1986-99 para producción de uva, alcohol probable y producción de azúcar. No se tomaron datos en 1997 debido a un ataque muy intenso de mildiu. No aparecen los datos de alcohol probable ni de producción de azúcar para el año 1998 porque se perdieron después de analizados.

Tabla III. Resultados anuales comparativos entre los tratamientos testigo y poda mecánica. Período 1986-99.

                             AÑO

1986

1987

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1998

1999

     PRODUCCIÓN DE UVA (kg/cepa)
                           Testigo
            Poda Mecánica


  1,6b
  2,4a


  2,1a
  3,0a


  1,3a
  1,8a


  1,3a
  1,7a


  4,0a
  5,1a


  2,0b
  3,0a


  1,5a
  1,7a


  4,0a
  5,0a


3,0b
5,7a


1,2b
5,6a


4,1b
9,4a


2,0b
7,5a


1,4b
4,8a

                    ALCOHOL PROBABLE (º)
                           Testigo
            Poda Mecánica


12,5a
11,6a


10,9a
10,8a


10,6a
12,2b


13,0a
13,6a


10,6a
10,0a


10,8a
10,1a


12,1a
12,2a


10,5a
10,6a


14,2a
12,1b


11,8a
11,5a


11,0a
8,7b


-
-


11,3a
10,2b

PRODUCCIÓN DE AZÚCAR(g/cepa)
                           Testigo
            Poda Mecánica


241b
341a


280a
397a

    
169b
269a


207b
283a


519a
625a


265b
371a


222a
254a


514a
649a


522b
845a


180b
786a


568b
1030a


-
-


193b
623a

Valores con diferente letra difieren significativamente al nivel p=0,05.

En la tabla IV se muestran los datos medios del período y el resultado del análisis de varianza con la mínima diferencia significativa entre los tratamientos. Para el año, al ser un factor al azar, no se hace comparación de medias.

Tabla IV. Resultados comparativos de los tratamientos testigo y poda mecánica. Datos medios período 1986-99.

   TRATAMIENTO

    Producción de uva
         (kg/cepa)

  Alcohol probable
               (º)

Producción de azúcar (g/cepa)

          Testigo
   Poda Mecánica

2,26
4,37

11,61
11,13

323
539

     Significación
      Tratamiento
             Año


*
ns


ns
*


*
*

Mínima diferencia
significativa

1,17

0,68

120

(ns) diferencia no significativa.
(*) diferencia significativa (p=0.05).

Aparecen diferencias significativas entre los tratamientos para la producción de uva y para la producción de azúcar, por el contrario, el grado de alcohol probable no presenta diferencias significativas. Esto demuestra que la evolución en el tiempo es comparable a la respuesta de la planta en los primeros años y que dicha respuesta no puede ser achacable a una existencia de reservas en la planta que se van agotando progresivamente. El comportamiento vegetativo y productivo es similar al de los primeros años como queda patente en los datos de 1994 (tabla V) y de 1999 (tabla VI) después de once y dieciséis años, respectivamente, de poda mecánica ininterrumpida.

Tabla V. Resultados de los tratamientos de poda tradicional y poda mecánica en el año 1994.

TRATAMIENTO

PODA
TRADICIONAL

PODA
    MECANICA

Año desde el comienzo de la experiencia

10

10

Producción (kg/cepa)

3,0b

5,7a

Número de racimos/cepa

29b

70a

Peso del racimo (g)

103,4a

80,9b

Peso de la baya (g)

1,97a

1,85a

Grado de alcohol probable (º)

14,2a

12,1b

Producción de azucar (g/cepa)

522b

845a

Acidez total (g/l)

3,7a

3,7a

Valores con diferente letra difieren significativamente al nivel p=0,05.

Tabla VI. Resultados de los tratamientos de poda tradicional y poda mecánica en el año 1999.

TRATAMIENTO

PODA
TRADICIONAL

PODA
    MECANICA

Año desde el comienzo de la experiencia

15

15

Producción (kg/cepa)

1,35b

4,85a

Número de racimos/cepa

12b

40a

Peso del racimo (g)

109,7a

120,0a

Peso de la baya (g)

2,20a

2,07a

Grado de alcohol probable (º)

11,3a

10,2a

Producción de azúcar (g/cepa)

193b

623a

Acidez total (g/l)

5,9a

6,3a

pH

3,02a

3,04a

Valores con diferente letra difieren significativamente al nivel p=0,05.

