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Técnicas para un programa eficaz de riego

Los diferentes aspectos y métodos que pueden suponer la diferencia entre un rendimiento del cultivo excelente y un rendimiento mediocre

Riego

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Técnicas para un programa eficaz de riego

Los diferentes aspectos y métodos que pueden suponer la diferencia entre un rendimiento del cultivo excelente y un rendimiento mediocre

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1. Introducción
2. Sistemas de riego
3. Métodos de programación
3.1. Medida del contenido de agua en el suelo
3.2. Medida del estado hídrico de la planta
3.3. Medida de parámetros climáticos
4. Técnicas de aplicación

1. Introducción

Para conseguir un buen rendimiento del cultivo es fundamental llevar a cabo un programa de riego adecuado. La eficacia en la aplicación del agua logrará un desarrollo óptimo y, por tanto, una rentabilidad final del mismo. Hay numerosos factores que influyen en este proceso, como el clima, el suelo o sustrato, la especie vegetal, la fase del cultivo, el sistema de riego, etc. También existen varias técnicas para mejorar la eficiencia en el riego. En este artículo trataremos estos aspectos que pueden suponer la diferencia entre un rendimiento del cultivo excelente y un rendimiento mediocre.

Sistema de riego para el cultivo de nectarinas
foto sistema de riego para el cultivo de nectarinas
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2. Sistemas de riego

Independientemente del tipo de sistema de riego que se utilice, hay tres cuestiones básicas que se deben tener en cuenta:

  • Cuánto regar: La cantidad de agua que hay que aportar al cultivo debe ser la necesaria para cubrir sus necesidades.
  • Cuándo regar: Tanto el momento como la frecuencia de aplicación depende de factores como el clima, las características del suelo y la fase del cultivo, entre otros.
  • Cómo regar: El tipo de sistema de riego utilizado es un aspecto determinante, ya que éste influirá en el entorno del cultivo y, por tanto, en su comportamiento. No obstante, la decisión de introducir un sistema de riego concreto dependerá del nivel tecnológico de la explotación que, a su vez, estará en función del valor de la producción.

En este sentido, los principales sistemas de riego existentes son:

  • Riego por gravedad. Constituye la forma de riego mayoritaria (mayor superficie) a nivel mundial. Se basa en aplicar el agua para el riego mediante la fuerza de la gravedad, siempre usando una diferencia de cotas o alturas. Este tipo de riego se usa en cultivos extensivos, siendo las técnicas más usadas surcos, melgas y surcos alternos.
  • Riego por aspersión. Es una técnica muy extendida, ya que es relativamente sencilla y se adapta a casi todos los tipos de cultivo y terrenos. Consiste en reproducir artificialmente la acción de la lluvia. Es menos eficaz que el riego localizado, pero también más barato. Los modelos más comunes son en forma fija o móvil, existiendo una gran diversidad de éstos.
  • Riego localizado. Consiste en distribuir el agua a través de una red de canalizaciones a baja presión, aportando el agua en un espacio determinado de plantas cultivadas. Es el sistema más eficiente en el uso del agua en la actualidad. Se impone en zonas áridas o con escasez de recursos hídricos para el riego. Sus principales variantes son goteo y microrriego.

Actualmente, el consumo de agua en el sector de la agricultura en el mundo supera el 70%. Muchas regiones se enfrentan a una creciente escasez de recursos hídricos, lo que puede incrementar el coste del riego y, por tanto, de los alimentos. Es por esto que, un uso más eficiente del agua en el riego es una prioridad cada vez mayor. A este respecto, la US Environmental Protection Agency califica la eficiencia de riego de algunos métodos (tabla 1).

Método de riego Eficiencia (%)
Inundación 40 – 50
Chorro 55 – 70
Aspersor rotativo 65 – 80
Cañón de riego 60 – 65
Goteo 80 – 95
Microrriego 80 – 90

Tabla 1. Eficacia potencial de los diferentes sistemas de riego. Fuente: US Environmental Protection Agency.

3. Métodos de programación

Llevar a cabo una programación de riego acertada es uno de los aspectos más importantes dentro del proceso de producción, ya que, ante el miedo de una disminución en el rendimiento del cultivo por realizar un riego deficitario, se tiende a aplicar riegos excedentarios, que pueden conducir a problemas de asfixia radicular, enfermedades tanto radiculares como vasculares y a procesos de contaminación de las aguas subterráneas. Por esto resulta tan importante estimar el consumo de agua por parte de las plantas.

De este modo, la programación del riego es un conjunto de procedimientos técnicos desarrollados para predecir la cantidad de agua que hay que aportar a un determinado cultivo, así como el momento de hacerlo. Los métodos de programación del riego se basan en:

3.1. Medida del contenido de agua en el suelo

El agua de riego se almacena en el suelo, que actúa como un depósito, para ser usada progresivamente por las plantas. Los sensores que miden el contenido de agua en el suelo permiten conocer cómo el cultivo va extrayendo el agua, de modo que el riego pueda programarse para mantener un nivel de humedad más o menos constante. Los sensores más utilizados son:

