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Labores culturales del limonero. Guía básica para la producción de limones

A la hora de lograr un desarrollo óptimo del limonero, la buena aplicación de las labores culturales, puede marcar la diferencia entre unos resultados mediocres o unos excelentes

Cítricos

icono foto labores culturales del limonero  guia basica para la produccion de limones

1. Introducción
2. Requerimientos agroclimáticos
3. Labores culturales principales
3.1 Preparación del terreno
3.2 Siembra o plantación
3.3 Marcos de plantación
3.4 Poda

1. Introducción

Las labores culturales en cualquier cultivo son unas acciones fundamentales a la hora de lograr un desarrollo óptimo del mismo. Una buena aplicación de éstas, así como el momento adecuado de realizarlas, puede marcar la diferencia entre unos resultados mediocres o unos excelentes. Obviamente, estas acciones tienen una influencia directa en la productividad final. Por lo tanto, hay que otorgarle la importancia que merece su correcta aplicación.

Limonero en producción de limones de piel gruesa
foto limonero en produccion de limones de piel gruesa
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2. Requerimientos agroclimáticos del limonero

Por lo general, el limonero puede adaptarse a distintos climas y tipos de suelo, aunque los climas cálidos son los más favorables para su crecimiento y producción, como pueden ser los tropicales y subtropicales. Si bien suele soportar bien el calor, la temperatura puede ser un factor limitante para el cultivo, presentando una especial sensibilidad en los periodos de frío. Otro factor importante es la luz solar. En este sentido, el limón necesita altos niveles de luminosidad para prosperar. Las condiciones climáticas más adecuadas para este cultivo se indican en la tabla 1.

Altitud 40 – 1000 metros sobre el nivel del mar
Temperatura 12 º – 35 º C
Precipitación 900 – 1200 mm anuales
Humedad relativa 40 % – 70 %

Tabla 1. Condiciones climáticas óptimas para el cultivo del limón.

Temperaturas superiores a 35 º C pueden ocasionar trastornos vegetativos, afectar al engorde de los frutos y acelerar la maduración de los mismos, entre otros. Por el contrario, temperaturas inferiores a 10 º C pueden afectar el desarrollo de la plantación, especialmente en las fases más críticas. El intervalo adecuado de temperatura oscila entre 23 º y 30 º C, que favorece una mejor producción y calidad.

La humedad relativa también influye en la calidad de la fruta, de manera que cuando es demasiado alta favorece el desarrollo de enfermedades causadas por hongos y bacterias. Del mismo modo, condiciones de sequedad pueden afectar negativamente a la floración y causar fisiopatías en los frutos.

En cuanto al tipo de suelo, el limonero puede dar una producción aceptable en suelos pobres, pedregosos y poco profundos (debido a su sistema radicular con menos de 1 metro de profundidad), aunque siempre rendirá mejor en aquellos con textura media o franca, que presente, además, cierta profundidad, buen drenaje y bajo contenido en sales.

De forma general, las condiciones óptimas de un suelo para el cultivo del limón se muestran en la tabla 2.

Textura Franco – arenosa, franco – arcillosa
Profundidad Superior a 1.5 metros
Salinidad Inferior a 1.7 dS · m-1
pH 6 - 8
Drenaje Bueno

Tabla 2. Condiciones edáficas óptimas para el cultivo del limón.

3. Labores culturales principales del limonero

En primer lugar, vamos a definir las labores culturales como aquellas acciones que se llevan a cabo en un cultivo desde la siembra o plantación, incluso antes de la misma, hasta la cosecha de los frutos. Estas acciones tienen una gran importancia, ya que su función principal es brindar a las plantas las mejores condiciones posibles para que su desarrollo sea óptimo, logrando el objetivo final, que no es otro que la obtención de un rendimiento satisfactorio. Por lo tanto, estas prácticas tienen una influencia determinante en la productividad del cultivo y, por consiguiente, en su rentabilidad.

Vamos a exponer a continuación, de forma genérica, las labores más importantes que pueden llevarse a cabo en las plantaciones de limón. Es necesario señalar que estos trabajos deben ser bien planificados antes y en el momento de la plantación, ya que es difícil, además de costoso, realizar modificaciones posteriores.

3.1 Preparación del terreno para el cultivo del limones

Es preciso adecuar de la mejor manera posible el terreno donde se va a plantar. En este sentido, vamos a destacar algunas acciones para que las condiciones del suelo ofrezcan al cultivo unas buenas posibilidades de desarrollo.

- Construcción de drenes. Un dren es cualquier dispositivo que facilita la salida de líquidos, es decir, que facilite el drenaje del exceso de agua en el suelo. Esta labor puede ser importante en terrenos que tengan un manto freático superficial, para que el agua no suba a menos de un metro de la superficie del suelo, que es la zona donde se desarrollan las raíces.

- Nivelación del terreno. Esta operación facilita una buena distribución del agua (riego o lluvia), permitiendo una adecuada uniformidad de humedad en el suelo. Para esto, se debe tener en cuenta la dirección del riego, el movimiento del agua en el terreno y/o la longitud o superficie de las parcelas de cultivo, entre otros aspectos. Si el terreno es muy disparejo, es recomendable hacer nivelaciones por secciones.

- Limpieza del terreno. Este trabajo consiste en retirar las piedras y malezas de la parcela de cultivo. Las primeras pueden entorpecer las labores agrícolas (trazado de la plantación, paso de la maquinaria, etc.), mientras que las segundas suponen una amenaza para el cultivo, al competir con éste por el agua y los nutrientes, además de suponer un reservorio de plagas para el mismo.