Destacan los años 1996 y 1998, que estuvieron caracterizados por un alto potencial productivo (cosechas record en la historia del Rioja). Parece confirmarse, también en nuestras condiciones, la hipótesis (Intrieri et al., 1984) de que la poda manual, basada en una calibración precisa del número de yemas antes de que se den eventuales factores críticos en las sucesivas fases del ciclo, pueda ser más "condicionante" que una intervención mecánica, que permite a la planta un mayor margen de autorregulación fisiológica en relación con los factores ambientales del año.

La cepa sometida a poda mecánica produce más uva y más azúcar, no apareciendo diferencias significativas en el grado de alcohol probable.

3.3. Evolución de la experiencia de poda mínima en el período 1988-99.

En la tabla VII se exponen los resultados anuales comparativos entre los tratamientos testigo y poda mínima en el período 1988-99 para producción de uva, alcohol probable y producción de azúcar.

Tabla VII. Resultados anuales comparativos entre los tratamientos testigo y poda mínima. Período 1988-99.

                             AÑO

   1988

  1989

   1990

  1991

   1992

  1993

   1994

  1995

   1996

  1998

   1999

PRODUCCIÓN DE UVA (kg/cepa)
Testigo
Poda Mínima


    1,5a
    2,5a


   1,5b
   4,4a


    3,0a
    4,2a


   3,1b
10,5a


    1,5a
    3,2a


   2,8b
5,1ab


    3,0b
    6,8a


   2,0a
   2,9a


    4,8b
   14,9a


   3,0b
   8,6a


    3,4a
    5,6a

ALCOHOL PROBABLE (º)
Testigo
Poda Mínima


   12,0a
   11,7a


13,2a
12,8a


   13,0a
   12,1a


11,7a
10,4a


   12,0a
   11,4a


11,8a
   9,3b


   14,2a
   13,1a


13,6a
12,8a


   11,1a
    6,4b


      -
      -


   11,5a
   11,4a

PRODUCCIÓN DEAZÚCAR(g/cepa)
Testigo
Poda Mínima


   227a
   369a


  250b
  710a

       
   491a
   640a


  457b
1402a


   227a
   460a


  416a
  598a


   529b
  1091a


  337a
  460a


   670b
  1201a


      -
      -


   499a
   807a

Valores con diferente letra difieren significativamente al nivel p=0,05.

En la tabla VIII se muestran los datos medios del período y el resultado del análisis de varianza con la mínima diferencia significativa entre los tratamientos. Como en el caso de la poda mecánica, aparecen diferencias significativas, pero más claras, para producción de uva y producción de azúcar, sin embargo, en el grado de alcohol probable, existen diferencias significativas a favor de la poda tradicional.

Tabla VIII . Resultados comparativos de los tratamientos testigo y poda mínima Datos medios período 1988-99.

TRATAMIENTO

    Producción de uva
         (kg/cepa)

  Alcohol probable
               (º)

Producción de azúcar (g/cepa)

Testigo
Poda Mínima

2,69
6,24

12,41
11,13

410
774

Significación
Tratamiento
Año


*
ns

 


*
ns

Mínima diferencia
significativa


1,99


0,98


188

(ns) diferencia no significativa.
(*) diferencia significativa (p=0.05).

La evolución general de esta experiencia confirma lo comentado para la experiencia de poda mecánica apareciendo más diferencias con el testigo, como era de esperar dado el tipo de intervención (no poda). El comportamiento vegetativo y productivo, en los años 1994 y 1999, también va en la línea de la experiencia de poda mecánica pero con diferencias más acusadas (tablas IX y X).

Tabla IX. Resultados de los tratamientos de poda tradicional y poda mínima en el año 1994.

