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Fertirrigación en melón y sandía durante el ciclo de cultivo

Producir lo máximo posible con una buena calidad de sus productos, requiere realizar un aporte de agua y nutrientes lo más adecuado posible a lo largo de todo el cultivo

ESPECIAL NUTRICIÓN VEGETAL

icono foto fertirrigacion en melon y sandia durante el ciclo de cultivo
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1. Introducción
2. Necesidades de los cultivos de melón y sandía
3. Aporte de agua y nutrientes

1. Introducción

El objetivo principal, y casi único, de cualquier agricultor es producir lo máximo posible con una buena calidad de sus productos. En definitiva, que sus cultivos sean “rentables”. Para conseguirlo es fundamental realizar un aporte de agua y nutrientes lo más adecuado posible a lo largo de todo el ciclo de cultivo. A este respecto, la fertirrigación es una técnica precisa y eficiente, asociada principalmente a los sistemas de riego por goteo, que consiste en la aplicación del agua de riego añadiendo los fertilizantes necesarios en cada momento del cultivo. Por ello, la correcta aplicación de esta técnica dará como resultado una mayor producción y también una mejor calidad de los frutos.

Recolección de sandía producida en invernadero
foto recoleccion de sandia producida en invernadero
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2. Necesidades de los cultivos de melón y sandía

Tanto el melón como la sandía son cultivos exigentes en el consumo de agua en determinados momentos, especialmente cuando se están formando los frutos. A partir de ese momento no deben sufrir estrés hídrico porque podría producirse el aborto de éstos, afectando negativamente a la producción final. Las necesidades de agua de estos cultivos pueden resumirse así:

  • En la fase inicial las necesidades hídricas no son altas. Se busca más el enraizamiento de la planta.
  • En la fase de crecimiento vegetativo el consumo de agua es moderado. El objetivo es un crecimiento equilibrado del cultivo.
  • En la fase de floración y cuajado se reduce el aporte de agua para conseguir concentrar el número de flores.
  • La fase de engorde de frutos es la más exigente en agua y donde más cantidad se aporta.
  • En la fase de maduración se reduce la cantidad de agua aplicada respecto a la fase de engorde.

En este sentido, para ajustar lo mejor posible el aporte de agua a las plantas, el método más adecuado es el riego por goteo. Existen explotaciones o parcelas de cultivo en las que se realiza riego a manta o por inundación, pero el sistema por goteo es el más extendido y eficiente.

En lo que respecta a las necesidades nutritivas, se utilizan dos métodos fundamentalmente: uno en función de las extracciones del cultivo y otro en base a una solución nutritiva, que se ajustará respecto al análisis de agua de riego. En ambos casos existe una amplia bibliografía basada en las condiciones en las que se han desarrollado los cultivos en cuestión. De forma muy general, se muestra en las tablas 1 y 2 datos sobre las extracciones de nutrientes y una solución nutritiva estándar, respectivamente.

N P2O5 K2O MgO
170 - 280 60 - 100 250 - 300 50 - 80

Tabla 1. Datos generales de extracciones de melón y sandía (kg/ha)

NO3 P2O5 CaO K2O MgO
12 2.5 4.5 8 2.2

Tabla2. Solución nutritiva estándar para melón y sandía (mmol/litro)

Como puede observarse en ambos casos, los elementos más importantes en la fertilización de estas cucurbitáceas son el nitrógeno y el potasio.

3. Aporte de agua y nutrientes al cultivo de melón y sandía

Como en cualquier cultivo, hortícola o no, al aire libre o en invernadero, el aporte de agua y nutrientes debe basarse en numerosos aspectos de su entorno como son las condiciones ambientales, las características del suelo, el estado fenológico de la planta, las características del agua de riego, las distintas variedades cultivadas, etc.

Una ayuda a la hora de aplicar el riego pueden ser estos parámetros a tener en cuenta:

  • Tensión del agua en el suelo, que se determinará mediante la instalación de tensiómetros en el terreno. De forma muy general, la lectura del tensiómetro debe marcar valores comprendidos entre 15 y 20 cb, no siendo recomendable regar con lecturas inferiores a 10 cb.
  • Características del suelo. Es importante conocer el tipo de suelo, así como datos de capacidad de campo, porcentaje de saturación, etc.
  • Evapotranspiración del cultivo (ETC), que vendrá determinada por las condiciones climáticas de su entorno.
  • Eficiencia de riego. El buen estado del sistema de riego resulta fundamental a este respecto, especialmente la uniformidad del caudal de los goteros.
  • Calidad del agua de riego. Con aguas más salinas se deben aportar mayores volúmenes de riego para desplazar el frente de sales del entorno de las raíces.