  • Watermark: Consiste en dos electrodos envueltos en una matriz de yeso. Para obtener una buena medida, los sensores deben emplazarse en el bulbo húmedo y en la zona de las raíces.
  • (Ver precio y características técnicas)
  • TDR (Time Domain Reflectometry): Mide la constante dieléctrica del suelo por medio del tiempo de recorrido de un pulso electromagnético que se introduce en el suelo a través de dos varillas de acero inoxidable.
  • EnviroScan: Utiliza la capacitancia para medir la humedad del suelo. Proporciona un gráfico continuo del movimiento del agua en la zona radicular, así como el uso de agua por el cultivo.
  • Sbib (Self Balanced Impedance Bridge): Es un sensor de bajo coste de constante dieléctrica compleja del suelo para la determinación del contenido volumétrico de agua y conductividad eléctrica.
Tensiómetro para suelo. Vista superior con el vacuómetro
foto tensiometro para suelo  vista superior con el vacuometro
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3.2. Medida del estado hídrico de la planta

Estos métodos incluyen técnicas que miden directamente las pérdidas de agua de la planta o características relevantes de ésta que facilitan la estimación de la transpiración. El estado hídrico del cultivo puede determinarse mediante la utilización de sensores como:

  • Sensores de medida del diámetro de los órganos de la planta: Miden microvariaciones del diámetro de tallos y frutos. La evolución del diámetro de un órgano presenta dos componentes, una asociada con su crecimiento y otra con la pérdida de agua.
  • Sensores de flujo de savia: La base de estos sensores es aplicar una fuente de calor constante en el flujo de savia bruta o en su proximidad. Este flujo es una medida directa de la transpiración.

3.3. Medida de parámetros climáticos

La utilización de parámetros climáticos, usados en expresiones matemáticas, permiten estimar el volumen de agua consumido por el cultivo. El método más utilizado es el recomendado por la FAO (Doorenbos y Pruitt, 1977), donde las necesidades hídricas (ETc) se calculan mediante la siguiente expresión:

ETc = ETo x Kc

Donde ETc es la evapotranspiración del cultivo, ETo es la evapotranspiración de referencia y Kc es el coeficiente de cultivo.

Así pues, la gestión óptima del riego debería basarse en las mediciones precisas del consumo de agua por parte del cultivo. Sin embargo, a pesar de los avances tecnológicos, tanto los sensores de medida del contenido de agua en el suelo como los de medida del estado hídrico de la planta presentan un alto coste y requieren de personal especializado para su mantenimiento.

4. Técnicas de aplicación

Las técnicas basadas en el balance de agua son las más extendidas en los sistemas de gravedad y aspersión. Este método considera que la zona enraizada es un depósito de agua donde se almacena el agua para ser usada por el cultivo. De esta manera, se realiza una contabilidad de pérdidas y ganancias para que, en todo momento, pueda conocerse el agua que queda en el suelo a disposición del cultivo, aplicando el riego cuando la humedad del suelo descienda de un nivel establecido.

En parcelas al aire libre, las ganancias de agua corresponden al riego y a la lluvia. En cambio, los motivos de pérdidas serían la evapotranspiración del cultivo, escorrentía y drenaje. En el caso de los cultivos en invernadero, el balance se simplifica bastante, ya que no se tiene en cuenta el aporte en forma de lluvia, por su escasez e irregularidad, ni tampoco las pérdidas por escorrentía, al tratarse de riego por goteo, ni por drenaje (si el riego aplicado es aceptable).

Por lo tanto, queda claro que a la hora de aplicar las sesiones de riego se deben estimar y contabilizar tanto las ganancias de agua como las pérdidas, independientemente del sistema de riego empleado o el cultivo plantado.

A continuación, vamos a exponer una serie de técnicas para que la gestión del riego sea lo más eficiente posible, adecuándose de esta forma, al cultivo en cuestión y a las condiciones que lo rodean. De forma general, podemos citar las siguientes:

  • Tener en cuenta las condiciones ambientales en las que se desarrolla el cultivo para adaptar el riego a éstas.
  • Conocer las características del suelo (mediante análisis) para un mejor aporte de agua y nutrientes.
  • Conocer las características del agua de riego, especialmente la salinidad, para llevar a cabo una programación de los riegos acorde a éstas. En este aspecto, cobra bastante importancia las fracciones de lavado o drenaje.
  • Tener muy presente el tipo de cultivo que se trata (incluso la variedad), adaptando la programación de riego a la fase fisiológica en la que se encuentre. Hay especies vegetales muy sensibles a las oscilaciones hídricas, mostrando respuestas inmediatas a éstas.
  • Mantener en buenas condiciones, realizando revisiones periódicas, el sistema de riego empleado (balsa, conducciones, equipos de riego, goteros, etc.).
  • Utilizar cubiertas (orgánicas e inorgánicas) para evitar la evaporación del suelo, lo cual puede representar el ahorro de hasta un 20% del volumen de agua en época de máxima demanda evaporativa.
  • En el caso de sistemas de riego por goteo, es importante mantener la uniformidad de los emisores, con variaciones de caudal y de presión mínimas.
  • En el caso de los invernaderos, un encalado de la cubierta reduce significativamente la evapotranspiración del cultivo, reduciéndose de esta forma, la cantidad de agua a aplicar.

Como hemos visto, llevar a cabo un programa de riego eficaz no resulta sencillo. Además de tener en cuenta innumerables aspectos que pueden influir en la demanda de agua de los cultivos, hay que realizar un manejo adecuado, basado en la atención y la constancia.

Autor: Dpto. Agronomía Infoagro


Hay más artículos técnicos de estos sectores: Riego, Frutas, Hortalizas, Cítricos, Olivicultura, Industria Auxiliar

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