TRATAMIENTO

PODA
TRADICIONAL

PODA
MINIMA

       Año desde el comienzo de la experiencia

7

7

Producción (kg/cepa)

3,0b

6,8a

Número de racimos/cepa

29b

196a

Peso del racimo (g)

111,2a

36,7b

Peso de la baya (g)

2,07a

1,00b

Grado de alcohol probable (º)

14,2a

13,1a

Producción de azúcar (g/cepa)

529b

1.091a

Acidez total (g/l)

4,1a

3,9a

Valores con diferente letra difieren significativamente al nivel p=0,05.

Tabla X. Resultados de los tratamientos de poda tradicional y poda mínima en el año 1994.

TRATAMIENTO

PODA
TRADICIONAL

PODA
MÍNIMA

Año desde el comienzo de la experiencia

12

12

Producción (kg/cepa)

3,4a

5,6a

Número de racimos/cepa

22b

54a

Peso del racimo (g)

155,6a

102,0b

Peso de la baya (g)

2,23a

2,11a

Grado de alcohol probable (º)

11,5a

11,4a

Producción de azúcar (g/cepa)

499a

807a

Acidez total (g/l)

5,5a

5,8a

pH

2,88b

3,03a

Valores con distinta letra difieren significativamente al nivel p = 0,05

También se confirma en esta experiencia el mayor margen de autorregulación de la cepa, sometida a poda mínima, ante los factores ambientales del año (Intrieri et al., 1984).

La cepa sometida a poda mínima produce más uva y más azúcar que el testigo con un grado de alcohol probable menor debido a la gran cantidad de uva producida. Las diferencias con el testigo son mayores que en la poda mecánica, resultando el comportamiento de esta última intermedio entre los testigos y la poda mínima.

Aunque sea evidente, es importante destacar la demostración de que, también en nuestras condiciones, la cepa es capaz de "sobrevivir" cuando se le deja sin podar o se poda de una forma masal o no selectiva, contrariamente a la opinión generalizada en el sector vitícola y no sólo entre los viticultores sino incluso entre los técnicos.

3.4. Evolución de las experiencias de poda mecánica y poda mínima sobre la variedad Tempranillo.

En las tablas XI y XII se muestran los resultados comparativos entre los tratamientos testigo y poda mecánica simulada en la variedad Tempranillo para el período 1994-99. Aunque sin diferencias significativas, el comportamiento de la poda mecánica sigue la misma tendencia que para la variedad Garnacha.

Tabla XI. R esultados anuales comparativos entre los tratamientos testigo y poda mecánica. Tempranillo (1994-99).

AÑO

1994

1995

1996

1998

1999

PRODUCCIÓN DE UVA (kg/cepa)
Testigo
Poda Mecánica


4,4a
4,9a


2,1a
3,1a


4,9a
4,1a


2,7a
4,5a


3,0b
6,9a

ALCOHOL PROBABLE (º)
Testigo
Poda Mecánica


10,5a
10,1a


11,6a
10,3a


11,4a
11,9a


-
-


11,7a
10,6a

PRODUCCIÓN DE AZÚCAR(g/cepa)
Testigo
Poda Mecánica


586a
620a


302a
409a


706a
616a


-
-


435a
856a

Valores con diferente letra difieren significativamente al nivel p=0,05.

Tabla XII. Resultados comparativos de los tratamientos testigo y poda mecánica. Tempranillo (1994-99).

TRATAMIENTO

    Producción de uva
         (kg/cepa)

  Alcohol probable
               (º)

Producción de azúcar (g/cepa)

Testigo
Poda Mecánica

             3,43
             4,72

            11,31
            10,70

              507
              625

Significación
Tratamiento
Año


               ns
               ns


               ns
               ns


               ns
               ns

Mínima diferencia
significativa


             2,14


             1,27


              346

(ns) diferencia no significativa.

En la tabla XIII se presentan los parámetros productivos para el año 1999, tras ocho años de poda mecánica ininterrumpida. Dichos parámetros también muestran la misma tendencia que para el caso de la variedad Garnacha.

Tabla XIII. Resultados de los tratamientos de poda tradicional y poda mecánica simulada en el año 1999. Tempranillo.

