1. Introducción
2. En qué consiste la poda
3. Diferentes sistemas utilizados
4. Planificación y recomendaciones prácticas
1. Introducción
La poda es una práctica fundamental que se realiza en la mayoría de los cultivos, como sucede con la vid, donde el momento de llevarla a cabo, la disposición de los cortes o la distribución de los puntos de producción van a ser determinantes en el desarrollo de las plantas y en su rendimiento final. Asimismo, hay que considerar variables agronómicas como pueden ser la densidad de plantación, la orientación de las líneas de cultivo, la abundancia de vegetación o el sistema de conducción, entre otros.
2. En qué consiste la poda
La poda es una práctica establecida de forma continua en todos los sistemas productivos hortofrutícolas, que consiste en la retirada de material vegetal que podría considerarse innecesario en el ciclo de cultivo, ya sean partes enfermas y/o improductivas de la planta, pero principalmente, con el objetivo de mantener un balance de crecimiento estable a lo largo del tiempo que dure el cultivo.
Las vides no son una excepción al respecto, siendo esta labor sumamente importante y necesaria en la uva de mesa. Para Torres (2017), hay dos aspectos muy destacados en esta tarea. Por un lado, la planificación logística en términos de jornadas de trabajo y personal implicado en el desarrollo de la actividad. Por otro, el efecto fisiológico que supone esta acción en las plantas y cómo repercute en su rendimiento y en la calidad de la fruta.
En lo referente a la producción de uva, es conveniente señalar que la poda puede ser considerada la primera medida de control de ésta, ya que limita el número de yemas, definiendo así el número de brotes y de racimos potenciales que posteriormente determinarán la cantidad de fruta en cada planta en el momento de la cosecha.
También es preciso valorar que, en ocasiones, no se tienen en cuenta este tipo de balances, dándose casos de parrones que presentan abundante vegetación y numerosos sarmientos que derivan en una menor fructificación de la planta. Igualmente puede suceder lo contrario, es decir, que altas cargas de bayas generen calibres pequeños y, además, con fruta de mala calidad, con texturas blandas, bajo contenido de azúcar, coloración deficiente, etc., características que se ven acentuadas cuando las uvas sufren el almacenamiento en frío.
Según Lavín et al. (2003), en muchos casos los rendimientos no consideran el potencial productivo de la planta, lo que provoca ciertos desequilibrios entre la parte vegetativa (brotes, hojas) y la productiva (racimos), influyendo dichos desbalances en la calidad de la uva. Asimismo, estos autores consideran que la poda debe ir orientada hacia los siguientes aspectos:
Finalmente, el INIA y el INDAP consideran como fundamentos básicos de la poda los siguientes:
3. Diferentes sistemas utilizados
Las prácticas de poda en el cultivo de la vid para uva de mesa pueden seguir diferentes métodos, de los cuales E. Torres (INIA), destaca los siguientes:
- Guyot. Es el más utilizado, considerándose un sistema mixto al estar compuesto por cargadores (concentran la producción de fruta) y pitones (dos yemas, sirven de reemplazo), siendo importante tener en cuanta algunas consideraciones:
- Feminelas. Este tipo de poda es muy conveniente como alternativa al generar una óptima producción y una buena calidad de las uvas, aunque se deben evitar cargadores provenientes de sarmientos con síntomas indeseados como pueden ser sombreados, dañados, con enfermedades en la madera, con forma tableada y/o color blanquecino, entre otros.
- Pitón. Este material está destinado a generar los cargadores en la próxima temporada, siendo esencial proyectar su desarrollo durante la época estival, favoreciendo aspectos como la exposición a la luz, la orientación, la ubicación dentro de la planta, etc. Es conveniente tener en cuenta algunas actuaciones básicas como son:
- En cordón. Uno de los sistemas más conocidos y utilizados. Esta modalidad se basa en la prolongación horizontal del tronco, ubicando los elementos de producción, con pitones visibles de dos a tres yemas, aunque también puede considerar solamente cargadores. Destacan los siguientes aspectos:
- Otros sistemas utilizados. Los sistemas de poda tradicionales aplicados sobre la conducción en parrón español (visto en otro artículo de la presente edición) pueden presentar algunas desventajas. Por ello, se están produciendo avances en las podas de tipo lineal como doble T (espina de pescado), escopeta o H desplazada, entre otras, que buscan superar dichos inconvenientes, así como favorecer la obtención de uva de calidad.
De este modo, la disposición de los elementos productivos que proceden de este tipo de podas permite ubicar los racimos de una forma concentrada y con una mejor disposición para las distintas tareas del cultivo. Además, se facilita el manejo del follaje vía manual o mecánica.
En el caso de la poda lineal, se utiliza una combinación de cargadores y pitones, que pueden variar en extensión, dependiendo del hábito de fructificación y de la fertilidad de las yemas de la variedad, siendo los criterios de selección de los elementos productivos similares a los descritos en los sistemas anteriores, es decir, vigor medio, adecuada lignificación de la madera, sanidad vegetal, orientación, luminosidad, ventilación, etc.
4. Planificación y recomendaciones prácticas
Como ya ha quedado claro, la planificación de una estrategia de poda debe estar en función del tipo y número de elementos productivos (cargador, pitón o su combinación), conjuntamente con el conocimiento del potencial de crecimiento y producción de cada variedad cultivada, asociada a su respuesta frente a las condiciones del entorno en el que se desarrolla, como climáticas, edáficas, de manejo, etc.
Por tanto, la integración de estos criterios debe buscar la selección y la distribución de los mejores cargadores, obteniendo yemas bien definidas y diferenciadas, que va a suponer la obtención de racimos de buena calidad. Asimismo, una poda bien estructurada disminuirá los puntos de crecimiento, permitiendo así mayor distancia entre brotes, muy deseable para lograr capas menos densas de vegetación, que es fundamental para la entrada de luz dentro de los sistemas de conducción (Lavín et al., 2003).
Para concluir, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias y el de Desarrollo Agropecuario ofrecen algunas recomendaciones prácticas para realizar la poda de la vid, como son:
Por tanto, es fundamental tener en cuenta diversos factores en la realización de la poda, así como cierta experiencia en esta tarea, ya que con ella se va a determinar el balance de crecimiento – producción del cultivo, la sanidad de las plantas o la calidad de las uvas, entre otros aspectos que son claves.
Autor: Dpto. Agronomía Infoagro
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