- Laboreo del suelo. Alguna pasada con maquinaria o arado para mover el subsuelo puede ser favorable en suelos compactados, ya que logra una mejor aireación, lo que favorece, principalmente, el crecimiento radicular, así como un mejor drenaje.

- Aporte de materia orgánica. Su aplicación en el suelo, no solo alimenta a la plantación, sino que ofrece otros beneficios como pueden ser: mejorar la estructura del suelo, aumentar la asimilación de los fertilizantes, incrementar la capacidad de retención de agua, favorecer la salud del suelo (aumentando el equilibrio entre los microorganismos que habitan en él), entre otros muchos.

- Desinfección del suelo. El objetivo de esta labor es eliminar o reducir los patógenos existentes en el suelo que suponen, o pueden suponer, una amenaza para el cultivo. Puede realizarse de dos formas diferentes:

  • Desinfección química. Se utilizan productos comerciales que realizan una acción fumigante, destruyendo la mayoría de organismos del suelo, patógenos y beneficiosos. Suelen ser productos peligrosos en su aplicación y contaminantes.
  • Desinfección natural. Suele hacerse colocando un plástico con un determinado grosor en el terreno para obtener una acción térmica sobre las plagas del suelo. También pueden utilizarse productos orgánicos para tal fin. Esta técnica es mucho menos agresiva.

3.2 Siembra o plantación de limoneros

La propagación por semilla tiene la ventaja de que las plantas son vigorosas y productivas, aunque suelen ofrecer frutos de menor calidad. Por el contrario, presenta desventajas como el retraso de la producción (entre 3 y 5 años), con árboles erectos y muy espinosos. Además, son susceptibles a la pudrición de la raíz causada por el hongo Phytophthora parasitica.

En lo que respecta al injerto, los árboles injertados presentan las características de la planta madre y son uniformes en rendimiento y calidad, siendo también más precoces a la hora de entrar en producción. Su porte es menos vigoroso, lo que permite un mayor número de plantas por superficie, además de ofrecer un mejor manejo. La desventaja principal puede ser la transmisión de enfermedades tales como la tristeza, psorosis, exocortis o caquexia.

En este sentido, es importante la elección del patrón o portainjertos, ya que no existe uno perfecto, pero debe tenerse en cuenta que el pie es el soporte y tendrá influencia en aspectos como el vigor, el tamaño del árbol, la adaptación a diferentes terrenos o la capacidad de absorción de agua y nutrientes. También debe considerarse su tolerancia a determinadas enfermedades.

Antes de aparecer el hongo Phytophthora, los cítricos se cultivaban sobre su propio pie. Posteriormente, comenzó a utilizarse como pie el naranjo amargo, hasta la aparición de la enfermedad conocida como tristeza. Actualmente se dispone de numerosos patrones que presentan una buena compatibilidad.

3.3 Marcos de plantación de limoneros

La densidad de plantación es el número de árboles empleados en una unidad de superficie. El marco de plantación nos dice la distancia entre árboles y entre líneas de cultivo (o calles). Inicialmente, en el estado de Colima, era frecuente encontrar plantaciones con marcos de 9 m x 9 m, o incluso, de 10 m x 10 m.

Con estas medidas se aprovechaba poco el espacio, por lo que se cambió a marcos más reducidos y, por tanto, mayores densidades de plantación en las que se aprovecha más el terreno, la luz solar, el agua y los nutrientes, obteniendo mejores rendimientos en la misma superficie. No obstante, el hecho de colocar más árboles no induce a una mayor producción porque deben asegurarse unas distancias mínimas para cada árbol.

Para elegir el marco de plantación adecuado se deben tener en cuenta aspectos como la variedad injertada, el patrón o portainjerto, el tipo de suelo, las condiciones climáticas y el manejo del cultivo.

Los tres marcos de plantación más utilizados son los siguientes:

  • 8 x 8: Supone una cantidad de 156 árboles por hectárea. Se mantienen líneas en los dos sentidos, con poda manual y un manejo más tradicional. No se obtiene tanta producción como en marcos más densos.
  • 9 x 5: Se emplean 222 árboles por hectárea. Se mantienen las calles abiertas, se emplea poda manual, la mecanizada resulta más costosa. Los rendimientos son superiores al caso anterior, pero inferiores a otros con más unidades.
  • 8 x 4: Se emplean 312 árboles por hectárea. Con un manejo adecuado se obtienen producciones elevadas. Es necesaria la poda para mantener las calles abiertas.

Como hemos visto, el número de árboles también influye en el rendimiento final, así como en el manejo que se le va a practicar.

3.4 Poda del limonero

De manera resumida, las labores de poda consisten en eliminar las ramas muertas, débiles o enfermas, dando vigor al resto de la vegetación. Los árboles que no se podan florecen abundantemente y después son muy difíciles de controlar. De este modo, se le da al árbol una estructura más abierta y con menor altura, reduciendo así su vigor. La poda se realiza anualmente.

Hemos visto las labores básicas que pueden realizarse en las plantaciones de limón, las cuales pueden conducir al buen desarrollo y productividad de los mismos. Sin embargo, existen otras acciones que son igualmente importantes, como son el riego, la fertilización y los tratamientos fitosanitarios contra plagas y enfermedades. Éstas no se han tratado en este artículo, ya que sería demasiado extenso. No obstante, se exponen en otro artículo de esta edición.

Autor: Dpto. de Agronomía Infoagro


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