TRATAMIENTO

PODA
TRADICIONAL

PODA
MECANICA

Año desde el comienzo de la experiencia

8

8

Producción (kg/cepa)

3,03b

6,89a

Número de racimos/cepa

15b

47a

Peso del racimo (g)

195,2a

160,0a

Peso de la baya (g)

2,38a

2,28a

Grado de alcohol probable (º)

11,7a

10,6a

Producción de azúcar (g/cepa)

435a

856a

Acidez total (g/l)

6,0a

5,9a

pH

3,42b

3,64a

Valores con diferente letra difieren significativamente al nivel p=0,05.

Por fin, en la tabla XIV, se muestran los parámetros productivos para los tratamientos testigo y poda mínima en el año 1999, es decir, en el segundo año de la aplicación del tratamiento de poda mínima. La producción de la poda mínima triplica a la del testigo con un grado de alcohol probable excesivamente bajo debido a ese exceso de producción; parece desprenderse que, en este segundo año, todavía no se ha producido el suficiente grado de autorregulación de la planta ante el tratamiento de poda mínima.

Tabla XIV. Resultados de los tratamientos de poda tradicional y poda mínima en el año 1999. Tempranillo.

TRATAMIENTO

PODA
TRADICIONAL

PODA
MÍNIMA

Año desde el comienzo de la experiencia

2

2

Producción (kg/cepa)

3,03b

9,62a

Número de racimos/cepa

15b

117a

Peso del racimo (g)

195,2a

89,6b

Peso de la baya (g)

2,38a

1,50b

Grado de alcohol probable (º)

11,7a

7,6b

Producción de azúcar (g/cepa)

435b

931a

Acidez total (g/l)

6,0a

6,4a

pH

3,42a

3,28b

Valores con diferente letra difieren significativamente al nivel p=0,05.

En cualquier caso, es necesario estudiar la evolución, a más largo plazo, de este tipo de intervenciones sobre la variedad Tempranillo de la misma forma que se he hecho para la variedad Garnacha.

4. CONCLUSIONES.

Tras dieciséis años de seguimiento de la experiencia de poda mecánica y catorce años de poda mínima se pueden extraer las siguientes conclusiones:

1.La cepa sometida a poda mecánica es capaz de sobrevivir durante, al menos, dieciséis años igual que la cepa sometida a poda tradicional. Lo mismo puede concluirse para la poda mínima durante, al menos, catorce años.
2.La producción de uva, para estos tipos de poda, es superior a los testigos durante todos los años estudiados.
3.El grado alcohólico probable obtenido, en general, con estos tipos de poda es perfectamente compatible con la elaboración de variados tipos de vino.
4. La producción de azúcar es, también, muy superior al testigo en los períodos estudiados.
5. Estos tratamientos de poda hacen de la cepa una "máquina" más eficaz para producir uva y azúcar en comparación con los testigos.
6.La poda tradicional tiene un efecto claramente depresivo sobre las posibilidades de explotación del medio por la cepa.
7.Aunque no se han comparado entre sí los tratamientos de poda mecánica y poda mínima, parece deducirse que se comportan en el mismo sentido respondiendo la poda mecánica de forma intermedia entre los testigos y la poda mínima, como era de esperar ante los niveles de carga propios de cada tratamiento.

5. NOTAS SOBRE LA POSIBLE APLICACIÓN PRÁCTICA.

1.El realizar estos tipos de poda supone pasar de 40 h/ha a 3-4 h/ha en los tiempos de trabajo de poda si se hace poda mecánica y, a 0 h/ha, si se hace poda mínima o no poda.
2.Supone una reducción, muy importante, de los costes de cultivo.
3. Para la poda mecánica, la maquinaria es sencilla y existe ya que coincide con la maquinaria de prepoda.
4.La operación es perfectamente reversible, por lo menos en los primeros años, y se puede volver fácilmente a la poda tradicional.
5.La aplicación ideal de estos tipos de poda debe hacerse en viñedos cuya conducción permita la vendimia mecanizada para tener, de esta forma, viñedos íntegramente mecanizados.
6.Con estos tipos de poda se puede prescindir de las operaciones en verde espergurado, despunte y desnietado.
7.Estos tipos de poda, y especialmente la poda mínima, pueden suponer una menor incidencia de las enfermedades de la madera (Carbonneau, 2008).

6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

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Autor:
Fernando Martínez de Toda.
Catedrático de Viticultura.
Universidad de La Rioja

 



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