Considerando la amplia gama de condiciones diferentes donde se pueden desarrollar los cultivos, vamos a dar una serie de recomendaciones generales de riego, que pueden ser similares en melón y sandía. El riego de estos cultivos podría orientarse de la siguiente forma:

  • Antes de la siembra o trasplante se debe dar un riego generoso para conseguir un buen estado de humedad en el suelo.
  • Durante el desarrollo de la planta y hasta la floración, los riegos pueden tener una dotación y una distribución variables según las condiciones del entorno, pero en general deben ser moderados, para nada excesivos.
  • En el periodo de floración el aporte de agua se reduce, dando en general riegos cortos.
  • A partir del cuajado de los frutos y, especialmente en la fase de engorde, los riegos deben ser largos y frecuentes, porque es el periodo de máxima demanda de agua por la planta.
  • Finalmente, en el período de maduración se reducen los riegos con respecto a la fase de engorde, con aportes más cortos y distanciados en el tiempo.

El consumo total de agua puede estimarse, de forma general, en 200 – 250 mm, con volúmenes de riego variables (entre 1.5 y 4 mm al día) según las condiciones y fase del cultivo, siendo máximo en la fase de engorde con unos 6 mm diarios.

En cuanto al aporte de fertilizantes, éstos deben ajustarse al agua de riego, a las condiciones del entorno y al estado fenológico del cultivo.

Los más utilizados en forma de sólidos solubles son: nitrato cálcico, nitrato potásico, nitrato amónico, fosfato monopotásico, fosfato monoamónico, sulfato potásico, sulfato magnésico y sulfato amónico. En forma líquida: ácido fosfórico y ácido nítrico. También existen en el mercado una amplia gama de abonos cristalinos complejos (sólidos y líquidos), que pueden emplearse en las distintas etapas del cultivo, aunque son más costosos.

El aporte de microelementos resulta fundamental para una nutrición correcta y equilibrada, pudiendo encontrar en el mercado una amplia gama de productos. Una carencia severa de estos micronutrientes, especialmente en momentos críticos, puede ocasionar daños irreversibles en el cultivo.

Unas pautas generales sobre el uso de los fertilizantes durante el ciclo de cultivo pueden ser las siguientes:

  • El nitrógeno resulta fundamental en estos cultivos. El aporte de fertilizantes nitrogenados es importante, debiendo realizarse especialmente en las fases de crecimiento vegetativo y durante el engorde de los frutos. Un déficit de nitrógeno puede reducir el crecimiento de la planta, así como el rendimiento productivo del cultivo. Por el contrario, un exceso en determinadas fases, como floración o maduración, puede provocar problemas en la formación de flores, en el rajado de los frutos y en la calidad de éstos.
  • El potasio es el elemento más importante en estos cultivos, siendo necesario durante todo su ciclo, e imprescindible a partir de la floración. Por lo que deben aportarse fertilizantes potásicos desde la formación de flores hasta el final del cultivo. Carencias severas de este elemento ocasionaría pérdidas graves de producción y calidad.
  • El fósforo resulta especialmente necesario en las fases de enraizamiento y floración, aunque también influye en el crecimiento de la planta. Por ello, el aporte de productos fosforados debe aumentar en estos periodos.
  • El calcio también tiene un papel importante en el desarrollo y maduración de los frutos.
  • Es muy recomendable el uso de microelementos, como se ha comentado anteriormente, especialmente a partir de la floración.
  • También es aconsejable, por su beneficio en el incremento del rendimiento, el aporte de determinados productos que se aplican en momentos puntuales como pueden ser: aminoácidos, correctores salinos, materia orgánica, etc. Éstos pueden ayudar a la planta en momentos críticos de su desarrollo o en condiciones de estrés.

Por lo tanto, la combinación acertada y equilibrada de los fertilizantes cuando se cultiva la sandía o melón, unida al correcto suministro de agua, especialmente en las fases críticas del ciclo de cultivo, serán la base para alcanzar una producción aceptable y de calidad en estos cultivos.

Autor: Dpto. de Agronomía Infoagro


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