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Soluciones nutritivas 50-50 (A+B) para tomate en Almería con la precisión de Nutri Liquid Perfect Fit

ICL asesora en los invernaderos para un correcto abonado del cultivo.
España - 26/05/2020
Nutrición Vegetal
Los fertilizantes líquidos ayudan a un manejo más preciso y eficaz del cultivo del tomate.


El tomate ocupa el segundo lugar en importancia en Almería en cultivos en invernadero. La superficie dedicada a esta especie está próxima a las 9.000 hectáreas en la actualidad, contando con una alta diversidad de variedades, desde las más tradicionales, como el tomate pera, hasta las más innovadoras tipo snack. Siendo heterogéneo el medio en el que se desarrolla el cultivo y con condiciones ambientales variables, el tomate requiere un manejo especializado para obtener altos rendimientos y frutos de buena calidad.

Debido a que el cultivo del tomate tiene un alto interés comercial en Almería, cada vez existe un mayor interés en el consumo de fertilizantes líquidos, ya que permiten una aplicación más fácil, precisa y uniforme, haciendo que mejore la eficacia del uso. 

Para poder aplicar los elementos nutritivos de una forma equilibrada en estos cultivos intensivos, debemos tener conocimientos de fertilidad de suelos y nutrición vegetal, lo cual requiere un uso técnico de los abonos, ya que es tan negativo realizar una fertilización deficiente como excesiva, y hay que tener en cuenta no degradar el suelo mediante un exceso de salinización, encharcamiento, desequilibrios nutricionales, etc., así que un manejo adecuado de la fertirrigación debe ser un reto obligado en el contexto económico, social y medioambiental. 

Solución nutritiva con Nutri Liquid Perfect Fit

Desde el año 2008 ICL Specialty Fertilizers ofrece soluciones nutritivas 50-50 (A+B) con la precisión de Nutri Liquid Perfect Fit, fertilizantes líquidos para fertirrigación diseñados a medida del cultivo. Hablamos de soluciones completas, tanto en macro como microelementos necesarios para el cultivo de tomate. La eficacia de la fertilización a medida está directamente asociada a una adecuada evaluación de las necesidades nutritivas de los cultivos, atendiendo a su estado fenológico y a las condiciones particulares en las que se desarrollan. 

El pH requerido por un fertilizante líquido viene determinado fundamentalmente por las características del agua de riego. Siempre que trabajemos con aguas duras, con altos contenidos de carbonatos y/o bicarbonatos, es recomendable el uso de fertilizantes de reacción ácida, persiguiendo dos objetivos: primero, que favorezca la disponibilidad y asimilabilidad de los elementos nutritivos para las plantas; y, en segundo lugar, disminuir el riesgo de precipitaciones químicas, fundamentalmente de sales insolubles de calcio, en nuestro sistema de riego.

A lo largo del tiempo se han ido reduciendo las cantidades totales de nitrógeno aportadas a los cultivos de tomate, principalmente por dos motivos: primero por ser zona vulnerable a la contaminación por nitratos; y, segundo, porque un exceso de nitrógeno produce, entre otros efectos, exceso de vigor, escaso desarrollo del sistema radicular, retardo en la formación de flores y frutos, maduración irregular y mayor riesgo de plagas y enfermedades. Respecto a las diferentes formas del nitrógeno, la nítrica es la forma más empleada en las soluciones de ICL.
Es necesario tener un equilibrio balanceado entre aniones y cationes. Este balance consiste no sólo en la cantidad absoluta de cada uno de ellos sino, además, en la relación cuantitativa que se establece entre los cationes por un lado y los aniones por el otro. Se suele relacionar el nitrógeno (N) con el desarrollo vegetativo y el potasio (K+) con la calidad del fruto, sin embargo, una adecuada relación N/K nos hará tener un buen equilibrio entre la fracción vegetativa y la generativa, permitiendo aumentar el rendimiento, la calidad y la vida post cosecha. 

Cuando tenemos altas cantidades de nitrógeno disponible, el potasio tiene función reguladora del crecimiento, ya que este es imprescindible para la extensión celular. En condiciones salinas, como se dan en muchos de los invernaderos de Almería, es esencial mantener niveles de potasio adecuados, ya que incide directamente en el potencial osmótico de las raíces, determinante del balance hídrico y del transporte de solutos en la planta.

La relación nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K), es muy importante en el cultivo de tomate, en el periodo de floración y fructificación se debe reducir la relación N/K y aumentar la relación P/K, respecto al periodo de desarrollo vegetativo. El fósforo acelera el desarrollo radicular de la planta, la fructificación temprana y mejora la producción y la calidad del fruto.

Influencia en la absorción de nutrientes

Cuando en el suelo el sodio (Na⁺) domina sobre el calcio (Ca⁺²), baja la permeabilidad del suelo y su aireación, debido a la dispersión de los coloides en lugar de la floculación. Por tanto, debemos tener en cuenta estas relaciones a la hora de diseñar el equilibrio y en el manejo del riego, en el que no solo hay que tener en cuenta la cantidad de agua total necesaria, si no, que dotación y frecuencia son las óptimas en cada cultivo.

El calcio es un elemento de movilidad limitada en la planta, acumulándose mayores cantidades en hojas viejas, con el consiguiente riesgo de sufrir deficiencias en zonas jóvenes y, por consiguiente, en frutos, dando lugar a la aparición de Blosson-end rot, vulgarmente conocida como “peseta”, por lo que el aporte de este elemento en la fertirrigación debe ser continuo, ya que también juega un papel muy importante en la calidad del fruto.

La mayoría de los suelos de cultivo de esta zona son calizos y con bajo contenido en materia orgánica, con lo que el pH es elevado, al igual que en algunos sustratos no inertes, por lo que es necesario aportar microelementos quelatados en nuestra solución. Los quelatos son incompatibles con fertilizantes ácidos, quedando el elemento en forma mineral al precipitar el quelato, por lo que el rango de pH en el que estaría disponible para la planta sería mucho menor. Con las soluciones nutritivas 50-50 no existe este problema, ya que tenemos dos soluciones diferentes interrelacionas, pudiendo aportar microelementos quelatados y no tener restricciones en acidez libre de nuestra solución nutritiva. 

Es necesario conocer el incremento de conductividad eléctrica del agua a distintas dosis de aplicación del producto, ya que incrementos excesivos aumentan el potencial osmótico del medio pudiendo dificultar la absorción de nutrientes y agua por la planta. Por otro lado, el incremento de la salinidad en nuestra solución nutritiva puede ser una buena estrategia para mejorar la calidad del fruto en algunos cultivos, pero tiene que estar muy controlada para evitar que el contenido en macro y microelementos disminuya de manera significativa en nuestra planta y en nuestros frutos, ya que una alta concentración salina disminuye la absorción de los elementos nutritivos.

La labor del asesor técnico de ICL Specialty Fertilizers es, por tanto, la obtención de la fórmula que mejor se adapte al conjunto de requerimientos preestablecidos. Cuanto más aproximada sea esta evaluación, más ajustado y eficaz será el resultado de la aplicación de los fertilizantes en cada caso. Los análisis de agua, extracto saturado, drenaje, foliar, suelo, combinados con la observación de síntomas, es el procedimiento necesario para un buen diagnóstico nutricional del cultivo.


ICL asesora en los invernaderos para un correcto abonado del cultivo.


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